Pera, indispensable en dietas bajas en calorías - SyM
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Pera, dietético placer todo el año

Miércoles 21 de junio del 2017, 04:53 pm, última actualización.

No es tan popular como otros frutos, pero cuenta con excepcionales propiedades digestivas, nutricionales e hidratantes, además de bajo contenido calórico, por lo que la pera puede beneficiar a todos tus seres queridos. ¡Deléitate con su suculento y refrescante sabor!

Pera, dietético placer todo el año
Pera, dietético placer todo el año

Incluir amplia variedad de frutas en la dieta es fundamental para lograr alimentación equilibrada y, por ende, es indispensable para que niños y adolescentes alcancen su máximo potencial de crecimiento, además de que ayuda a prevenir enfermedades frecuentes en la edad adulta y vejez.

Sin embargo, varias estadísticas han demostrado que aunque este grupo de alimentos es fuente primordial de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes (previenen el envejecimiento celular), su consumo sigue siendo bajo en casi todo el mundo. Ello se traduce en alto índice de problemas como hipercolesterolemia (altos niveles de grasa en sangre), diabetes (incremento de azúcar en sangre por mal aprovechamiento de insulina) y cáncer (surgimiento de células anormales que forman tumores), que en conjunto, y a decir de la Organización Mundial de la Salud, provocaron 2.7 millones de muertes sólo durante el año 2002.

En este sentido, diversas instituciones de salud han enfatizado que se deben incluir por lo menos cinco porciones de frutas o verduras en la dieta diaria, siendo la pera excelente aliado para cubrir este objetivo, ya que se trata de un alimento sabroso, muy completo en cuanto a los nutrientes que aporta y el cual rara vez genera reacciones alérgicas (de rechazo por parte del organismo). También es fácil de conservar y transportar, de modo que cuenta con buena distribución en amplias regiones del planeta, y puede comerse sola, en combinación con otras frutas o en gran variedad de platillos de repostería.

Todo el año a la mano

Los botánicos, que son los especialistas dedicados al estudio del reino vegetal, consideran que la zona de origen de este producto es todavía un misterio, si bien pudiera tratarse de Asia occidental, Europa oriental o norte de África, pues ahí se han localizado los vestigios más remotos de su cultivo. Lo que sí ha quedado claro es que griegos y romanos ya cosechaban peras y fueron los encargados de extender su popularidad por el resto del “viejo continente”.

El árbol que produce este alimento es el peral (Pyrus communis), que crece mejor en clima templado; alcanza una altura de 10 a 15 m y su tronco es fuerte, gris, con la corteza cubierta de grietas. Cambia de hojas cada año, produce flores blancas o rosadas, de aproximadamente 1.5 cm, y forma parte de la familia de las rosáceas, que incluye a especies frutales y decorativas como fresa, manzana, ciruela, mora y, por supuesto, distintas variedades de rosas.

La apariencia de la pera cambia de acuerdo con la variedad de que se trate, si bien puede ser semiesférica o semejante a una lágrima, que es la más común; su peso es superior a los 150 g y suele contener cinco celdillas con 1 o 2 semillas, pese a que hay variedades que carecen de ellas.

En términos generales, la pulpa es dura y muy ácida cuando el fruto está verde, y conforme madura se ablanda y dulcifica; de esta manera, es fácil distinguir a las peras maduras, ya que ceden ante leve presión con el dedo. Para almacenarlas en casa basta con guardarlas en lugares frescos, secos y protegidos de la luz, o bien, en la parte menos fría del refrigerador, de preferencia por no más de tres días.

Cabe indicar que las peras pueden ser de verano, otoño o invierno, de acuerdo con su época de maduración. Las primeras son de color verde o amarillento, dulces y poco ácidas; las segundas son muy aromáticas y de sabor más fino, en tanto que las últimas tienen piel rugosa, gruesa, de color que oscila entre amarillo dorado y marrón, y su pulpa es granulosa, aromática y ácida.

Propiedades nutritivas

A pesar de que el valor nutricional de la pera ha sido poco reconocido en muchas ocasiones, un análisis a detalle nos revela el interesante abanico de sustancias alimenticias que posee. Comencemos por señalar que su componente mayoritario es agua, por lo que es altamente recomendable en época de calor, sobre todo para niños, ancianos y personas que se muestran renuentes a beber líquidos durante el día para hidratarse.

Por otra parte, destaca su aportación de azúcares de asimilación lenta, mismos que son útiles como fuente de energía para todo el organismo (particularmente para el cerebro y redes neuronales) y que representan un aporte calórico bajo, útil en quienes se preocupan por controlar o reducir su peso.

Tampoco hay que olvidar su abundante cantidad de potasio y calcio. El primero de estos minerales es necesario para la transmisión y generación de impulsos nerviosos, el equilibrio de agua en los tejidos y el desarrollo de las funciones cardiaca y muscular; el segundo, interviene en el proceso de formación de huesos y en la regulación de líquidos del cuerpo.

La pera es adecuada fuente de pectina, tipo de fibra que actúa como regulador de la función intestinal, facilita la digestión de platillos pesados (ricos en grasas, carne y especias) y ayuda al organismo a eliminar el colesterol. Además, contiene taninos, sustancias limpiadoras y antiinfalmatorias que ayudan a mantener en buen estado la mucosa intestinal (tejido que cubre el interior del conducto digestivo) y que son de utilidad en caso de diarrea y gastritis (inflamación estomacal).

Por si fuera poco, este fruto es rico en vitamina C, que fortalece al sistema de defensas, interviene en la formación de tejidos y elimina sustancias causantes de envejecimiento celular, así como en ácido fólico, necesario para la construcción celular y muy importante en la expulsión del ácido úrico (sustancia que se forman en el hígado al procesar carne o pescado, y que en exceso puede generar dolor articular y cálculos o “piedritas” en los riñones). También aporta pequeñas cantidades de vitaminas A, B2 y E.

Mención aparte merecen sus aminoácidos, algunos de ellos, como la leucina, son necesarios para el óptimo crecimiento en los infantes o la regeneración de los tejidos, y otros, como la arginina, han probado su utilidad en la elaboración de la masa muscular, así como en la eliminación del sustancias tóxicas del organismo. La mayoría de ellos incrementan la resistencia contra infecciones bacterianas.

Por todo lo anterior, se deduce que la pera está indicada en:

  • Dietas bajas en calorías. Debido a su fibra y azúcares de lenta asimilación, se aconseja como parte del menú cotidiano de quienes desean bajar de peso, padecen diabetes, colesterol elevado o alguna enfermedad del corazón.
  • Presión sanguínea elevada. Su contenido de potasio y calcio ayuda a eliminar orina (es diurético), contribuye en la regulación de la tensión arterial y normaliza el pulso cardíaco.
  • Gota. Este problema se caracteriza por dolor en articulaciones, principalmente de manos y pies, y se deba a la acumulación de ácido úrico en estas regiones. El consumo de pera contribuye en la recuperación de estos pacientes, pues les ayuda a eliminar sustancias dañinas a través de la orina.
  • Personas en crecimiento. Niños y adolescentes son ampliamente beneficiados, ya que los minerales y aminoácidos contribuyen en el fortalecimiento y formación de los huesos, además de que mejoran el estado del sistema nervioso.
  • Deportistas. Leucina, arginina, calcio y potasio son de gran utilidad para aumentar el rendimiento muscular y regular la actividad circulatoria, cardiaca y muscular, ayudando en la recuperación ante esfuerzos notables.
  • Problemas digestivos. Es adecuada para gente con gastritis, úlcera (erosión de la pared estomacal) o estreñimiento, tanto por facilitar la digestión como por ser rica en fibra.

Sin embargo, cabe señalar que el consumo de este fruto debe restringirse en caso de sufrir insuficiencia renal (cuando el riñón no filtra la sangre con normalidad), ya que una de las recomendaciones médicas para su tratamiento es, precisamente, llevar una dieta baja en potasio.

Finalmente, resta señalar que el mayor aprovechamiento de la pera se da cuando se consume fresca (sola, licuada para producir néctares o en combinación con otras frutas), ya que cuando se cuece pierde algunos de sus nutrientes. La piel contiene muchas vitaminas, de modo que, para aprovechar estas virtudes, es necesario lavarla y desinfectarla antes de comerla.

SyM - María Elena Moura

 

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