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Preparando la piel para broncearla

Nieve o playa son los sitios de mayor concurrencia durante este periodo vacacional, los cuales ofrecen como uno de los principales atractivos la exposición al Sol, misma que puede transformarse en un momento muy placentero, o bien, en una experiencia lamentable. La diferencia está en cómo nos preparemos para ello.

Por fin vacaciones, y nada mejor que olvidarse de la rutina, dejar por unos días nuestra localidad y correr a las playas o sitios que nos ofrezcan un panorama distinto al acostumbrado. Sin duda, el contacto con la naturaleza nos ofrecerá esa tranquilidad que nos renovará bríos para retomar las actividades cotidianas.

Sea cual sea la elección, la exposición al Sol es parte de lo que, generalmente, buscamos en este periodo de distracción, pero debemos ser cautelosos ante el “astro rey”, pues de no ser así puede hacernos pasar ratos muy desagradables por no tener ciertas precauciones. A continuación mencionamos aspectos que no debemos descuidar antes y durante el bronceado, mismos que redundarán en piel sana y vacaciones memorables.

Alimentarse

El primer paso para que la piel pueda soportar varias horas bajo el Sol, y no sufrir estragos, es llevar una dieta saludable, para lo cual te ofrecemos los siguientes consejos.

Las vitaminas son esenciales; ante todo, te recomendamos el consumo de las siguientes:

No menos importantes son los minerales, en particular dos:

Cabe mencionar que al consumir grasas en forma moderada —en pescado, frutos secos, aceites de semillas y de oliva— la piel mejora en flexibilidad y elasticidad, lo cual redunda en un bronceado más luminoso; además, permiten que las vitaminas A, C y E se absorban con facilidad.

Como simple sugerencia se recomienda que en el menú diario se incluya una ensalada de verduras crudas, acompañada de aceite de oliva y jugo de limón. Asimismo, si se come carne lo aconsejable es que esté bien cocida y sin exceso de grasa; tampoco son convenientes las comidas muy condimentadas, los azúcares y harinas refinadas, hidratos de carbono, embutidos grasos, ni alimentos en conserva, comidas rápidas, bebidas azucaradas y otros productos alimenticios que contengan gran cantidad de aditivos químicos; otro punto muy importante es que el consumo de alcohol debe ser moderado.

Hidratarse

Para que la piel luzca toda su vitalidad debe estar bien hidratada, hecho que se consigue al beber por lo menos 2 litros de agua al día. Se observarán aún mejores resultados si se aplican productos que proporcionen los nutrientes que requiere, por ejemplo, cremas hidratantes, que como parte de su fórmula deben tener miel, la cual es importante antiséptico (evita infecciones), brinda elasticidad y ayuda a la regeneración celular; otro elemento nutritivo es aloe vera (sábila), que favorece la rápida descomposición de células muertas, lo que hace lucir piel más suave y radiante; finalmente, para que esta última retenga agua se recomienda germen de trigo en los productos que aplique, nutriente que además mantiene estable el nivel de pH (cubierta ácida natural que protege contra gérmenes, bacterias y contaminación).

Por otra parte, es muy importante hablar de la fotodermatitis alérgica, erróneamente llamada “alergia al Sol”. Para entenderlo, pensemos que algunas sustancias que ingerimos (alimentos y medicamentos), se diseminan por todo el cuerpo y al entrar en contacto con los rayos solares provocan reacciones desagradables en la piel que pueden hacerle pasar un mal rato.

La lista de sustancias fotosensibles en fármacos es enorme, por lo cual a continuación hacemos mención de las de mayor empleo entre la población mexicana:

Asimismo, existen compuestos sensibles al Sol en cosméticos o productos de aplicación directa sobre la piel; algunos de los más importantes son:

Antes de emprender el viaje a la playa, montaña o el lugar en que usted esté expuesto directamente al Sol, consulta a tu médico de cabecera sobre los fármacos que consumas durante ese periodo, y que antes de comprar cualquier producto como los mencionados lee la etiqueta y prefiere los que no contienen compuestos riesgosos.

Protegerse

Hasta aquí todo marcha sobre ruedas, pero falta el paso final: uso de filtros o bloqueadores solares. Recordemos que todos los tipos de piel se ven afectados por el abuso en la exposición solar, y que aun las personas morenas deben protegerse.

Niños, bebés y quienes tienen piel muy blanca deben usar bloqueadores con alto factor de protección solar (FPS), elemento que indica cuánto tiempo puede estar expuesta la epidermis al Sol sin quemarse. Por ejemplo, si la piel de una persona se expone durante 10 minutos sin sufrir quemaduras, usar un producto con FPS de 40 la protegerá 40 veces más, así, soportará los efectos de los rayos solares por 400 minutos (6 horas con 40 minutos); recuerda, cada vez que sudes o entres al agua debes reaplicar el producto.

El FPS, según su nivel de protección, se clasifica de la siguiente manera: 2, 4 y 6 (leve), 8, 10 y 15 (medio), 20 y 30 (fuerte) y más de 40 (intenso). Al momento de adquirir un bloqueador solar, además de considerar el FPS, es necesario tomar en cuenta el tipo de piel, pues si es seca resulta preferible que la presentación sea en crema; cuando es grasa lo más recomendable es elegir protectores en gel, y si es normal puede optarse por cualquiera de los dos.

Por favor, no eches en saco roto las siguientes recomendaciones que igualmente te serán de utilidad:

Finalmente, tabaco, alcohol y desvelos son enemigos de la piel, pues aceleran los procesos de envejecimiento de las células, haciéndolas más vulnerables. No se diga más… ¡qué empiecen las vacaciones!