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Gastritis atrófica crónica, un mal desconocido

Miércoles 21 de septiembre del 2016, 04:56 pm, última actualización

Ciertos casos de gastritis crónica (inflamación de la mucosa estomacal por periodo prolongado) pueden afectar el tejido interior del estómago (metaplasia) y tener predisposición al cáncer gástrico, sin embargo, el tratamiento oportuno puede modificar este panorama, por lo que es importante conocerlo.

Gastritis atrófica crónica, Inflamación mucosa intestinal

Gastritis, común y peligrosa

Al tratarse de una de las afecciones digestivas más comunes en México, a menudo terminamos "familiarizándonos" con los principales síntomas de gastritis: dolor estomacal, indigestión, inapetencia, acidez y hasta náuseas y vómito.

Sin embargo, ver el problema de esta forma resulta contraproducente, pues al parecer tan habitual, se le resta importancia y no se juzga necesario acudir con un médico general o gastroenterólogo en busca de atención.

Peor aún, en esta lógica son frecuentes los intentos del afectado por controlar sus molestias a través de remedios caseros y autoprescripción de medicamentos (consume fármacos sin el diagnóstico ni la opinión de un especialista); aunque aminora las molestias por un momento, no consigue la ansiada curación del trastorno digestivo y abre la puerta a posibles complicaciones.

Inflamación de la mucosa estomacal

Aquellas personas que padecen gastritis regularmente deben considerar que probablemente no sufren episodios de la enfermedad que "vienen y se van", sino uno de larga duración que en determinadas circunstancias (constantes estados de ansiedad y consumir alimentos específicos, por ejemplo) se agudiza o empeora.

Además, debemos señalar que la persistencia del padecimiento, que también puede ser asintomático, suele ocasionar la destrucción de células especiales de la mucosa gástrica (tejido liso que cubre la superficie interna del estómago), llamadas parietales y principales, las cuales se encargan de la secreción de sustancias digestivas (ácido clorhídrico, factor intrínseco y enzimas).

Esta forma particular de la enfermedad recibe el nombre de gastritis atrófica crónica, lo que significa que se trata de inflamación de la mucosa estomacal, de larga duración, que disminuye la funcionalidad del órgano.

Malos hábitos y otros culpables

El desarrollo de gastritis atrófica crónica puede acelerarse como resultado de constantes ataques al estómago debido a:

  • Consumo abundante de grasas y condimentos.
  • Comer sin horario fijo.
  • Alimentarse en puestos callejeros.
  • Estrés constante.
  • Ingerir analgésicos continuamente.
  • Fumar y beber alcohol sin moderación.

Sin embargo, los principales factores que determinan la gastritis atrófica crónica son los procesos autoinmunes (cuando el sistema inmunológico destruye las células estomacales porque las confunde con agentes nocivos) y la evolución de la infección por Helicobacter pylori.

Metaplasia intestinal, Helicobacter pylori

Dicha bacteria, presente al menos en la mitad de la población mundial, puede contraerse al consumir alimentos o agua contaminados; estudios han encontrado Helicobacter pylori en la saliva de personas infectadas, de modo que también se piensa que podría propagarse de boca a boca, por ejemplo, a través de un beso.

Alteraciones del tejido gástrico

Cuando la gastritis atrófica crónica se padece durante largo periodo se acompaña de dos fenómenos:

  • Aumento en la cantidad de bacterias alojadas en el intestino delgado: la disminución en la producción de ácido clorhídrico propicia su desarrollo.
  • Dificultad para absorber nutrientes: el organismo encuentra difícil asimilar proteínas, hierro y vitamina B12 (se asimila con ayuda del factor intrínseco e interviene en la formación de células sanguíneas), lo que a mediano o largo plazo causa anemia perniciosa (descenso de glóbulos rojos por falta del nutriente citado).
  • Formación de metaplasma intestinal: es frecuente identificar que las células gástricas normales en el organismo afectado son reemplazadas por otras que semejan la capa que cubre el interior del intestino (epitelio).

Las investigaciones muestran que la gastritis atrófica crónica y la metaplasia intestinal son padecimientos que coexisten con cierta frecuencia y, lo que es más importante, se ha comprobado estadísticamente que la presencia de ambos aumenta el riesgo de sufrir cáncer gástrico en comparación con quienes no los presentan.

Metaplasia intestinal

Los médicos han identificado distintos tipos de metaplasia intestinal:

  • Completa o tipo I: es la más habitual; en ella, la mucosa gástrica es muy parecida a la del intestino.
  • Incompleta o tipos II y III: se aprecia mayor grado de diferenciación celular; se asocian frecuentemente con el cáncer de estómago.

Aunque hallazgos científicos indican que la gastritis atrófica crónica con metaplasia intestinal no es necesariamente una condición precancerosa, ciertos subtipos podrían asociarse y considerarse precursores de actividad tumoral.

No obstante, la buena noticia es que podemos evitar la aparición de este problema con alimentación saludable y acudiendo tempranamente para ser diagnosticados y recibir el tratamiento médico adecuado.

Tratamiento contra Helicobacter pylori

Aunque los estudios sobre el tema continúan, especialistas señalan que la erradicación de Helicobacter pylori en personas con gastritis crónica previene o reduce la progresión de la atrofia del órgano y el riesgo de metaplasia intestinal de la mucosa estomacal, por tanto, puede evitar o retrasar la aparición de cáncer.

El tratamiento de esta infección requiere cambio de hábitos y medicación, lo que incluye:

  • Aprender a manejar estrés y ansiedad.
  • Ingerir alimentos en horario fijo, mínimo tres veces al día.
  • Evitar productos irritantes de la mucosa gástrica: grasas, condimentos, refrescos, alcohol, tabaco.
  • Aumentar el consumo de frutas, verduras, productos integrales y carne sin grasa (magra).
  • Procurar el consumo diario de 2 litros (u 8 vasos) de agua.

Particularmente, la terapia contra la infección de Helicobacter pylori requiere de tres tipos de fármacos:

  • Antibióticos para eliminar la bacteria.
  • Bloqueadores H2 e inhibidores de la bomba de protones: estos medicamentos disminuyen la secreción de ácido gástrico.
  • Antiácidos para proteger el revestimiento del estómago.

Buena parte del éxito en la atención de la inflamación crónica de la mucosa intestinal no sólo depende del cambio de hábitos en la alimentación y el apego al tratamiento farmacológico durante el tiempo indicado por el médico, sino también del diagnóstico oportuno.

Es muy importante que ante cualquier sospecha de gastritis, por insignificante que parezca, acudas al médico (general o gastroenterólogo), a fin de evitar la autoprescripción y conocer la gravedad, causas y tratamiento que requieres.

SyM - María Elena Moura

 

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