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Síndrome dispéptico, el estómago pide ayuda

Lunes 01 de agosto del 2016, 09:11 am, última actualización.

¿Sueles sufrir de indigestión u otros malestares estomacales? La cuarta parte de la población adulta en México padece alteraciones del aparato digestivo como el síndrome dispéptico. Sin embargo, pocos buscan atención médica, ¡identifica este problema y no dejes que te incapacite!

Causas del síndrome dispéptico, Consejos para la dispepsia
Síndrome dispéptico, el estómago pide ayuda

Malestares estomacales

El síndrome dispéptico o dispepsia abarca cualquier dolor o molestia gastrointestinal localizada en la parte central del abdomen superior, asociada o no al siguiente conjunto de síntomas:

  • Dolor.
  • Náuseas.
  • Inflamación abdominal.
  • Flatulencias.
  • Eructos.
  • Sensación de saciedad temprana.
  • Pirosis (ardor torácico).
  • Regurgitación (o lo que las personas comúnmente refieren como indigestión).
  • Diarrea (en contadas ocasiones).

La atención de pacientes con síntomas de dispepsia ha incrementado a causa de las grandes variaciones que ha sufrido la dieta, pero, sobre todo, por desórdenes alimenticios.

El consumo de alimentos picantes, grasas, alcohol y tabaco es común, esto causa irritación de la mucosa gastrointestinal y genera procesos inflamatorios que no permiten la secreción adecuada de sustancias que se encargan de llevar a cabo el proceso de digestión.

Al no digerirse adecuadamente, el paso de estos alimentos desde el estómago hacia el intestino se retarda, generando sensación de saciedad y favoreciendo que el contenido retorne al esófago; lo que propicia reflujo, náuseas, eructos y pirosis, signos que en conjunto se conocen popularmente como agruras.

Sucede también que los alimentos mal digeridos, al llegar a la porción final del intestino, son atacados por bacterias de esta región y causan formación de gases estomacales que a su vez genera inflamación abdominal y flatulencias.

Es así que el cuadro dispéptico se origina por la conjunción de varios trastornos:

  • Hernia hiatal. Se presenta cuando hay una apertura del hiato, parte del cuerpo que conecta al esófago con el estómago, el cual se desplaza por encima del diafragma (músculo que separa al tórax del abdomen).
  • Úlcera gástrica. Lesión que se genera en la cubierta interna (mucosa) del estómago o del duodeno (inicio del intestino), que se puede extender al resto de las capas de estos órganos y llegar a perforar sus paredes.
  • Gastritis. Inflamación de la mucosa gástrica que cubre las paredes internas del estómago.
  • Gastroparesia. En otras palabras, trastornos del movimiento gástrico, debido principalmente a la falta de estímulos nerviosos que propician deficiente desplazamiento de los alimentos por el intestino.
  • Intolerancia a la lactosa. La falta o baja presencia de la enzima llamada lactasa impide la óptima asimilación de un azúcar componente de los lácteos, denominada lactosa; este problema hereditario puede generar flatulencias y diarrea.
  • Parasitosis intestinales. La presencia en el tracto digestivo de parásitos (sobre todo amebas, salmonellas y lombrices) frecuentemente es causa de alteraciones en el proceso digestivo.

Otros padecimientos, como pancreatitis (inflamación del páncreas), colestasis biliar (afectación en la secreción de bilis) y diabetes, así como embarazo y estrés dificultan la formación de secreciones (jugos gástricos) encargadas de llevar a cabo la digestión.

Exámenes de detección de dispepsia

Cuando los medicamentos descritos no surten efecto y las molestias continúan por más de siete días, el gastroenterólogo indicará exámenes de laboratorio para revelar posibles causas de dispepsia y daños que ha generado en el organismo; entre los más comunes se encuentran:

  • Ameba en fresco. Consiste en la toma de muestra de moco de la región anal por medio de un hisopo (cotonete), con la finalidad de establecer la presencia de ameba.
  • Citología en moco fecal. Sirve para identificar el tipo de glóbulos blancos que contiene el moco fecal, de esta manera se puede tener idea de las características del agente que está produciendo la diarrea.
  • Coproparasistoscópico. Se buscan parásitos, sus huevecillos o restos de ellos en heces del paciente, con la finalidad de establecer su tipo y características; es común que se tomen muestras durante tres días consecutivos para conocer el desarrollo de los microorganismos.
  • Endoscopía. Una diminuta cámara de video es introducida por la boca para conocer el estado de esófago, estómago e intestino, así como para tomar muestras de tejidos (biopsia) y descartar la presencia de células cancerígenas en la zona.
  • Esofagograma. También llamada serie esófago-gastro-duodenal, es una exploración con rayos X en distintas posiciones (de pie, acostado y boca abajo) en la que se utilizan contrastadores para observar el movimiento de líquidos en el aparato digestivo.
  • Gastroscopía. Mediante un tubo de luz se puede ver a través de un monitor la mucosa del esófago y estómago en busca de alteraciones.

En algunos casos ninguna de las pruebas de diagnóstico es capaz de encontrar la causa subyacente. Entonces se habla de dispepsia funcional que puede deberse al aumento de la sensibilidad del estómago e intestinos.

Tratamiento del síndrome dispéptico

Para controlar los síntomas de dispepsia es importante conocer las causas específicas que los originaron, con el fin de que el tratamiento se dirija a corregir origen y signos. Sin embargo, en casos con molestias excesivas, el especialista (gastroenterólogo) tratará de darles alivio lo más pronto posible con un tratamiento empírico, es decir, basado en su experiencia médica.

Las opciones terapéuticas más recurrentes para controlar los molestos síntomas son:

  • Antiácidos. Constituyen excelente medio para tratar síntomas leves de dispepsia, en especial cuando se relaciona con excesos o alteraciones de la dieta habitual; no se recomiendan a pacientes que sufren de dispepsia constante o diaria.
  • Subsalicilato de bismuto. Protege y regenera la mucosa; sin embargo, como se llegan a absorber pequeñas cantidades de bismuto no debe usarse por tiempo prolongado.
  • Inhibidores de la bomba de protones. Productos que impiden la secreción de jugo gástrico (ácido clorhídrico). Quienes no mejoran en grado significativo con este tratamiento requieren de estudios específicos para un diagnóstico y tratamiento preciso.
  • Procinéticos. Medicamentos que mejoran los trastornos dispépticos de la motilidad intestinal y proporcionan alivio en los pacientes con reflujo gastroesofágico o dispepsia sin presencia de úlcera; pero, como los anteriores fármacos, si no se observa mejoría significativa, se deben realizar exámenes adicionales para su control.

Estas opciones terapéuticas son adecuadas para pacientes menores de 45 años, sin evidencia de enfermedades crónicas como diabetes, así como en quienes presentan síntomas leves pero de larga duración, intermitentes o de fácil control.

Consejos para la dispepsia

Otras medidas necesarias para complementar el tratamiento de dispepsia incluyen la modificación de los hábitos dietéticos, estableciendo horarios fijos de comida y cambiando la alimentación:

  • Se debe evitar el consumo de alimentos que causan dispepsia, como irritantes gastrointestinales (picante, condimentos, café, lácteos, grasas, alcohol, chocolate, menta, semillas oleaginosas como cacahuate, almendra, nuez, avellana y ajonjolí, entre otras), así como refrescos gaseosos, huevo y embutidos.
  • En cambio, se tiene que incrementar el consumo de fibra natural de frutas o verduras, e ingesta de líquidos.

En ocasiones es necesario recurrir a terapias de apoyo como la ocupacional, psicoterapia, hipnosis o conductual. Estas técnicas proporcionan al paciente sensación de mayor control sobre sus enfermedades, promueven patrones sanos de comportamiento y reducen los estados de estrés, ansiedad y depresión.

La terapia para el control de la dispepsia debe ser en forma combinada en la mayoría de las ocasiones para eliminar síntomas. Cabe destacar que no debes automedicarte, pues podrían surgir alteraciones por sobredosificación, reacciones alérgicas o efectos secundarios. Lo conveniente es solicitar valoración clínica del gastroenterólogo cuando se presenten molestias, como dolor de estómago y eructos, asimismo deberás mantenerte bajo tratamiento supervisado.

SyM - Dr. Eduardo Ramírez Jaramillo

 

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