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Frutas y verduras: salud al instante

La comida chatarra es feroz contrincante de frutas y verduras, las cuales son rechazadas por niños y adolescentes. Malos hábitos alimenticios, falta de variedad en la combinación y hasta la forma de presentarlas son causas de este comportamiento.

Seguramente has visto cómo turistas de otros países consumen con avidez frutas y verduras mexicanas, pues en su lugar de origen no existen o son consideradas exóticas.

Sobra decir que nosotros desaprovechamos su riqueza nutritiva y su gran sabor pues, contradictoriamente, preferimos adoptar patrones alimenticios de otros lugares, sobre todo estadounidenses.

Lo cierto es que aunque muchas personas saben que este tipo de alimentos retrasan el envejecimiento y deterioro orgánicos, que reducen el riesgo de problemas cardiacos e inclusive ayudan a prevenir la aparición de cáncer, se consumen en pocas cantidades.

Más beneficios

El principal aporte de frutas y verduras son los minerales que contienen, como calcio, potasio, fósforo y hierro, que desempeñan un papel muy importante en el organismo, pues son necesarios para la formación de tejidos y hormonas, fortalecen la estructura ósea y participan en el control de las reacciones químicas que se producen en el cuerpo, acción por la cual se les reconoce como alimentos reguladores.

Además, son fuente importante de fibra, con lo cual mejoran el funcionamiento del aparato digestivo, logrando reducir síntomas de estreñimiento, algunos tipos de irritación intestinal y hemorroides, principalmente.

En cuanto a las vitaminas, significan un aporte importante, ya que gracias a ellas el organismo realiza funciones específicas para mantenerse sano, inciden en el desarrollo y crecimiento del cuerpo y evitan los estragos de algunas enfermedades.

Por si fuera poco, frutas y verduras aportan, además, enzimas, compuestos indispensables en la transformación y asimilación de alimentos en el proceso de digestión, que actúan igualmente como desintoxicantes, es decir, ayudan al desalojo de toxinas.

Verduras

El hábito de incluir verduras en la dieta diaria es de un valor no siempre estimado, pues los beneficios al organismo que se han señalado no los obtendríamos si sólo consumiéramos alimentos de origen animal.

Vegetales o verduras pueden clasificarse en: raíces (zanahoria, col y rábano), tallos (apio), hojas (acelga, espinaca y lechuga) y frutas (tomate, jitomate, pepino, aguacate). Particularicemos en algunas de ellas para ampliar nuestro conocimiento:

Frutas

En general tienen muy bajo aporte calórico y prácticamente nada de grasa, además de que su contenido en hidratos de carbono tampoco es muy importante. He aquí algunos de los mejores ejemplos y sus aportes al organismo:

¿Cómo incorporarlas a la dieta?

Es claro que para quien nunca ha comido verduras de forma rutinaria encontrará poco apetitosa una ensalada verde; por ello, es importante que comience con porciones pequeñas al principio y que paulatinamente aumente las cantidades. Por ejemplo, una taza con espinacas, lechuga y acelgas, ración que bien puede ser aderezada con aceite balsámico o vinagre de manzana y un poco de ajonjolí o nueces; puede tomar la misma medida en una rica sopa de verduras.

Otra opción interesante, sobre todo para atraer a los niños, es cortar la fruta en pequeños cubos o esferas, de forma que les resulten simpáticos y “les pierdan el miedo”. Si combina colores y formas en un plato, el resultado superará las expectativas.

Parte un melón por la mitad, retira las semillas y ofrécelo acompañado de una bola de nieve de limón al centro; puede ser un postre muy apetitoso. Otra opción es adornar un plato con gajos de naranja y, sobre el mismo, distribuir uvas o fresas partidas a la mitad, de manera que formen una figura geométrica, letras o lo que usted considere que puede atraer al pequeño comensal. Lo mismo se recomienda con vegetales de colores y formas distintas.

Emplea trucos para intercambiar golosinas por frutas o verduras, tal vez jugos, batidos (con yogurt) o licuados (con leche); el momento indicado es entre comidas. Agrega una manzana o plátano, o lo que usted elija, al lunch escolar.

Es importante considerar que si se ofrecen frutas o verduras con las mismas características o sabores —dulces, ácidos o salados— puede resultar poco atractivo y aburrir al paladar rápidamente. Para dar variedad mezcla unos con otros y tendrás mejores resultados.

Recuerda que para la imaginación no hay límites y que existe la posibilidad de ofrecer salud y diversión al mismo tiempo. Poco a poco, y sin que tus hijos se den cuenta, esos malos hábitos alimenticios serán cambiados y se lo agradecerán toda la vida.