Gastronomía mexicana puede causar gastritis - SyM
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Gastritis, con todo el sabor mexicano

Miércoles 21 de junio del 2017, 07:37 pm, última actualización

Es sabido que los hábitos alimenticios del mexicano no son los más sanos del mundo, de ahí que padecimientos como gastritis sean tan frecuentes en la población. Dejar de comer no es la solución, pero sí lo es saber qué y cómo consumir nuestra gastronomía.

Gastritis, Acidez, Gases

Quien durante largo tiempo ha degustado la comida mexicana, rica en grasas, especias e irritantes, no es raro que esté pagando las consecuencias de ello con agruras, acidez, gases, eructos, mala digestión, sensación de dolor o vómito. Cuando alguno o todos estos síntomas se prolongan por varios días se hace ineludible la visita al médico, quien muy probablemente diagnosticará gastritis, y recomendará modificar el consumo de alimentos y bebidas.

Para entender la gravedad del problema, pensemos en primera instancia que nuestro estómago es una víscera hueca, cuya función principal es iniciar la digestión, produciendo jugos gástricos y moliendo lo que comemos, para posteriormente empujarlo hacia el duodeno (primera parte del intestino delgado) donde continuará el proceso.

Las paredes internas del estómago están recubiertas por mucosa gástrica, que de llegar a inflamarse produce la popular gastritis. Las causas más frecuentes de esta inflamación del revestimiento interior del estómago son:

  • Consumo excesivo de alimentos irritantes, condimentados o grasosos, así como alcohol o ciertos medicamentos.
  • Sobreproducción de jugos gástricos o disminución de los mecanismos de defensa del estómago contra sus propios ácidos, debido, por ejemplo, a comer a distintas horas del día.
  • Infecciones estomacales descuidadas o mal atendidas.

La gastritis en general se caracteriza por sensaciones de estómago vacío, hambre frecuente, dolor en la boca del estómago, ardor, náuseas o vómito antes o después de comer, inflamación abdominal y mala digestión, sobre todo cuando se han ingerido alimentos con las características antes mencionadas.

Particularmente, en la denominada gastritis aguda, el dolor es intenso y quemante, que puede irradiarse hacia el tórax; además de las causas mencionadas, se debe inlcuir la ingestión de sustancias tóxicas, en forma accidental o con fines suicidas. Asimismo, el estrés merece atención especial como detonador de este tipo de gastritis, muchas veces acompañada de hemorragia. Finalmente, es importante señalar a la bacteria Helicobacter pylori, generadora de una infección que afecta a la pared gástrica.

A su vez, la llamada gastritis crónica puede deberse a problemas de origen metabólico, como diabetes y enfermedades en el riñón. Para corroborar que sea de este tipo, el especialista médico, en este caso el gastroenterólogo, requerirá estudios de radiología y endoscopía (exploración a través de diminuta cámara de video).

Cuando el problema ha avanzado, pueden presentarse complicaciones como sangrado de las paredes gástricas en forma progresiva, náuseas y vómito abundantes e intolerancia a los alimentos. El paso siguiente es que se empiecen a formar pequeñas grietas en la mucosa, que pueden crecer desmesuradamente y formar perforaciones (úlceras), y traspasar todas las capas del estómago o duodeno, causando peritonitis (infección de la cavidad abdominal) de urgencia quirúrgica.

Nunca debe permitirse que la condición se complique, y hay que llamar al médico si hay vómito con sangre, si la materia fecal adquiere color negro o con sangre, si hay dolor severo o si se presenta deshidratación (boca seca, excesiva sed, disminución de la orina, piel seca y arrugada).

Comer y beber moderadamente

No está por demás reiterar que si se quiere evitar gastritis, lo mejor es llevar una dieta sin irritantes ni condimentos, además de tomar algún producto protector de la mucosa gástrica como gel de hidróxido de aluminio. Aun así, debe procurarse:

  • Evitar el sobrepeso y estados emocionales de ansiedad o depresión.
  • Ingerir los alimentos sentado y no hacer ejercicio inmediatamente después de comer.
  • Comer a horas fijas.
  • El alimento no debe consumirse a temperaturas muy calientes ni frías.
  • Masticar bien y despacio.
  • No comer abundantemente.
  • No ayunar durante periodos prolongados.
  • Cenar siempre y acostarse por lo menos una hora después, y no al terminar de consumir los alimentos
  • No usar ropa demasiado apretada en el abdomen, como fajas o cinturones
  • Hacer ejercicio por lo menos tres veces a la semana durante media hora.

Asimismo, es importante moderar el consumo de:

  • Irritantes y condimentos, como chiles y especias.
  • Aderezos como ajo, perejil, cebolla y mostaza.
  • Tomate y jitomate.
  • Vinagre.
  • Café, té negro o de canela, refrescos con gas.
  • Chocolate.
  • Alcohol y tabaco.
  • Pasteles, pan dulce, tamales y atole.
  • Frutas ácidas como naranja, limón, mandarina, toronja, fresa, guayaba, piña o cualquiera que esté verde (no madura).
  • Jugo de carne o sopas de pasta.
  • Salsas picantes.
  • Antojitos mexicanos y frituras.
  • Embutidos, como chorizo, salchicha o paté.
  • Menta.
  • Alimentos enlatados.

Por otro lado, se recomienda incluir en la dieta:

  • Sopas preparadas en casa (no de lata).
  • Arroz blanco sin jitomate o especias.
  • Carne roja de res o ternera.
  • Carne blanca como pescado cocido o al horno sin grasa.
  • Pollo cocido o rostizado sin piel.
  • Jamón cocido u horneado.
  • Huevos al gusto sin aceite.
  • Tortillas.
  • Verduras cocidas.
  • Pan blanco suave.
  • Gelatina.
  • Frutas secas o jugos naturales que no sean ácidos ni de lata.
  • Frutas frescas como manzana, mango, melón, plátano, pera y papaya.
  • Cereales naturales como avena, amaranto y salvado.
  • Líquidos, en abundancia, pero bebidos poco a poco.
  • Leche, quesos no fuertes, requesón.
  • Té de manzanilla o yerbabuena.
  • En caso de requerirlos, preferir medicamentos antiinflamatorios o analgésicos (evitan el dolor) que indiquen en sus leyendas de protección que no dañan el estómago.

En cuanto el médico haga el diagnóstico preciso, será necesario no comer alimentos sólidos durante los primeros días de manifestación. Su estómago requiere descanso, por lo que debe ingerir solamente líquidos, preferentemente agua. Adiciona paulatinamente alimentos blandos a tu dieta (cereales cocidos, plátano, arroz, papas), según los vayas tolerando, y evita las grasas.

La cocina mexicana es tan rica como deliciosa, de manera que siempre tiene algo sano con qué sorprendernos sin que haya malestar o incomodidad.

SyM - Olga Silva

 

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