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Dispepsia, afección que los jóvenes mexicanos deben conocer

Viernes 12 de mayo del 2017, 01:40 pm, última actualización.

Picante, grasas, alcohol y tabaco son parte de los hábitos de cada vez más número de mexicanos, quienes desafortunadamente desconocen que son causantes de la irritación de la mucosa gastrointestinal y de que el proceso de digestión no se lleve a cabo en forma adecuada; ¡atención jóvenes!

Dispepsia, Indigestión, Inflamación estomacal
Dispepsia, afección que los jóvenes mexicanos deben conocer

Como dispepsia se conoce a las dificultades que enfrenta el proceso digestivo para cumplir sus funciones, es decir, lo que muchas personas conocen como indigestión, problema que de hacerse rutinario es motivo de consulta con el especialista médico, en este caso, gastroenterólogo.

Ciertamente nadie se ha librado de mala digestión, sobre todo después de alguna comilona en la que participaron grasas, picante y condimentos en mayores cantidades a las que se está acostumbrado, tal como sucede con bebidas alcohólicas o gaseosas (combinarlas es aun peor) o cafeína, contenida en café y té negro, principalmente.

Otras causas de dispepsia son fumar (la nicotina irrita considerablemente la mucosa gastrointestinal), en algunas personas la ingesta de lácteos (debido a la incapacidad de digerir la lactosa contenida en estos productos), e incluso comer apresuradamente, hecho muy común entre los habitantes de las grandes ciudades.

Uno o varios de los factores mencionados harán que los alimentos no sean adecuadamente digeridos y su paso del estómago hacia el intestino sea muy lento, de manera que habrá sensación de saciedad, agruras, eructos, gases estomacales, náuseas y diarrea o estreñimiento.

Lamentablemente los mencionados son síntomas característicos de otros problemas gástricos con el mismo origen, por lo que será muy importante acudir al especialista para reconocer si la dispepsia se debe a:

  • Gastritis. Irritación e inflamación de la mucosa gástrica (recubrimiento interno del estómago) a causa de la bacteria Helicobacter pylori.
  • Úlcera péptica. Además de los factores mencionados, suele deberse a gastritis mal tratada, uso de medicamentos muy fuertes (ácido acetilsalicílico o naproxeno) o estrés, los cuales provocan una perforación de las paredes del estómago; es la causa en más del 50% de casos.
  • Hernia hiatal. Al comer, los alimentos siguen una trayectoria del esófago al estómago, teniendo que pasar por una apertura que actúa como puerta, llamada hiato, la cual se cierra en cuanto la comida ha entrado, a fin de que el bolo alimenticio no regrese; cuando éste se desplaza por encima del diafragma (músculo que separa al tórax del abdomen), se presenta esta anomalía gástrica.
  • Apendicitis. Inflamación del apéndice, órgano que se encuentra ubicado al inicio del colon o intestino grueso, exactamente al fondo del abdomen en la región llamada fosa ilíaca derecha.
  • Colecistitis. Inflamación y obstrucción de la vesícula biliar, la cual es especie de bolsa o saco de aproximadamente 5 o 6 centímetros de longitud, localizada debajo del hígado y formada por capas muy delgadas, de modo similar a una cebolla.
  • Cálculos biliares. Cuando el organismo acumula más colesterol (compuesto graso que produce el hígado) del normal se acumula en la vesícula biliar junto a otros compuestos, con los cuales forma piedras o cálculos diminutos.
  • Cáncer de estómago. Se presenta cuando algunas células del órgano crecen en forma anormal y fuera de control alterando su estructura genética natural y la de millones de las adyacentes, hasta ir formando una masa de tejido, mejor conocida como tumor; el proceso puede llevar unos cuantos días o varias semanas o meses.

No obstante, habrá un síntoma más que encenderá las luces de alerta: dolor o malestar en la parte superior del abdomen o pecho, aunado a dificultad para respirar, problema que se denomina angina de pecho y ante el cual es muy importante recibir atención médica inmediata, ya que se trata de obstrucción parcial de las arterias coronarias (distribuyen la sangre en el corazón) y que puede derivar en paro cardiaco; serán signos distintivos dolor en mandíbula y espalda, sudoración excesiva, ansiedad y sensación de muerte inminente.

No dejar que se repita

El nombre del padecimiento que nos ocupa viene de la raíz griega dis, que significa "malo" y pepsia que se utiliza como referente a tracto gastrointestinal alto, es decir, esófago, estómago y una parte del intestino delgado (duodeno).

La mala digestión es tan común en nuestros días que la industria farmacéutica ofrece soluciones a los diversos síntomas de la dispepsia, desde analgésicos para el dolor abdominal, hasta antiácidos o reguladores de jugos gástricos.

Sin embargo, vivir con las molestias es engorroso y, como se mencionó anteriormente, muy peligroso, de manera que de ser repetitivas debe acudirse al gastroenterólogo para tener un diagnóstico preciso de la causa del problema y, a partir de ello, emprender medidas precisas. Es así que el especialista puede emplear uno o varios de los siguientes recursos:

  • Endoscopia. Técnica en la que se le introduce al paciente diminuta cámara a través de la boca, pasando por el esófago hasta llegar al estómago e intestino delgado, inspeccionado a su paso la presencia de úlceras, gastritis o tumores.
  • Ultrasonido. Se reconoce también como ecografía, y mediante él por medio de ondas sonoras reflejadas, permite la visualización de las paredes de los órganos del sistema digestivo —incluidos vesícula biliar, hígado y páncreas— a través del monitor de una computadora.
  • Resonancia magnética. Emplea ondas magnéticas para crear una imagen del interior del abdomen y de cada uno de los órganos que ahí se alojan.
  • Tomografía axial computarizada. Tipo especial de radiografía con la que se obtiene una imagen del interior del abdomen que es registrada por una computadora.
  • Biopsia. Se extirpan células o tejido y se examinan bajo un microscopio para comprobar si existen signos de cáncer

Ahora bien, el hecho de que sean varios los factores detonantes de dispepsia hace que sea fácil que se vuelva a presentar. Es así que no está por demás recordar tener cuidado con el consumo de productos irritantes, pero además prestar mayor atención a ciertos alimentos que pueden provocar indigestión, como pepino, cebolla, ajo o los aderezos preparados a base de lácteos, ya que se necesita mayor cantidad de ácido gástrico para digerirlos en forma óptima, lo que irrita la mucosa del estómago y en determinadas personas ocasiona acidez.

No olvides hacer comidas menos copiosas, comer despacio y masticar adecuadamente, además de no tomar alimentos demasiado fríos o calientes, ya que la ingesta de éstos puede alterar los mecanismos naturales de la digestión. Los especialistas indican mantener en excelente condición su salud bucal, pues los dientes en mal estado pueden liberar pus e incluso sangre durante la masticación, las cuales al mezclarse con la comida y llegar al estómago causarían indigestión.

Asimismo, caminar un poco después de comer ayuda significativamente a la digestión. Finalmente, no debemos dejarnos llevar por ciertos patrones que marcan la vida moderna, como vivir bajo estrés y comer mal, rápido y a deshoras, ya que puede traernos consecuencias lamentables.

SyM - Raúl Serrano

 

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