Esofagitis, consecuencia de malos hábitos alimenticios - SyM
Salud y Medicinas, Sitio líder en salud y prevención de enfermedades, Cuidados de la salud

18 Diciembre 2017 | Iniciar Sesión



Hacer fuente pequeña
Hacer fuente normal
Hacer fuente grande
Imprimir

Esofagitis, consecuencia de malos hábitos alimenticios

Viernes 16 de diciembre del 2016, 10:56 am, última actualización.

Aunque la inflamación del esófago puede presentarse debido a infección, es más frecuente que ocurra por acidez y reflujo gástrico. Si no recibe cuidados puede generar molestia considerable, dificultad para deglutir, desnutrición, deshidratación y formación de tejido cicatrizante. ¡No te descuides, conoce síntomas y tratamiento!

Síntomas de esofagitis o inflamación del esófago
Esofagitis, consecuencia de malos hábitos alimenticios

¿Cómo saber si tengo esofagitis?

Sensación de quemazón detrás del esternón y dolor en el pecho que puede extenderse hacia cuello y garganta son los principales síntomas de esofagitis, quienes los presentan ven como un infierno el momento de las comidas y de ir a dormir.

"Tales molestias, generalmente, se presentan durante la ingesta de alimentos o cuando la persona se acuesta; además, el ardor llega a acompañarse de regurgitación del contenido del estómago a la boca (reflujo gastroesofágico) o de salivación excesiva", refiere el Dr. Héctor García Arriaga, gastroenterólogo del Hospital General de México.

Añade que en ocasiones dicha dolencia puede ser difícil de distinguir del dolor en el pecho originado por enfermedades cardiacas (angina, causada por flujo insuficiente de sangre al corazón).

Anatomía del esófago

El esófago es tubo muscular de paredes finas, recubierto interiormente de membrana mucosa, que conecta a la garganta con el estómago. El alimento no baja por efecto de la fuerza de gravedad, sino debido a unas ondas rítmicas de contracción y relajación muscular, denominadas peristaltismo.

"Cerca de la unión de la garganta con el esófago hay una banda muscular llamada esfínter esofágico superior. Ligeramente por encima de la unión del esófago con el estómago hay otra banda de músculo denominada esfínter esofágico inferior", detalla el especialista.

Cuando el esófago está en reposo, estos esfínteres se contraen de tal forma que alimentos y ácido gástrico no refluyen hacia la boca. Durante la deglución, dichas estructuras se relajan para que los comestibles puedan pasar al estómago.

Es importante tener presente que el revestimiento del estómago lo protege de los efectos de sus propios ácidos. Debido a que el esófago carece de dicha estructura, el ácido gástrico que refluye hacia él causa dolor, inflamación y diversas lesiones.

Ácido que sube...

La esofagitis por reflujo se debe a la regurgitación del jugo gástrico con sustancia llamada pepsina, lo que lastima la mucosa del esófago, siendo frecuente la producción de lesiones erosivas y úlceras.

Esta afección se caracteriza por difusa inflamación del esófago, que puede cursar junto con úlcera gástrica o duodenal, o hernia hiatal (cuando una porción del estómago sobresale dentro del tórax, a través de un orificio que se encuentra ubicado en el diafragma).

El ácido refluye cuando el esfínter esofágico inferior no funciona adecuadamente; así, cuando la persona está acostada, la fuerza de la gravedad contribuye al reflujo. El grado de inflamación que causa depende de la acidez del contenido del estómago, volumen de ácido gástrico que penetra en el esófago y la capacidad de éste para eliminar el líquido regurgitado.

El dolor puede percibirse como sensación de quemazón detrás del esternón, que ocurre cuando la persona traga alimentos sólidos o líquidos. Otro síntoma típico de los trastornos musculares del esófago es dolor intenso y opresivo que acompaña a dificultad para deglutir bebidas calientes o frías.

De acuerdo con el Dr. García Arriaga, el dolor durante la deglución puede ser resultado de cualquiera de los siguientes problemas:

  • Destrucción del revestimiento esofágico (mucosa), como consecuencia de la inflamación causada por el reflujo ácido desde el estómago.
  • Infecciones de la garganta por bacterias, virus u hongos.
  • Tumores, sustancias químicas o alteraciones musculares, como acalasia (enfermedad rara del esófago que se caracteriza por el ensanchamiento anormal del mismo) y espasmo difuso del esófago (trastorno en el peristaltismo).

Detección oportuna

Toda persona que padezca reflujo gastroesofágico y, por tanto, esofagitis, no debe tomar a la ligera el padecimiento, ya que las complicaciones de esofagitis incluyen:

  • Estrechamiento de un segmento del esófago (estenosis péptica esofágica).
  • Úlcera esofágica.
  • Inducción de cambios precancerosos en el revestimiento del esófago (síndrome de Barret).

Además, la inflamación del esófago puede causar dolor al tragar o hemorragia ligera o masiva. Por tanto, es fundamental que el gastroenterólogo establezca el diagnóstico de esofagitis y establezca tratamiento temprano para evitar problemas más serios.

Para confirmar el diagnóstico y descartar la existencia de complicaciones de esofagitis es necesario realizar estudios radiológicos como:

  • Esofagoscopía, examen con tubo flexible de visualización para identificar posibles causas y complicaciones.
  • Medición de la presión (manometría) del esfínter esofágico inferior.
  • Pruebas de determinación del pH esofágico (acidez).
  • Prueba de Bernstein, de infusión de ácido en el esófago para observar si los síntomas aparecen enseguida.

El Dr. García Arriaga señala que la mejor prueba para demostrar que los síntomas son causados por el reflujo de ácido es la biopsia (examen al microscopio de muestra de tejido) o la de Bernstein, independientemente de los hallazgos que se hayan obtenido con la radiología o esofagoscopía.

Solución a la medida

¿Cómo aliviar el reflujo?, puedes adoptar varias medidas, por ejemplo, elevar la cabecera de la cama (aproximadamente 15 cm) al momento de acostarte para evitar que el ácido no regrese por el esófago.

También es de utilidad evitar el consumo de alimentos irritantes: café, alcohol, picante, grasas, chocolate, tabaco y condimentos.

"La administración de medicamentos, como cimetidina o ranitidina, puede reducir la acidez gástrica. Dichos fármacos pueden combinarse con algún colinérgico, cuyo mecanismo de acción consiste en hacer que el esfínter inferior se cierre con más fuerza", señala el gastroenterólogo.

Por otra parte, el estrechamiento esofágico se trata con fármacos y dilataciones repetidas, las cuales pueden realizarse usando balones o sondas (dilatadores de metal progresivamente mayores). Asimismo, la terapia con omeprazol, lansoprazol o cirugía pueden aliviar la inflamación intensa, hemorragias, estenosis, úlceras o síntomas que no hayan respondido a otros tratamientos.

Si el reflujo gástrico está perturbando tu vida, acude al gastroenterólogo, especialista que te prescribirá el tratamiento adecuado con el que podrás prevenir indeseables complicaciones.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Hoy en Gastritis

Cuando la oficina nos enferma


Ver más...

Sabías que...

En México, el número de mujeres con discapacidad suma 3.8 millones, en tanto el de hombres llega a 3.3 millones, siendo las enfermedades su principal causa.




Comscore