Consecuencias de no practicar ejercicio físico - SyM
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Vida inactiva: hábito que mata

Jueves 20 de abril del 2017, 09:54 am, última actualización

Los médicos coinciden en que la falta de actividad es un factor de riesgo que desencadena trastornos cardiovasculares, diabetes y padecimientos articulares y esqueléticos, entre otros. En contraparte, el ejercicio físico ayuda a prevenir estos problemas hasta en 50%.

Vida inactiva: hábito que mata

La salud es un bien con el que nacemos la mayoría de los seres humanos y, quizá porque no tiene valor monetario, dejamos de preocuparnos por ella hasta que aparecen los primeros síntomas de alguna enfermedad que frecuentemente tiene el carácter de irreversible.

Como nunca, la población mexicana se encuentra en la lista de los países con mayor índice de padecimientos crónicos, dentro de los que sobresalen la diabetes (aumento en el nivel de azúcar en sangre), hipertensión arterial (tensión arterial elevada), altos niveles de grasas (colesterol y triglicéridos) y obesidad, sin olvidar que las complicaciones cardiovasculares conservan el primer lugar en la lista de las principales causas de mortalidad general.

Es un hecho que los hábitos alimenticios, modificados a partir de la segunda mitad del siglo XX, son fundamentales para entender la realidad con la que convivimos a diario, pero algo que la mayoría desestima y que incide directamente en la aparición de los padecimientos citados es la actitud sedentaria que hemos adoptado.

Hoy, un gran porcentaje de mexicanos acusa pereza extrema para realizar alguna actividad deportiva, a tal grado que no cumplen con la recomendación básica de los médicos que se traduce en caminar, al menos, 5,000 pasos al día.

Sin excusa

Saludymedicinas.com.mx tuvo la oportunidad de charlar con dos médicos de gran trayectoria y prestigio que mostraron su preocupación por el panorama descrito. En principio, la Dra. Sara Arellano Montaño, egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México y especializada en Endocrinología por el Hospital General, adscrito a la Secretaría de Salud y localizado en la capital del país, establece que es una verdadera pena que no haya programas gubernamentales que obliguen a los centros escolares a ofrecer una genuina educación física.

Debemos cumplir con una verdadera disciplina, dice la especialista, “la cual tiene que comenzar en la escuela, donde realmente se debería practicar ejercicio, pero en serio, no los 20 ó 25 minutos que le dedican, mal y ocasionalmente; se trata de establecer un verdadero programa de actividades deportivas desde temprana edad, en la primaria”.

En segundo lugar, “los padres deben hacer ejercicio con los niños y no ordenarles que lo hagan por su cuenta. No hay pretexto: si hay problemas para hacerlo en el exterior, se puede acondicionar un área de la casa y colocar allí una bicicleta fija o una caminadora; en todo caso, si no se cuenta con recursos económicos se puede optar por la carrera estacionaria”.

Los beneficios de la actividad física aparecerán en poco tiempo, pero ello no quiere decir que de un día al otro podamos aspirar a correr la maratón. Se trata, dice la Dra. Arellano Montaño, de consultar a un especialista y empezar poco a poco a ganar condición física, pero eso sí, con perseverancia y convicción.

Hay que evitar la actividad física “de fin de semana”, porque el hábito debe ser cotidiano, recomienda la catedrática. “Con ello vamos a tener mejor oxigenación cerebral, menor formación de ácido láctico (sustancia que se acumula en el organismo y genera cansancio), lograremos romper el estrés y tendremos más elasticidad y masa muscular en todos nuestros músculos; de igual modo, vamos a dormir mejor porque cierta dosis de cansancio físico es benéfica”, sentencia.

Contar cuántos pasos

Por su parte, el Dr. Juan Díaz Salazar, médico endocrinólogo egresado del Hospital Universitario Duesseldor, en Alemania, comparte la preocupación de la Dra. Arellano Montaño y explica para saludymedicinas.com.mx que “los seres humanos estamos diseñados para movernos. La manera más fácil de saber si somos sedentarios es contar los pasos que damos diariamente”. Para ello, acota, existen aparatos muy sencillos y baratos que se llaman así, cuenta pasos, y que pueden realizar esta medición.

“La gente sedentaria generalmente hace menos de 5,000 pasos al día, y allí empezamos con problemas. Un oficinista, por ejemplo, camina entre 3,000 y 3,500 pasos al día, ante todo si no se levantan de su lugar y está prácticamente todo el día frente a su computadora. Esa misma persona puede aumentar su número de pasos a 5,000 ó 5,500 cuando evita pedir que le acerquen algún objeto (una pluma, engrapadora, hojas o impresiones de computadora) y se levanta a hacer las cosas por sí mismo”, afirma el especialista.

Ese mismo sujeto, sigue ejemplificando el Dr. Díaz Salazar, “podría optar por dejar su automóvil lo más lejos posible de la entrada del cine o del supermercado y, con ello, llegaría al nivel de los individuos con actividad moderada, es decir, quienes caminan un promedio de 7,000 pasos o más cada día”. Por otra parte, hay que entender que una persona activa es aquella que camina diariamente 10,000 pasos.

“La pereza hace que la grasa se acumule en la sangre y esto produce una especie de círculo vicioso, ya que la persona se siente agotada y sin ganas de hacer ejercicio. Sin embargo, no hay trucos o magia al respecto: hay que empezar por mejorar la actividad física, para que dicha pereza vaya desapareciendo”, asegura.

Ejercicio, la mitad de la solución

Aunque pareciera que no es posible efectuar una cuantificación, diversos estudios científicos han concluido que la actividad física opera como un muro que detiene el embate, o mejor dicho, la generación de una enfermedad de tipo crónico. Lo ideal es, por supuesto, seguir pautas generales que nos brinden un estado de bienestar y salud integral, es decir, ser cuidadosos con la dieta que seguimos, dormir al menos 8 horas al día, erradicar el alcohol y el tabaco y, por supuesto, hacer ejercicio cotidianamente.

La falta de ejercicio, dice la Dra. Arellano Montaño, “es el 50% del problema; si tuviéramos actividad física con regularidad podríamos evitar complicaciones como obesidad, diabetes, hipertensión arterial y altos niveles de colesterol y triglicéridos. Se trata de una verdadera maravilla que no nos cuesta y que debería verse como el ‘arma secreta’ para evitar las enfermedades señaladas”.

Insiste la experta: “Es muy negativo que nos hayamos convertido en el país que se encuentra en el segundo lugar de todo el mundo en cuanto a sobrepeso y obesidad. Más del 60% de los mexicanos tenemos estos problemas y se sabe con precisión que la mujer en general gana un promedio 10 kg entre los 15 y los 50 años”.

La investigadora considera que son inaceptables las justificaciones que expresan sus pacientes cuando se les reconviene por no cumplir con el plan físico que se les prescribe. La mayoría alega no tener tiempo, pero también existen quienes aseguran que están lejos de un parque o no cuentan con recursos para comprar un aparato deportivo e, incluso, quienes se niegan a salir a caminar porque no cuentan con ropa o calzado deportivo especializados.

Sea como sea, enfatiza la experta, “cuando recibo un pretexto lo que hago con mis pacientes es lo siguiente: les digo que me escriban durante dos semanas todo lo que se llevan a la boca (no sólo lo que comen) y a qué hora lo hacen. Les pido que anoten hasta cuando se chupan el dedo, absolutamente todo, y de esa forma se den cuenta de lo que están comiendo. Esto también me sirve para saber cuáles son sus hábitos alimenticios y qué hacer para incidir en ellos. La otra parte del programa, claro está, consiste en hacer ejercicio”.

Es bastante común que muchas mujeres piensen que hacen ejercicio todo el día porque planchan, barren o suben y bajan escaleras, pero eso no puede considerarse como tal, dice la endocrinóloga, “porque son actividades a las que el organismo está habituado. El ejercicio se refiere al momento en que diga: ‘ahora sí, me voy a caminar mis 15 minutos a paso veloz’, como si se fuera a alcanzar el camión.

“Si no se puede cumplir con esto porque la persona siente que ‘le falta el aire’, bueno, pues de inicio no tiene qué cumplir por completo con esta cuota, sino que se debe comenzar por hacer ejercicio una semana el tiempo que se aguante y, gradualmente, subir 2 ó 3 minutos hasta poder llegar a 20 diarios; es algo muy sencillo, que no cuesta y que sólo requiere una modesta inversión de tiempo”, concluye.

Por su parte, el Dr. Díaz Salazar, profesor Asociado de Medicina Interna del Curso de Postgrado en el Hospital General Adolfo López Mateos, en el Estado de México, concuerda en que el ejercicio por sí mismo ayuda a mejorar en 50% el pronóstico de las enfermedades crónicas. “Se trata de un porcentaje muy alto y esto lo convierte en la mejor forma de prevenir la diabetes y otras enfermedades, es decir, su efectividad es mayor que la de cualquier medicamento”.

Como puede apreciarse, concluye que “no se requiere estar inscrito en un gran club deportivo o gimnasio, sino cambiar de hábitos. Reitero: basta con caminar durante 30 minutos al día para cumplir con los 5,000 pasos mínimos, y si a ellos les sumamos los que normalmente se realizan cuando nos transportamos a nuestro trabajo, vamos a la tienda o paseamos a la mascota, el problema queda resuelto”.

Ejercicio es salud

El ejercicio regular nos ayuda a:

  • Mantener los niveles adecuados de la frecuencia cardiaca y la presión arterial.
  • Aumentar la capacidad pulmonar.
  • Disminuir la concentración de grasas, principalmente triglicéridos y colesterol HDL (de alta densidad o “malo”).
  • Mantener los rangos adecuados de azúcar en la sangre.
  • Elevar la producción de sudor, la tolerancia a los ambientes cálidos y la producción de endorfinas (hormona del bienestar).
  • Mejorar tono muscular, reflejos y coordinación.
  • Optimizar el funcionamiento intestinal y prevenir cáncer de colon.
  • Incrementar la fuerza y mejorar la estructura, función y estabilidad de ligamentos, tendones y articulaciones.
  • Prevenir osteoporosis y mejorar la postura.
  • Aumentar la capacidad de fuerza de voluntad y de autocontrol, y prevenir problemas de ansiedad, estrés, agresividad y depresión.
  • Estimular la creatividad, capacidad afectiva, memoria y autoestima.
  • Regular el sueño y disminuir el riesgo de padecer enfermedad de Alzheimer (padecimiento progresivo y degenerativo que afecta la memoria, pensamiento y conducta).
  • Mejorar la digestión, absorción de nutrimentos y actividad intestinal.
  • Erradicar enfermedades como tabaquismo y alcoholismo.

SyM - Juan Fernando González G.

 

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