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Descongestivos nasales

Martes 28 de enero del 2014, 03:31 pm, última actualización.

Las fosas nasales están cubiertas por una mucosa provista de múltiples vasos sanguíneos, cuya actividad circulatoria facilita el calentamiento del aire que se inhala para que llegue a los pulmones a temperatura adecuada. Cuando dichos conductos de la nariz sufren algún daño, se incrementa la secreción de moco (regularmente transparente y líquido), hay dilatación (aumento en el tamaño) en capilares e inflamación en las paredes nasales, cuadro que se conoce como congestión, el cual genera dificultad y molestia al respirar.

Descongestivos nasales

Lo anterior suele ocurrir como respuesta a los siguientes padecimientos:

  • Bronconeumonía. Infección causada por una bacteria, de inicio violento y repentino, que produce inflamación en pulmones y bronquios (conductos por los que entra el aire).
  • Bronquitis. Padecimiento generado por un virus o bacteria que se extiende a los bronquios y los inflama. Llega a ser muy similar al catarro común, produciendo tos con flemas amarillas.
  • Faringitis. Infección de garganta o faringe, parte posterior de la boca que conduce los alimentos al esófago, regularmente originada por virus y bacterias.
  • Gripe. Enfermedad infecciosa que afecta vías respiratorias y garganta causada por diversos tipos de virus; es mucho más intensa que el resfriado y suele ocasionar escurrimiento y congestión nasal, tos, dolor de garganta, estornudos, fiebre y/o dolor en las articulaciones.
  • Inhalación de irritantes. Al aspirar sustancias como thiner, éter, humo de cigarro, cloro, esmaltes o pinturas las fosas nasales se irritan e inflaman, lo que irremediablemente genera obstrucción y dificultad para respirar.
  • Laringitis. Inflamación de la laringe, órgano de las vías respiratorias donde se produce la voz, ubicado entre la faringe (tubo muscular que se localiza en la parte posterior de la boca) y la tráquea.
  • Resfriado. Infección en vías respiratorias ocasionada por diferentes y numerosos virus, cuyos síntomas incluyen congestión nasal, estornudos, fiebre, cansancio y secreción acuosa (líquida) e incolora durante los primeros días, misma que después se torna espesa, opaca y de color amarillo verdoso.
  • Rinitis alérgica. Reacción negativa y exagerada del sistema inmunológico (aquel que nos defiende de las agresiones externas) cuando se inhalan elementos a los que erróneamente reconoce como peligrosos. Lo anterior genera la liberación de histamina, sustancia responsable de la congestión y escurrimiento nasal.
  • Sinusitis. Padecimiento que genera inflamación y obstrucción en los senos paranasales (cavidades huecas que tenemos dentro de los huesos de la mejilla y que se encuentran situadas alrededor y detrás de la nariz) debido a infección por bacterias y virus. Este trastorno disminuye la circulación sanguínea en las paredes nasales y la cantidad de aire inhalado, lo que favorece todavía más el desarrollo de gérmenes.

Cuando se sufre congestión en nariz resulta conveniente recurrir a algún descongestivo nasal, medicamento que tiene la propiedad de contraer o reducir el diámetro de los vasos sanguíneos de las fosas nasales para aliviar el malestar y favorecer el mecanismo respiratorio.

Vía nasal

Hay productos que se aplican directamente en la nariz, los cuales se encuentran en forma de gotas, aerosoles y soluciones, entre los más utilizados se encuentran:

  • Oximetazolina. Fármaco que al ser aplicado en la pared nasal inmediatamente contrae (reduce) los vasos sanguíneos de las paredes nasales, lo que estabiliza el flujo de sangre y facilita la respiración.
  • Nafazolina. Aplicado sobre la mucosa nasal estimula rápidamente a los receptores alfa-adrenérgicos, responsables de la disminución del tamaño de los vasos sanguíneos que irrigan el recubrimiento de las fosas de la nariz.

Vía oral

Los descongestivos que se administran vía oral ayudan a combatir la obstrucción, no obstante, su acción es más lenta; entre estos productos se agrupan:

  • Pseudoefedrina. Alivia la congestión nasal y los síntomas que la acompañan, como estornudos, dificultad para respirar y dolor de cabeza; la mejoría de estas molestias se observa después de 30 minutos de haberse administrado el medicamento.
  • Fenilefrina. Descongestiona las vías respiratorias gracias a que ayuda a que los vasos sanguíneos se estrechen.

Naturales

Hay productos y elementos que la Madre Naturaleza ha puesto a nuestro alcance para mejorar el flujo de aire en las vías respiratorias, los de uso más frecuente incluyen:

  • Eucalipto. Su aroma es penetrante, leñoso y fresco, y se ha usado como descongestivo debido a que relaja y dilata los tejidos de la tráquea, bronquios y pulmones, alivia las molestias de los estados gripales o catarrales y es antiséptico (inhibe el desarrollo de gérmenes) de las vías respiratorias.
  • Mentol. Posee propiedades refrescantes y anestésicas, por lo que es ideal inhalarlo para combatir las molestias ocasionadas por catarro y gripe.
  • Alcanfor. Se obtiene de hervir la madera de cierto tipo de árboles asiáticos, y se sabe que al aspirarlo favorece la respiración y disminuye la inflamación de fosas nasales y bronquios.

La industria farmacéutica ofrece estos compuestos naturales en forma de pomadas y ungüentos que se aplican en el pecho para percibir sus aceites esenciales; asimismo, hay parches que concentran dichos ingredientes y son útiles para descongestionar las vías respiratorias (pueden colocarse en pecho o espalda).

No hay que olvidar las propiedades del agua de mar, a la cual, mediante procedimientos químicos, se le retira gran cantidad de sodio (sal) para que puedan ser aprovechados los otros minerales que contiene. Entre estos se encuentran el cobre (desinfectante), manganeso (antialérgico) y sulfuro (desinflama la mucosa).

Antihistamínicos

Por su parte, los antihistamínicos también llegan a ser útiles en los casos obstrucción nasal, pues bloquean la acción de la histamina y, con ello, desaparecen los síntomas propios de la rinitis alérgica, como congestión, escurrimiento de mucosidad y ojos llorosos. Entre ellos se pueden encontrar:

  • Clorfenamina. Actúa bloqueando a los llamados receptores H1 (aquellos que ocasionan las molestias) de la histamina, con lo cual se impide que el organismo reaccione ante alguna sustancia que reconozca como extraña; el problema es que produce somnolencia en quien la ingiere.
  • Loratadina. Actúa en forma similar a la clorfenamina aliviando los síntomas, pero a diferencia de este medicamento no ocasiona sueño porque no pasa al cerebro.


Como puede ver, hay diversos productos con los que se puede controlar la congestión nasal, cuyo uso no debe exceder las recomendaciones del fabricante. Recuerde que si el problema dura más de tres días es preciso acudir al médico otorrinolaringólogo para que efectúe un diagnóstico y recomiende un tratamiento más agresivo.

Consulte a su médico.

SyM

 

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