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Pleuritis, cuando respirar resulta doloroso

En otro tiempo esta anomalía afectaba a adultos mayores, pero hoy en día se incrementa el número de casos entre la población joven, ¿por qué?, principalmente por infecciones respiratorias mal tratadas o por fumar desde edad muy temprana; ¡créalo! 


Pleura es la membrana que recubre a los pulmones, la cual está constituida por dos mucosas: una que protege a la cavidad torácica y la otra a cada pulmón. Ambas están formadas por dos hojas entre las que se encuentra un líquido adhesivo y lubricante denominado pleural, que facilita su movimiento durante el proceso de respiración. 

Ahora bien, cuando la pleura se inflama (pleuritis), la superficie de contacto se vuelve áspera y el deslizamiento de una hoja pleural sobre la otra, a cada movimiento respiratorio, resulta doloroso. En algunos casos de pleuritis se produce abundante cantidad de líquido en la cavidad pleural, complicación que se conoce como derrame pleural, que resulta peligrosa y requiere su extracción. 

Las principales causas por las que se presenta pleuritis son complicaciones, mala atención o descuido en las siguientes infecciones de las vías respiratorias: 

El hecho de que algunos de los padecimiento mencionados sea producido por microorganismos infecciosos se debe, generalmente, a que éstos aprovechan la debilidad del sistema inmunológico (el que puede defendernos de virus, bacterias u hongos infecciosos), de manera que no encuentran obstáculos para llegar a estructuras delicadas y dañarlas. 

¿En quienes sucede lo anterior?, niños y personas de la tercera edad son quienes con mayor frecuencia cuentan con débil sistema inmune, pero también quienes no perteneciendo a estos grupos viven en regiones de contaminación ambiental y/o fuman. Vale la pena detenerse en este último factor, pues los compuestos del tabaco no sólo inciden en las defensas del organismo, sino afectan directamente todas las estructuras pulmonares que hemos mencionado, al grado que pueden llegar a desarrollar cáncer en cualquiera de ellas. 

¿Y la pleuritis?

Una de las características de esta enfermedad es el dolor en los costados del tronco al momento de respirar, que empeora al toser o estornudar o al realizar movimientos; en ocasiones el malestar irradia hasta los hombros.

El diagnóstico de pleuritis se establece con base al cuadro clínico, antecedentes familiares y placas radiográficas del tórax, las cuales son altamente útiles cuando hay fractura de costillas que pueda llegar a afectar las estructuras pulmonares.

Ahora bien, en primera instancia debe tratarse la causa de pleuritis con antibióticos o fármacos aun más específicos para cada caso; en tanto, el dolor torácico debe controlarse con analgésicos simples y antiinflamatorios. En ocasiones no es posible controlar el dolor, de manera que será necesario el bloqueo de los nervios intercostales (se encuentran entre cada una de las costillas y facilitan su elasticidad al respirar).

Como se mencionó con anterioridad, la pleuritis puede complicarse si hay derrame pleural, ya que hará aun más complejo poder respirar. Sin embargo, el paciente sentirá mejoría al realizar inhalaciones de vapores calientes preparados a base de aceites esenciales, como eucalipto o menta. El mismo efecto logra el humidificador, aparato que además consigue que el ambiente sea húmedo y libre de impurezas para una mejor salud de los pulmones.

Cabe señalar que terapias como las anteriores se complementan con la administración de medicamentos que favorezcan drenaje y reabsorción del líquido derramado.

Quien ha fumado durante varios años debe tener en cuenta que sus probabilidades de desarrollar un problema en vías respiratorias o pulmones son muy altas, pudiendo llegar a complicarse con afecciones como pleuritis