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Antigripales

Los antigripales son medicamentos de libre venta que combinan varias sustancias para aliviar síntomas de resfriado, catarro o gripe común como estornudos, congestión nasal, cuerpo cortado y dolor de garganta, entre otros. Pero, ¿cuál antigripal es más efectivo para ti?

¿Qué me tomo para la gripe?

A la fecha no existen tratamientos contra la gripe completamente eficaces, pues además de que puede ser causada por al menos 200 tipos distintos de virus, éstos cambian su apariencia a menudo (mutan) para burlar al sistema de defensas del organismo.

Igualmente, es importante subrayar que los antibióticos no son útiles contra el resfriado común (ayudan sólo en caso de infección por bacterias), en tanto que los antigripales no reducen el tiempo de infección ni destruyen a los virus, aunque controlan las molestias mientras el cuerpo elimina a los microorganismos.

Origen de la gripe o catarro

El catarro común es uno de los problemas de salud más frecuentes en el mundo y ocasiona numerosas ausencias laborales y escolares, con ligero predominio durante la temporada invernal. Los agentes más comunes que lo generan son:

Un porcentaje más reducido de los resfriados comunes es causado por otros gérmenes (virus Coxsackie, echovirus, paramixovirus y enterovirus, por ejemplo), y se calcula que más de una cuarta parte de todos los casos no tienen un agente identificado.

Influenza: síntomas parecidos

A los cuadros más severos de catarro común se les llama coloquialmente gripe; sin embargo, dicha palabra se utiliza en el ámbito médico como sinónimo de influenza, enfermedad con síntomas parecidos y menos frecuente, pero mucho más grave, que genera fiebre, tos severa, debilidad e intenso dolor muscular y de cabeza, a la vez que congestión nasal y estornudos más leves.

Para evitar confusión, se ha tratado de generalizar el uso de los términos catarro, resfriado y gripe, seguidos de la palabra común, para hablar de infecciones por loa agentes antes mencionados. En cambio, la influenza o gripe, sin añadidos, se refieren a la enfermedad ocasionada por los virus de la influenza A, B y C.

Antigripales contienen fórmulas especiales

Los medicamentos antigripales incluyen componentes que pertenecen a distintas familias:

Analgésicos y antipiréticos

Los más utilizados son ácido acetilsalicílico, acetaminofén (paracetamol), ibuprofeno o diclofenaco, y sirven para eliminar dolor muscular y de cabeza, malestar general, temperatura elevada e inflamación de garganta.

Ya que la ácido acetilsalicílico se ha relacionado en algunos casos de infecciones virales en niños y adolescentes con una complicación llamada síndrome de Reye, caracterizada por lesión del cerebro e hígado, se prefiere que estos pacientes consuman medicamentos con acetaminofén. No obstante, éste último en sobredosis puede causar daño en el hígado, de modo que se debe ajustar la dosis de acuerdo al peso y edad del menor, con ayuda del médico o siguiendo las instrucciones de uso.

Descongestionantes

Disminuyen el flujo de sangre en las vías respiratorias superiores (nariz y garganta), por lo que reducen la inflamación y producción de mucosidad. En este grupo se encuentran sustancias que se dan por vía oral y otras que se aplican en la mucosa nasal, a través de spray; las más empleadas son imidazolina, xilometazolina, oximetazolina, nafazolina y antazolina.

Todos estos compuestos estrechan el diámetro de los vasos sanguíneos (vasoconstricción) y aumentan la presión arterial, por lo que se recomienda que el paciente con problemas circulatorios (con tensión elevada) no los utilice. Además, la administración prolongada de los medicamentos de acción local puede causar lesiones en la mucosa de la nariz, de modo se deben emplear máximo cinco días.

Hasta hace algunos años era común el uso de una sustancia de este grupo, llamada fenilpropanolamina, pero debido a que un estudio de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, mostró que podía aumentar el riesgo de sufrir hemorragia e infarto cerebral (muerte de tejido neuronal por falta de suministro de sangre) cuando se utiliza en medicamentos para bajar de peso, se prohibió su empleo en éstos y también en antigripales dentro de varios países, incluido México.

Antihistamínicos

Son ideales si buscas un medicamento para escurrimiento nasal y ojos llorosos, ya que bloquean la acción de la histamina, sustancia segregada por el organismo como parte de su reacción de defensa responsable de escurrimiento nasal, lagrimeo, estornudos y dolor de cabeza. Son la mejor elección en pacientes con resfriado común e historia de alergias respiratorias, como rinitis (inflamación de las mucosas nasales).

Dentro de estos compuestos encontramos loratadina, pseudoefedrina, fenilefrina, clorfenamina y bromfeniramina, todos ellos útiles para reducir problemas como generación excesiva de moco, ojos llorosos y cosquilleo en la nariz, pero también en inflamación, congestión y dolor en los senos paranasales (sinusitis).

Otros compuestos menos usados en antigripales, pero igualmente efectivos para aliviar los síntomas de catarro común, son:

¿Cómo tomar antigripales?

El buen uso de antigripales se debe complementar con el seguimiento de otras medidas para combatir la gripe:

Efectos secundarios de los antigripales

Un antigripal ocasiona distintos efectos adversos, los más comunes son sequedad de boca, ritmo cardiaco fuerte y acelerado (palpitaciones), sueño, leve aumento de la presión sanguínea y falta de apetito; en casos menos usuales pueden presentarse dificultad para respirar o reacciones alérgicas en la piel (ronchas y granitos).

La aparición de cualquiera de estos síntomas debe notificarse al médico de inmediato para que reajuste la dosis del producto, suspenda su administración o cambie de medicamento.

¿Cuándo acudir al médico por una gripe?