Cáncer, barrera al erotismo y sexualidad en mujeres y hombres - SyM
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17 Octubre 2017 | Iniciar Sesión



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Cáncer, barrera al erotismo

Jueves 20 de abril del 2017, 11:15 am, última actualización.

El cáncer no sólo se caracteriza por la aparición de tumores y células anormales, sino también porque genera disfunción sexual. Ello se debe a que afecta la autoestima y certidumbre de la expectativa de vida, sin olvidar que el tratamiento altera la función hormonal e imagen personal.

Cáncer, barrera al erotismo
Cáncer, barrera al erotismo

Los factores que conforman la identidad humana son la feminidad o masculinidad, la maternidad o paternidad, el papel social que desempeñamos y el erotismo, y todos ellos pueden verse afectados en grado variable por el diagnóstico y tratamiento del cáncer.

“El momento de la detección sobresalta el equilibrio psicológico del paciente y, por supuesto, su vida sexual, ya que el organismo está estructurado para que la expresión erótica se torne secundaria ante peligros inmediatos. Desde luego, lo que suceda con la vida íntima del paciente con cáncer dependerá del pronóstico de la enfermedad y la forma en que se modifique su autoimagen”, comenta la sexóloga Martha Olivia Jiménez Ponce.

Imagen corporal

La forma en que cada persona se ve a sí misma queda grabada en el subconsciente y, conforme crecemos, se va actualizando. Dicha imagen nos permite, entre otras cuestiones, estructurar nuestra sexualidad; no obstante, al afectarse a causa de enfermedades como el cáncer, la alteración se percibe de manera similar a una mutilación, aunque no siempre implique extracción o intervención en alguna parte del organismo.

“Por ejemplo, muchas pacientes que han sido sometidas a histerectomía (extirpación del útero o matriz) suelen sentir que las vaciaron y, por ello, dejaron de ser mujeres. La situación de hombres a quienes les han retirado próstata o testículo no está bien estudiada, pero se cuestionan si funcionarán sexualmente o no”, acota la especialista.

Ante ello, es importante que todos los afectados acudan a terapia psicológica para recuperar su imagen corporal, la cual es parte de la identidad femenina y masculina, así como para superar las etapas de duelo. “También es importante trabajar con la pareja, ya que gran porcentaje de mujeres que han padecido cáncer de mama o han sido tratadas con histerectomía refieren que sus compañeros ya no se les acercan”, señala Jiménez Ponce.

Cabe destacar que ninguna parte del cuerpo es monopolio del erotismo, pero al atravesar por tales crisis, es común experimentar la sensación de estar mutilado, por lo que se debe trabajar en la recuperación de la capacidad erótica y del gozo.

Alteraciones

De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, la mitad de las mujeres tratadas por cáncer ginecológico (en las distintas partes del órgano reproductor) y de seno padecen disfunción sexual a largo plazo. Asimismo, los varones que recibieron atención para cáncer de próstata han referido problemas de disfunción eréctil que varían dependiendo del tipo de terapia recibida.

Los problemas más comunes que experimentan los pacientes son la pérdida de deseo sexual y, de manera particular, dificultad para alcanzar erección y mantenerla en hombres, y dolor durante el coito en mujeres. Igualmente, los varones pueden sufrir incapacidad para eyacular e imposibilidad para alcanzar el orgasmo, en tanto que el sector femenino presenta cambios en la sensibilidad genital, sensación de adormecimiento y capacidad reducida para llegar a la cumbre del placer.

“Por otra parte, muchos individuos sienten temor y/o ansiedad sobre su primera experiencia sexual después del tratamiento, lo que ocasiona que eviten la intimidad con la pareja, caricias y actividad sexual. Es posible que estos problemas no se solucionen en los dos primeros años de supervivencia sin enfermedad, por lo que deben ser atendidos por un especialista”, señala la sexóloga.

Tumores mamarios

Los senos son signo prominente de la feminidad, tanto a nivel social como personal; de ahí que en cuanto a imagen personal sea el parámetro más afectado por el tipo de cirugía que se realiza cuando se diagnostica cáncer de mama.

Si bien los tratamientos más conservadores no parecen modificar de manera significativa la calidad de vida ni la sexualidad a largo plazo, se ha observado que 44% de las mujeres con extirpación de seno (mastectomía) parcial y 83% de aquellas con reconstrucción mamaria experimentaron disminución de placer ante las caricias en dicha zona.

Por otra parte, se ha reportado reducción en la erección del pezón, situación asociada a baja sensibilidad mamaria debida a cirugía y por la vergüenza que sienten algunas pacientes al mostrar el seno operado. Diversos estudios también demuestran que 61% de pacientes experimenta dificultad para excitarse y 57% sufre escasez de lubricación vaginal.

Otros tipos de cáncer

Ha quedado claro que los tumores ginecológicos, al igual que los mamarios, afectan el ejercicio de la sexualidad debido al diagnóstico en sí y a los tratamientos aplicados, los cuales reducen la calidad de vida. Vistos uno a uno tienen las siguientes características:

Cáncer cervical (cuello del útero o matriz). Suele afectar a mujeres de edad mediana (51.5 años promedio), aunque en los últimos años se está incrementando en mujeres jóvenes; de hecho, se estima que 15% de las sobrevivientes son menores a 40 años. Cuando se detecta en fase temprana se realizan tratamientos conservadores, es decir, se extirpa la porción del útero dañada o éste en su totalidad.

Sin embargo, cuando los tumores se extienden se requiere cirugía radical, la cual incluye, además, la remoción de ovarios y nódulos linfáticos, procedimiento que deriva en menopausia prematura y acortamiento de la vagina. Tras aplicar radioterapia pélvica (tratamiento con radiación que pretende eliminar células malignas) pueden presentarse complicaciones en vejiga y recto (incontinencia), lo que deteriora aún más la expresión erótica, imagen corporal y autoconfianza.

Cáncer endometrial. Se origina en la capa interna del útero y por lo regular aparece en la posmenopausia (años posteriores a la última menstruación). Entre los factores de riesgo destaca la obesidad, debido a que los tejidos grasos producen cierto tipo de estrógeno, llamado estrona, que en alta concentración puede ocasionar cáncer. Al detectarse en estadios tempranos se requiere histerectomía simple (cirugía para extirpar el útero y cuello uterino).

Cáncer en ovarios. Hay principalmente dos grupos de edad de riesgo, siendo el mayor en la menopausia y el menor durante la segunda década de la vida. Tiene fuerte impacto sobre la calidad de vida y feminidad por la agresividad de la enfermedad y los tratamientos necesarios.

Las pacientes sufren pérdida de peso por falta de apetito a causa del padecimiento y la quimioterapia (uso de fármacos que eliminan células tumorales), incremento de la circunferencia abdominal, cambios en la función intestinal y dolor ventral (en el vientre) persistente.

Los tumores que afectan a pacientes jóvenes llegan a requerir cirugía conservadora, ya sea monolateral (sólo se retira un ovario) o bilateral (se extirpan los dos), con conservación del útero. El propósito de dejar la matriz, cuando es posible, es que la mujer experimente periodos menstruales mediante terapia de reemplazo hormonal y aun embarazo por medio de la donación de óvulos.

Cáncer en vulva. Se desarrolla en tejidos de los genitales femeninos externos. En jóvenes se presentan, por lo regular, lesiones precancerosas asociadas con infección del virus del papiloma humano, y en su forma invasiva aparece en la posmenopausia. En el primer caso se utilizan tratamientos conservadores (por ejemplo, a base de láser), y en el segundo puede realizarse vulvectomía (extirpación de la vulva).

Implicaciones

Todo lo expuesto puede herir simbólica y psicológicamente la sensualidad y atractivo sexual, pues las pacientes se perciben como mutiladas o “defectuosas”, principalmente si la radioterapia ha causado estrechamiento y acortamiento doloroso de la vagina, lo que empeora la vida sexual. Esta última también se ve afectada de manera significativa tras la aplicación de quimioterapia (combinada con cirugía en caso de cáncer de ovarios), pues genera fatiga, caída del cabello, náusea, diarrea y ansiedad.

Por otro lado, cuando se somete a extirpación de ambos ovarios la paciente manifiesta menopausia precoz, porque deja de producir estrógenos; en consecuencia, se reduce su libido como efecto de la resequedad vaginal y dolor durante el coito.

Los sobrevivientes de cáncer necesitan complementar su tratamiento con terapia psicológica y sexual, lo cual permitirá que su recuperación sea integral y que en menor tiempo tengan buena calidad de vida.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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