Gastritis atrófica, inflamación gástrica en adultos mayores - SyM
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Gastritis atrófica, mal común en el adulto mayor

Martes 02 de agosto del 2016, 09:47 am, última actualización

El paso del tiempo ocasiona cambios en todas las estructuras del cuerpo humano y el estómago no es la excepción, ya que al envejecer se vuelve más propenso a sufrir ciertas afecciones, como gastritis o inflamación de su recubrimiento interno.

Gastritis atrófica

El envejecimiento puede definirse como el conjunto de modificaciones en forma y funcionalidad que aparece como consecuencia del paso del tiempo. Dichos cambios suponen disminución de la capacidad de adaptación de tejidos, órganos, aparatos y sistemas, así como menor respuesta a enfermedades.

Hasta la fecha no se sabe con certeza cómo ni por qué cambiamos a medida que envejecemos. Las explicaciones más aceptadas señalan que esta transformación del organismo es causada por desgaste y deterioro corporal, exposición a radiación ultravioleta, acumulación de sustancias contaminantes o de desecho que no pueden ser eliminadas e, incluso, por la acción de un proceso predeterminado que se encuentra en nuestra información genética.

Dado que ninguna de estas teorías ofrece explicación completa, los gerontólogos (personas que estudian el envejecimiento) y geriatras aceptan en la actualidad que el deterioro orgánico ocurre por el efecto acumulativo e interacción de muchos factores: herencia, ambiente, influencias culturales, alimentación, ejercicio, esparcimiento y enfermedades, entre otros.

El estómago es un órgano que nos ofrece claro ejemplo de esta situación, pues se sabe que conforme transcurren los años trabaja con mayor lentitud, tiene dificultad para digerir algunos alimentos y condiciona cierta predisposición a la pérdida de apetito. A esto deben sumarse otros factores, como estrés, ingesta de medicamentos y alimentación poco saludable, pues todos ellos aceleran su deterioro y aumentan la probabilidad de sufrir enfermedades.

En este sentido, uno de los problemas digestivos más comunes que se observan en los adultos mayores es la gastritis o inflamación de la mucosa que recubre el interior del estómago, la cual se manifiesta a través de indigestión, dolor y gases abdominales, náuseas, vómito, pérdida del apetito y presencia de heces y aliento con olor a amoniaco.

Su tratamiento es relativamente sencillo, pero requiere atenciones especiales para que no sea causa de malestares o nutrición inadecuada, sin olvidar que deben evitarse aquellos viejos hábitos que pudieran intensificar el problema.

Compleja situación

Una de las afecciones digestivas más comunes en ancianos es la gastritis atrófica, pues se calcula que afecta a 37% de las personas con 80 años o más. Dicho malestar se caracteriza porque, además de ocasionar inflamación de la mucosa, se acompaña de funcionamiento inadecuado de las glándulas del estómago, concretamente de las que producen ácido clorhídrico y cierta sustancia llamada factor intrínseco.

En consecuencia, este padecimiento ocasiona problemas para absorber nutrientes como proteínas, hierro y vitamina B12 (lo que a mediano o largo plazo causa anemia o descenso de glóbulos rojos), además de notable aumento en la cantidad de bacterias alojadas en el intestino delgado, ya que la disminución de ácidos gástricos impide que sean eliminadas.

De acuerdo con los especialistas, la gastritis atrófica puede deberse a infección por la bacteria Helicobacter pylori (que también propicia la aparición de cáncer gástrico), exposición prolongada a irritantes como alcohol, tabaco, antiinflamatorios y estrés, así como algunos problemas autoinmunes (cuando el sistema de defensa ataca tejidos del organismo por error, al confundirlos con agentes dañinos).

En muchas ocasiones la gastritis atrófica pasa desapercibida, ya que los síntomas que desencadena son poco claros o se piensa que son consecuencia del envejecimiento; por tal razón, es probable que se detecte hasta que el paciente sufra agotamiento, falta de concentración y debilidad física a causa de la anemia perniciosa (generada por déficit de vitamina B12, la cual se asimila con ayuda del factor intrínseco e interviene en la formación de glóbulos rojos), o bien, cuando las lesiones estomacales se agravan y sangran (úlcera gástrica).

El diagnóstico de este padecimiento se suele corroborar mediante gastroduodenoscopía, estudio que consiste en la exploración del estómago y la primera porción del intestino delgado con ayuda de endoscopio o zonda flexible dotada de cámara diminuta.

Soluciones

Los especialistas coinciden en que la gastritis atrófica no se cura, pero es posible mejorar las condiciones de vida del paciente a través de la administración de medicamentos y cambio de hábitos.

En primer término, la infección ocasionada por Helicobacter pylori puede erradicarse con ayuda combinada de inhibidores de la producción de ácido clorhídrico (como los que son de libre venta) y antibióticos. Asimismo, será importante beber agua purificada y evitar el consumo de alimentos en la calle para evitar el reingreso del microorganismo.

Caso especial lo representan los adultos mayores que consumen antiinflamatorios o analgésicos de manera permanente (como quienes sufren alguna enfermedad reumática), ya que la mayoría de los fármacos empleados (AINES, como ácido acetilsalicílico, paracetamol, ibuprofeno, ketoprofeno y naproxeno) ocasionan problemas estomacales cuando se prolonga su uso.

En tales circunstancias será recomendable evaluar la dosis de tales medicamentos, consumirlos siempre con alimentos, elegir presentaciones con capa entérica que evita el contacto directo con el estómago,o bien, ingerirlos con antiácidos para no dañar la mucosa gástrica. Otra alternativa consiste en sustituir el producto por alguno de nueva generación que sea menos agresivo (inhibidores selectivos de la COX-2, que no modifican la barrera gástrica).

En cualquiera de estos casos será importante erradicar el consumo de alcohol, tabaco, chile, vinagre y refrescos de cola, además de moderar el uso de condimentos y grasa, ya que estos factores incrementan la inflamación gástrica. Lo mejor será llevar alimentación que incluya frutas, verduras y alimentos ricos en fibra, además de ingerir carnes magras o blancas, y agua en cantidad suficiente (ocho vasos al día). Finalmente, cuando se detecte deficiencia de hierro y vitamina B12, se deben prescribir suplementos orales o inyectables con estos nutrientes.

Sólo nos resta señalar que la mejor medida para evitar la evolución de este problema es la prevención. Por ello, será importante que desde temprana edad se procure una nutrición balanceada e higiénica, así como controlar adecuadamente el estrés y hacer uso moderado de medicamentos y condimentos.

Asimismo, es importante que todo caso de gastritis, por leve que parezca, sea evaluado por un especialista médico general, geriatra o gastroenterólogo para determinar su gravedad, causas y tratamiento, así como programar revisiones periódicas del sistema digestivo, ya que muchos casos de inflamación gástrica en adultos mayores no presentan síntomas. También debe evitarse la autoprescripción para evitar complicaciones.

SyM - Israel Cortés

 

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