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Té verde, rojo y negro, infusiones que dan vida

Lunes 26 de junio del 2017, 12:50 pm, última actualización.

Las distintas y saludables infusiones obtenidas de la hojas del árbol del té son conocidas desde hace al menos cuatro mil años en China y Japón, pese a lo cual todavía nos resultan desconocidas muchas de sus benéficas cualidades, cada vez más aceptadas por la ciencia. ¿Sabes cuáles son?

Té verde, té rojo, té negro, infusiones

El consumo de tizanas o infusiones obtenidas del legendario árbol del té (Camelia sinensis o Thea sinensis) alcanza cada vez más relevancia en distintos puntos de Europa y América, lo cual no sólo se debe al auge de los remedios de origen natural, sino a que la experiencia de mucha gente y el resultado de investigaciones científicas demuestran que ofrece múltiples beneficios terapéuticos del té de gran interés.

Como dato curioso podemos mencionar que la palabra “té” es ampliamente utilizada en México, pero no porque dicha bebida forme parte de la dieta habitual de la población, sino porque este término se emplea como sinónimo de “infusión”; de este modo, es habitual escuchar múltiples referencias sobre el té de hierbabuena, menta o manzanilla, pero a la vez hay amplio desconocimiento sobre las cualidades de la Camelia sinensis.

Así, por ejemplo, quizá muchos de nosotros hemos visto en autoservicios o tiendas naturistas las cajas con sobres para preparar té verde, rojo o negro, sin saber que estos productos se obtienen de la misma planta, sólo que reciben distinto tratamiento para contar con propiedades y sabores únicos.

Hojas peculiares

Se dice que los chinos ya cultivaban el té desde hace cuatro mil años, pero su difusión en Europa se produjo sólo a partir del siglo XVI, cuando las especias y vegetales traídos de oriente tuvieron amplia demanda y aceptación. Por cierto, Rusia se convirtió en importante país de paso para el transporte de esta planta, que en ese entonces era muy costosa en el “viejo continente”.

El árbol del té posee flores blancas, un fruto que encapsula tres semillas de color negro y hojas elípticas que muda de manera periódica; puede alcanzar hasta 15 metros de altura en estado salvaje, pero se acostumbra recortar sus ramas con cierta frecuencia para detener su desarrollo y facilitar la recolección.

Las hojas y tallos recolectados se someten a tratamiento según el tipo de bebida que se desee obtener, pero la tradición dicta que cualquiera que sea su suerte, los vegetales deben comenzar a procesarse lo más pronto posible, procurando que no pasen 24 horas después de podar los árboles.

Las bebidas obtenidas del árbol del té son consideradas en muchas naciones orientales un equivalente al café, no sólo por su gran arraigo popular (se estima que en la actualidad es la segunda bebida más consumida en el mundo, después del agua) sino por contener cafeína, de modo que se emplea para vigorizar al sistema nervioso central.

Al respecto, podemos mencionar que el éxito del té radica en que a pesar de poseer la mitad o menos cantidad de estimulantes (una taza de la infusión contiene entre 50 y 100 miligramos de dicha sustancia, en tanto que el café posee 100 o 200 miligramos en idéntica porción), la composición química de la hoja de Camelia sinensis contiene elementos que hacen que su efecto revitalizante sea, aunque suave, mucho más duradero.

Además de esto, hay que mencionar que el té es considerado en naciones como China, Japón e India una bebida que ofrece bienestar, armonía, belleza y serenidad, por lo que su consumo se vincula con la búsqueda espiritual y se llega a realizar en recintos especiales. No por nada, los monasterios que se apegan a la doctrina budista zen cuentan con una “casa del té” donde, sin olvidar la disciplina ni el trabajo espiritual, se experimentan momentos de paz interior y buen humor.

Té verde

Esta forma de preparar el té es tal vez la más popular en Oriente, y se logra al secar las hojas rápidamente, sea por acción de vapor (como en Japón) o por calentamiento (sistema chino). Es, también, el tipo de bebida que más se acerca a la composición química natural de la planta, ya que respeta su contenido de flúor, calcio, potasio, magnesio, vitaminas A y del complejo B, así como de polifenoles, compuestos que cobran gran relevancia en la actualidad por sus cualidades antioxidantes (previenen el envejecimiento celular y cáncer).

En los países consumidores existen muchos tipos de té verde, siendo los más conocidas:

  • Lung ching. Es la variedad más famosa, y genera una bebida de sabor dulce y color dorado; es el más empleado por los monjes orientales para aclarar la mente y calmar los nervios.
  • Bancha. Son hojas de té verde que se almacenan durante tres años. Tiene sabor ligeramente herbal.
  • Blanco. Se elabora de manera idéntica que el té verde tradicional, con la particularidad de que emplea sólo los brotes u hojas sin abrir, los cuales usualmente crecen en los primeros días de primavera.
  • Gunpowder. Mezcla de hojas de té y menta enrolladas en bolitas, las cuales se abren con el agua caliente. Es muy popular en Marruecos; se endulza con azúcar y tiene sabor agridulce.
  • Sencha. Muy popular en Japón; tiene color amarillo y sabe a verduras.
  • Matcha. Uno de los más refrescantes, y altamente apreciado por los japoneses, que lo sirven espumoso en sus ceremonias del té.
  • Gyokuro. Su sabor recuerda a la hierba recién cortada; muy popular en Japón.
  • Pi lo chun. Posee curioso aroma frutal, y se caracteriza porque sus hojas están enrolladas en espiral.

El consumo de té verde ofrece muchos beneficios, entre ellos:

  • Protege al organismo de la acción de sustancias oxidantes y radicales libres, que son responsables del debilitamiento del sistema de defensa natural del cuerpo y los cuales aceleran el proceso de envejecimiento.
  • Su alto contenido de polifenoles, concretamente de catequinas, contribuye a regular los niveles de colesterol, ayudando al cuerpo a absorber menos grasa y excretar más. También se considera buen complemento dietético.
  • Evita la formación de coágulos en la sangre, ya que inhibe la producción de una sustancia liberada por las plaquetas, tromboxano, que facilita la formación de trombos que pueden obstruir las vías sanguíneas.
  • Debido a su contenido de fluoruro, previene la formación de caries.
  • Posee cualidades diuréticas, es decir, ayuda a la eliminación de líquidos.
  • Su bajo contenido calórico lo convierten en buena alternativa para quienes desean evitar las bebidas gaseosas y azucaradas.
  • Contribuye a la hidratación de la piel debido a que permite la oxigenación de las células y de los capilares.
  • Contiene taninos, sustancias de sabor amargo que tienen efecto limpiador, por lo que su consumo se aconseja en caso de diarrea.
  • Al igual que el café, el té es buena bebida estimulante que contribuye a despejar la mente y a despertar al organismo cuando más le cuesta reaccionar, aunque su consumo debe ser moderado para no alterar los nervios.

No obstante, se debe aclarar que no todo son ventajas, ya que el té contiene una sustancia que impide el aprovechamiento de la vitamina B1; de este modo, los grandes consumidores pueden llegar a padecer deficiencia de este nutriente, tan importante para el funcionamiento del sistema nervioso.

Por otra parte, se sabe que esta bebida también dificulta la absorción intestinal de hierro en los alimentos, por lo que su consumo no es indicado en casos de anemia (deficiencia en la formación de glóbulos rojos que en muchas ocasiones se debe a la falta de este mineral).

Por último, hay que decir que la preparación del té es de gran importancia para obtener la mayor cantidad de beneficios, pues aunque las bebidas más agradables al paladar son aquellas en donde las hojas se sumergen por 2 o 3 minutos en agua hirviente, en realidad se requiere que la infusión dure de 5 a 10 minutos para extraer al máximo las propiedades de la planta: el resultado es una bebida mucho más aromática y fuerte al gusto, pero también más saludable.

Té rojo

También conocido como pu erh, se prepara desde hace siglos en distintas provincias de China, de acuerdo a un método muy antiguo y complejo que se ha perfeccionando a lo largo de los siglos, y que consiste en fermentar dos veces la materia vegetal.

Luego de su recolección, las hojas del árbol de té se secan brevemente al aire libre (la pérdida de líquido no se acelera como en el caso del té verde), por lo que ciertos microorganismos alteran la estructura original de la hoja. Luego de esto tiene lugar un proceso más prolongado en una habitación cerrada (a veces en una caverna), en el que la materia vegetal reposa durante varios años (de 2 a 60, aproximadamente).

A través de diversas investigaciones, científicos japoneses han llegado a la conclusión de que las cualidades especiales del pu erh se deben a los microorganismos que participan en este largo y especial proceso.

Entre las principales propiedades del té rojo encontramos:

  • Reducción de los niveles de colesterol total y triglicéridos (grasas cuyo alto nivel en la sangre puede representar riesgo de padecer problemas cardiacos), a la vez que aumentan los niveles del colesterol “bueno”, por lo que puede ser recomendable que personas con riesgo de enfermedad cardiovascular lo consuman regularmente (tres tazas al día).
  • Ayuda a eliminar grasas del organismo, e incluso es más útil en dietas para bajar de peso que el té verde.
  • Posee efecto relajante, de modo que disminuye la frecuencia cardiaca y los niveles de presión arterial.
  • Activa la digestión, ya que aumenta la producción de enzimas digestivas.
  • Estimula el funcionamiento del hígado y lo desintoxica.
  • Aumenta la producción de orina.
  • Mejora la resistencia contra parásitos y es eficaz frente a las infecciones intestinales provocadas por bacterias.

Aunque el largo proceso de fermentación disminuye la cantidad de polifenoles en comparación al té verde, el pu erh es mucho más suave en su contenido de cafeína y ácidos tánicos, lo que significa que las personas con estómago delicado, muy nerviosas e incluso mujeres embarazadas o lactando lo pueden beber sin problemas. Sólo quienes sufren presión arterial baja deben evitar su consumo.

Al adquirir té rojo se debe elegir aquel producto que tenga como mínimo 2 años de reposo, sobre todo el que conserve la forma de la hoja entera o se encuentre enrollado como hebra, y no obstante ser más caro mantiene mejor el aroma y sus propiedades en relación a las bolsitas. Además, considera que un buen té rojo soporta una segunda infusión sin perder apenas color o propiedades.

Té negro

Suele confundirse con el té rojo, sólo que es más oscuro, posee mayores propiedades aromáticas y, ante todo, sigue un proceso de obtención distinto que consta de cuatro etapas: marchitamiento, para hacer flexible la hoja y evitar que se rompa; enrollado, a fin de fragmentar la estructura de la hoja a nivel celular y facilitar la salida de algunas sustancias consumidas por microorganismos; fermentación, en la que se lleva a cabo la transformación de la hoja, y secado, para detener la fermentación en el momento deseado.

Aunque no goza de la misma fama que sus similares, el té negro aporta varios beneficios, ya que contiene importantes cantidades de potente antioxidante que ayuda a prevenir envejecimiento y cáncer. Otras de sus cualidades son:

  •     Alto poder aromático, debido a la fermentación de algunas de sus sustancias (polifenoles).
  •     Ayuda a la relajación de los vasos sanguíneos.
  •     Posee propiedades protectoras del sistema cardiovascular, evitando la formación de trombos.
  •     Contribuye a la conservación del colesterol “bueno”.
  •     Refuerza al sistema inmunológico, encargado de protegernos de enfermedades.
  •     Previene la producción de bacterias bucales, responsables de caries.
  •     Es eficaz estimulante, dado que es el té con mayor concentración de cafeína.

Esta bebida no se recomienda a personas cuyo sistema nervioso sea muy sensible a la cafeína, ni a individuos que padezcan gastritis o úlcera, ya que puede irritar su estómago.

Esperamos que esta información te ayude a ampliar tu visión sobre estas bebidas, las cuales son cada vez más aceptadas por la población mexicana en beneficio de tu salud. Sólo nos resta recordarte que su uso terapéutico, aunque seguro, siempre debe estar supervisado por un especialista en medicina natural, a fin de obtener siempre el mejor resultado.

SyM - Sofía Montoya

 

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