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Belleza de pies a cabeza con óxido de zinc

Viernes 14 de febrero del 2014, 12:08 pm, última actualización.

Útil en la elaboración de gran cantidad de productos para el arreglo personal, el óxido de zinc es un elemento versátil que puede ayudar a vacacionistas, atletas, dentistas y recién nacidos, entre muchos otros. ¿Desea saber cómo interviene y nos ayuda todos los días?

Belleza de pies a cabeza con óxido de zinc

El zinc es uno de los metales históricamente más empleados por la humanidad; se sabe que en el siglo III antes de nuestra era los babilonios produjeron ya aleaciones con él, mientras que en el siglo VI era utilizado en China para fabricar monedas y espejos. En la actualidad, la producción de este material rebasa las 7 millones de toneladas en todo el mundo, por lo que es considerado el cuarto mineral más explotado.

Este metal (cuyo nombre viene del vocablo alemán "zink", mismo que en castellano también puede escribirse cinc), tiene multitud de aplicaciones, como recubrir piezas de acero para evitar que se oxiden (galvanizado), fabricar piezas de latón o baterías eléctricas, elaborar componentes electrónicos y crear productos farmacéuticos y cosméticos.

Precisamente es este último punto el que nos interesa, ya que un compuesto de este mineral interviene todos los días en la vida del ser humano en beneficio de su piel y salud. Hablamos del óxido de zinc (ZnO), polvo blanco-amarillento muy fino, sin olor ni forma, cuyo uso principal es como astringente (cierra los poros de la piel), protector en diferentes trastornos cutáneos menores, desodorante y otros tantos que descubriremos a continuación.

En defensa de la piel

Definitivamente, el principal uso del óxido de zinc consiste en prevenir daños a nuestra epidermis y acelerar el alivio de pequeñas heridas e inflamaciones, ya que esta sustancia tiene la capacidad de adherirse a la superficie cutánea y formar fina capa o película protectora que aísla los factores externos que pudieran dañarla o aumentar la lesión.

De esta manera, tanto una piel saludable como una inflamada o lesionada puede contar con un escudo que impida la irritación por el aire y la fricción de la ropa, disminuyendo así el prurito (comezón) y ardor; también posee acción refrescante y efecto secante (elimina la humedad), motivo por el que genera un medio desfavorable para el crecimiento bacteriano y disminuye la posibilidad de infecciones. Finalmente, hay que decir que es un compuesto insoluble al agua, por lo que la piel no puede absorberlo.

En este sentido, los usos más frecuentes del óxido de zinc son los siguientes:

Piel del bebé. Si bien los pañales desechables representan importante ventaja para los padres actuales, dejar de cambiarlos cuando se encuentran húmedos puede generar en el pequeño el molesto problema de dermatitis por pañal o rozaduras, que es una inflamación cutánea producida por la fricción y contacto prolongado de la piel con una combinación de residuos de jabón, orina y heces.

En estos casos puede utilizarse una pomada o ungüento que contenga óxido de zinc, ya que éste forma una capa que protege la piel de factores irritantes y le da oportunidad de autorrepararse. La aplicación puede realizarse con cada cambio de pañal, una vez que se ha limpiado el área y después del baño.

Estos productos también pueden emplearse de manera preventiva, ya que lubrican y aíslan la humedad, evitando los problemas causados por las evacuaciones del bebé. Finalmente, cabe mencionar que las cremas para evitar o aliviar rozaduras suelen contener otros ingredientes, como lanolina, que da suavidad a la piel, y vitaminas A, D y E, las cuales ayuda a la regeneración cutánea.

Higiene personal. El mal olor generado en los pies se debe a factores como sudor excesivo, acumulación de células muertas, presencia de bacterias y nula ventilación del calzado, sobre todo de zapato tenis empleado por deportistas; todo ello genera desagradable mezcla al olfato que, hay que decirlo, se debe casi siempre a falta de aseo.

Aunque parece un problema serio y bochornoso, sobre todo para personas que comparten la zona de casilleros, lo cierto es que se puede resolver si existe adecuada higiene con agua y jabón, si se secan perfectamente los pies después del baño, si su usan calcetines limpios de algodón que deberán cambiarse 1 ó 2 veces al día, y se aplica en el interior del calzado talco o polvos secantes elaborados a base de óxido de zinc.

De no tenerse estos cuidados, la persona corre el riesgo de sufrir una infección por hongos, la cual puede dañar la piel, crear fisuras e infecciones que requerirán tratamiento prolongado. En casos severos, el óxido de zinc es insuficiente, ya que alcanza a disfrazar los olores, pero no elimina a los microorganismos invasores.

Cabe mencionar que, junto con muchas otras sales minerales, el óxido de zinc también es utilizado en la fórmula de algunos desodorantes axilares, sobre todo en barra, y corporales, mismos que se encuentran disponibles en forma de talco. Estos productos son muy eficientes y su uso es muy extendido, ya que al eliminar la humedad excesiva y evitar la proliferación de bacterias, erradican malos olores y mejoran la apariencia personal.

Bronceado. La piel de los bañistas y vacacionistas puede verse afectada por la acción de rayos ultravioleta (UV), emisiones solares que contienen altos niveles de energía y penetran la piel humana, cambiando la estructura original de las células y generando el fenómeno conocido como fotoenvejecimiento, el cual consiste en la formación de arrugas, daños en el colágeno (elemento estructural que da firmeza a la piel) e incluso la aparición de cáncer.

Para minimizar todos estos efectos, se recurre al uso de sustancias que absorben, reflejan o dispersan la radiación UV; son los filtros solares, productos que pueden ser químicos, aquellos que absorben la luz y están formados por moléculas orgánicas, y físicos, que actúan como pantalla que provoca una sombra sobre la piel; contienen básicamente dióxido de titanio y óxido de zinc.

Todo filtro se clasifica de acuerdo al factor de protección solar (FPS), que es el indicador del nivel de acción de los filtros solares contra los rayos ultravioleta, que además determina el tiempo que puede permanecerse bajo el Sol sin que se corran riesgos.

En estos productos, el número que acompaña a las siglas FPS es el múltiplo del tiempo en que la piel comienza a quemarse sin ningún cuidado especial; esto significa que si la persona se quema en 10 minutos (tiempo en que la piel se enrojece y empieza a sentir ardor y comezón), al utilizar algún filtro con FPS 15 quedará protegida por dos horas y media (10 minutos x 15 FPS = 150 minutos). Cuanto mayor sea el factor, mayor será el periodo de protección, por lo que puede ser leve (2, 4 y 6), medio (8, 10 y 15), fuerte (20 y 30) o intenso (40 o más).

Es indispensable que se aplique este producto 30 minutos antes de tomar el Sol para que se absorba y efectúe mejor sus funciones, así como reaplicarlo cada dos horas si se tiene contacto con agua o se seca con una toalla.

Heridas leves y picaduras. Pequeñas quemaduras, raspones y lesiones ocasionadas por insectos suelen generar molestias, dolor e inflamación en la piel; aunque nuestro organismo es sabio y capaz de resolver el problema por cuenta propia, también puede ser ayudado con medicamentos que reducen molestias.

Concretamente, hablamos de protectores cutáneos, que son sustancias insolubles que forman una capa que impide la irritación por el aire y la fricción de la ropa con superficies cutáneas dañadas, por lo que favorecen la reparación de la piel y disminuyen el ardor. Muchos de estos productos se elaboran, por supuesto, con óxido de zinc, y suelen formar parte del botiquín de primeros auxilios.

Otros usos

El óxido de zinc, asimismo, es de gran utilidad en varios campos vinculados al bienestar humano, tal es el caso de la salud bucal, ya que es empleado en la elaboración de cementos útiles en la reparación de piezas dentales.

Combinado principalmente con un líquido llamado eugenol, así como otras sustancias (estabelita, subcarbonato de bismuto, sulfato de bario o borato de sodio anhídrido), produce un cemento adhesivo que no es rechazado por el organismo y que incluso puede colocarse sobre la pulpa, que es la parte interna y blanda del diente, para cubrir las perforaciones generadas en endodoncias.

Otro uso importante del óxido de zinc se ubica en procesos que buscan eliminar las arrugas, que son marcas cutáneas generadas por pérdida de flexibilidad de los estratos superficiales de la piel, falta de hidratación y disminución de la función regeneradora de la dermis a causa de envejecimiento.

Como último tratamiento estético a este problema se encuentra la microdermoabrasión o lunch peeling, que consiste en la eliminación de los surcos poco profundos. A través de este método, la piel es "pulida" con sales de óxido de zinc, y con ello se ve obligada a regenerarse y a borrar las líneas de expresión que estropean la apariencia del rostro; el proceso debe acompañarse de buena hidratación con la utilización de cremas con colágeno.

Como puede darse cuenta, el óxido de zinc se encuentra íntimamente relacionado a diversos aspectos de la vida cotidiana y arreglo personal, por lo que puede considerarse gran aliado del que ahora conocemos más y que bien podemos valorar, ¿no lo cree?

SyM - Sofía Montoya

 

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