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Antigripales

Martes 28 de enero del 2014, 12:32 pm, última actualización.

Son medicamentos de venta libre que combinan varias sustancias para aliviar los síntomas del resfriado, catarro o gripe común, entre ellos: estornudos, congestión y/o flujo nasal, cuerpo cortado, lagrimeo, tos y fiebre leves, molestias musculares moderadas, dolor de cabeza e irritación de garganta.

Antigripales

Ante todo, cabe señalar que no existe remedio alguno que sea completamente eficaz contra esta enfermedad, pues además de que puede ser causada por al menos 200 tipos distintos de virus, éstos cambian su apariencia a menudo (mutan) para burlar al sistema inmune (de defensas) del organismo.

Es importante subrayar que los antibióticos no son útiles contra el resfriado común (ayudan sólo en caso de infección por bacterias), y que los antigripales, por su parte, no reducen el tiempo de infección ni destruyen a los virus, pero sí controlan las molestias mientras el cuerpo elimina a los microorganismos.

Origen del problema

El catarro común es uno de los problemas de salud más frecuentes en el mundo y ocasiona numerosas ausencias en trabajo y escuela, con ligero predominio durante la temporada invernal. Los agentes más comunes que lo generan son:

  • Rinovirus. Rara vez produce enfermedades graves, pero es responsable de la gran mayoría de los resfriados comunes; es frecuente durante todo el año, pero sobre todo cuando la temperatura comienza a bajar (otoño). Se han identificado más de 110 variedades y se sabe que se multiplica mejor a 33º C., que es la temperatura de la mucosa nasal.
  • Virus sincitial respiratorio (VSR). Lo más habitual es que se presente en brotes de varias semanas tanto en otoño como en invierno y, aunque puede atacar a personas de todas las edades, los grupos más vulnerables son niños menores de dos años y personas de la tercera edad.
  • Coronavirus. Se piensa que esta familia de gérmenes causa buena parte de los catarros comunes en adultos, y la época en que es más frecuente queda comprendida entre el invierno y principios de la primavera. Hay más de 30 variedades identificadas, pero sólo 3 ó 4 afectan a los humanos.
  • Adenovirus. En este grupo encontramos microorganismos que ocasionan enfermedades respiratorias o del sistema digestivo, pero enfocándonos a los primeros podemos decir que atacan más a menudo a los niños, sobre todo al final del invierno, durante la primavera y a inicios del verano.

Un porcentaje más reducido de los resfriados comunes es causado por otros gérmenes, como virus coxsackie, echovirus, paramixovirus y entrovirus, y se calcula que más de una cuarta parte de todos los casos no tienen un agente identificado.

Asimismo, es importante señalar que aunque a los cuadros más severos de catarro común se les llama coloquialmente gripe, dicha palabra se utiliza en el ámbito médico como sinónimo de influenza, enfermedad con síntomas parecidos y menos frecuente, pero mucho más grave, que genera fiebre elevada, tos severa, debilidad e intenso dolor muscular y de cabeza, a la vez que congestión nasal y estornudos más leves.

Para evitar confusión, se ha tratado de generalizar el uso de los términos catarro, resfriado y gripe, seguidos de la palabra común, para hablar de infecciones por rinovirus, coronavirus, VSR, adenovirus y otros, mientras que influenza o gripe, sin añadidos, se refieren a la enfermedad ocasionada por los virus de la influenza A, B y C.

Fórmulas especiales

Como se ha mencionado, los antigripales incluyen componentes que pertenecen a distintas familias. Éstos son:

Analgésicos y antipiréticos. Los más utilizados son ácido acetilsalicílico, acetaminofén (paracetamol), ibuprofeno o diclofenaco, y sirven para eliminar dolor muscular y de cabeza, malestar general, temperatura elevada e inflamación de garganta.

Ya que la ácido acetilsalicílico se ha relacionado en algunos casos de infecciones virales en niños y adolescentes con una complicación llamada síndrome de Reye, caracterizada por lesión del cerebro e hígado, se prefiere que estos pacientes consuman medicamentos con acetaminofén. No obstante, éste último en sobredosis puede causar daño en el hígado, de modo que se debe ajustar la dosis de acuerdo al peso y edad del menor, con ayuda del médico o siguiendo las instrucciones de uso.

Descongestionantes. Disminuyen el flujo de sangre en las vías respiratorias superiores (nariz y garganta), por lo que reducen la inflamación y producción de mucosidad en dicha zona. En este grupo se encuentran sustancias que se dan por vía oral y otras que se aplican en la mucosa nasal, a través de spray; las más empleadas son imidazolina, xilometazolina, oximetazolina, nafazolina y antazolina.

Todos estos compuestos estrechan el diámetro de los vasos sanguíneos (vasoconstricción) y aumentan la presión arterial, por lo que se recomienda que el paciente con problemas circulatorios (con tensión elevada) no los utilice. Además, la administración prolongada de los medicamentos de acción local puede causar lesiones en la mucosa de la nariz, de modo se deben emplear máximo cinco días.

Hasta hace algunos años era común el uso de una sustancia de este grupo, llamada fenilpropanolamina, pero debido a que un estudio de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, mostró que podía aumentar el riesgo de sufrir hemorragia e infarto cerebral (muerte de tejido neuronal por falta de suministro de sangre) cuando se utiliza en medicamentos para bajar de peso, se prohibió su empleo en éstos y también en antigripales dentro de varios países, incluido México.

Antihistamínicos. Bloquean la acción de la histamina, que es una sustancia segregada por el organismo como parte de su reacción de defensa, pero también es la responsable de escurrimiento nasal, lagrimeo, estornudos y dolor de cabeza. Son la mejor elección en pacientes con resfriado común e historia de alergias respiratorias, como rinitis (inflamación de las mucosas nasales).

Dentro de estos compuestos encontramos loratadina, pseudoefedrina, fenilefrina, clorfenamina y bromfeniramina, todos ellos útiles para reducir problemas como generación excesiva de moco, ojos llorosos y cosquilleo en la nariz, pero también en inflamación, congestión y dolor en los senos paranasales (sinusitis).

Otros compuestos menos usados en antigripales, pero igualmente efectivos para aliviar los síntomas del catarro común, son:

  • Vitaminas A, C y D. Nutrientes de gran relevancia para fortalecer al sistema de defensas del organismo.
  • Guaifenesina (guayacol). Diluye la mucosidad, por lo que facilita su eliminación.
  • Alcanfor, mentol y eucalipto. Compuestos naturales que abren los conductos nasales y ayudan a restaurar la piel irritada.
  • Dextrometorfano. Inhibe la tos.
  • Cafeína. Estimula al sistema nervioso y ayuda a evitar somnolencia.

Indicaciones

Los antigripales pueden ocasionar distintos efectos secundarios, siendo más comunes sequedad de boca, ritmo cardiaco fuerte y acelerado (palpitaciones), sueño, leve aumento de la presión sanguínea y falta de apetito; en casos menos usuales pueden presentarse dificultad para respirar o reacciones alérgicas en la piel (ronchas y granitos). La aparición de cualquiera de estos síntomas debe notificarse al médico de inmediato para que reajuste la dosis del producto, suspenda su administración o cambie de medicamento.

Por otra parte, no hay que olvidar que el buen uso de los antigripales se debe complementar con el seguimiento de otras medidas de tratamiento:

  • Descansar para permitir que el sistema de defensas controle la infección.
  • Beber mucho líquido, de preferencia agua simple y jugo de frutas, ya que esto ayuda a que las mucosas se recuperen.
  • Evitar los cambios bruscos de temperatura.
  • Desde hace siglos se recomienda el consumo de sopas y consomé para aliviar esta enfermedad. Dicha idea tiene validez, ya que sal, calor y líquido ayudan a combatir la infección.
  • No emplear antibióticos para tratar una gripe común, ya que no auxilian y pueden empeorar el estado del paciente; sólo deben administrarse cuando se presenten complicaciones y bajo prescripción médica.
  • Prevenir el contagio de otras personas con el uso de pañuelos que detengan la dispersión de los virus por el estornudo, así como al evitar el contacto mano a mano.

Finalmente, se debe acudir al médico:

  • Cuando la gripe se presente en pacientes sensibles, como ancianos, bebés (sobre todo menores de 6 meses), personas con enfermedad crónica (de larga duración) o sistema de defensas débil, ya que sólo el especialista puede realizar la prescripción correcta.
  • En caso de que no haya mejoría de los síntomas en cinco días, pese al tratamiento.
  • Al aparecer dificultad para respirar en reposo.
  • Si se presentan dolor en frente y rostro, fiebre de más de 39º (en bebés menores de 6 años, basta con que sea mayor a 38º), ronquera, dificultad para respirar o tos repetitiva, seca y dolorosa.

Consulte a su médico

SyM

 

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