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Centro de Gripe / Prevención

Gánale la batalla al invierno

Bajas temperaturas, contaminación y humedad influyen negativamente en la calidad de vida de las personas cuando su sistema inmunológico o de defensas se encuentra debilitado. Presentamos algunas medidas para hacer frente al invierno y evitar padecimientos.

El frío no produce enfermedades, pero sí ocasiona una disminución de las defensas de nuestro cuerpo; en consecuencia, facilita la invasión de microorganismos dañinos que en otras circunstancias no sortearían barreras como los cilios nasales (filamentos encargados de expulsar el moco de los senos paranasales), que pierden movilidad con las bajas temperaturas y permiten a los agentes externos penetrar profundamente en vías respiratorias.

De ahí que los padecimientos más comunes en invierno sean los que afectan a nariz, garganta y bronquios. A continuación presentamos los más comunes:

Las principales causas de estos padecimientos más comunes en invierno son la contaminación ambiental o al interior de hogar, escuela o trabajo; falta de ventilación en habitaciones, permanecer en lugares cerrados junto con personas enfermas y humedad debida a filtraciones, goteras u otros motivos.

Tres claves contra la gripe

1. Nuestro sistema inmunológico requiere funcionar de forma óptima para poder combatir todo tipo de enfermedades, especialmente las respiratorias; para ello es recomendable reforzarlo:

2. Toma muchos líquidos (8 a 12 vasos diarios de agua, infusiones o jugo). La gripe suele causar deshidratación, por lo que se recomienda tomar un litro más del consumo diario normal. Además, te ayudará a que las secreciones fluyan mejor.

3. Ningún fármaco puede curar la gripe, pero algunos pueden ayudar a que te sientas mejor, reduciendo los síntomas.

Medidas de prevención contra enfermedades respiratorias

Para evitar el contagio de infecciones respiratorias…

Una última recomendación general: los agentes que ocasionan estas infecciones (virus) no mueren con antibióticos, de modo que el uso indiscriminado de estos medicamentos es contraproducente; empléalos sólo bajo indicación médica.

Otras enfermedades de invierno

Existen otros males de temporada invernal, ya sean transitorios o de tipo crónico; estos últimos se encuentran presentes en el paciente con anterioridad, pero pueden acentuarse por el frío. A continuación los más comunes

Artritis. Las bajas temperaturas no la ocasionan, pero pueden agravar las dolencias típicas de esta enfermedad relacionada con el sistema locomotor. Es necesario extremar precauciones: evitar cambios de temperatura en articulaciones, tomar baños con agua caliente para disminuir rigidez y entumecimiento, y evitar actividades que requieran gran esfuerzo físico, obliguen a estar de pie y signifiquen movimientos repetitivos o forzados, como exprimir ropa o abrir tapaderas de rosca.

Dermatitis. Frío, viento y humedad contribuyen a resecar la piel, por lo que hay algunas afecciones que sólo aparecen en invierno. Los síntomas más visibles son la aparición de eccemas (brotes de ronchas rojas), resequedad y grietas en la piel expuesta (rostro y manos). La única solución es evitar las bajas temperaturas con guantes y prendas adecuadas; el uso de cremas y tomar agua ayuda, pero no es suficiente.

Alergias. Las investigaciones han revelado que hay pacientes sensibles a organismos típicos del invierno como el ciprés, árbol que dispersa su polen en enero y febrero, provocando los síntomas habituales de alergia primaveral en los meses más fríos. El tratamiento consiste en utilizar fármacos para reducir el malestar y a través de medidas que eviten el contacto con estas plantas u otros agentes que desencadenen el malestar.

Trastorno afectivo de temporada. Fatiga, desánimo, irritabilidad y somnolencia excesiva en meses de invierno pueden sorprender a una persona que durante la mayor parte del año lleva una vida normal (generalmente mujeres de entre 20 y 29 años). Si el desánimo persiste o aumenta conforme las noches se alargan, se recurre a tratamientos que actúan sobre los ritmos biológicos para restaurar el equilibrio perdido, como exposición a la luz, mejora de la iluminación en casa, caminatas durante el día y modificación de ciclos de sueño y vigilia.

Estos consejos te ayudarán a pasar un invierno más saludable y gozar del invierno en plenitud, libre de enfermedades y junto con sus seres queridos sin motivos de preocupación.