Centro de Infecciones por Hongos (manos, pies, uñas) / Prevención

Tratamiento y prevención de infecciones de la piel

Comezón, enrojecimiento, inflamación, elevación de la temperatura local, aparición de granitos, grietas y resequedad son los principales síntomas de las enfermedades cutáneas generadas por microorganismos y parásitos, mismas que, además de ocasionar daño considerable, pueden ser contagiosas.

La piel es el órgano más extenso del cuerpo y lo recubre en su totalidad, pues actúa como escudo protector contra luz, calor, contaminación y lesiones, interviene en funciones vitales como regulación de la temperatura del organismo, almacenamiento de agua y recepción de estímulos del exterior a través del sentido tacto, pero también es pieza clave en la prevención de padecimientos al evitar el ingreso de agentes infecciosos.

A pesar de ello, hay ocasiones en que una zona de este tejido, restringida o extensa, puede enfermar al ser blanco del ataque de distintos invasores, como:

Es importante destacar que, en términos generales, cada tipo de agente infeccioso ocasiona síntomas distintivos que anuncian su presencia y, ante todo, requiere de tratamiento particular para recuperar la salud en las regiones lesionadas, como detallamos a continuación.

Infecciones bacterianas

Toda persona que sufra una herida en la piel (picadura de insecto, mordedura de animal o cortadura) se encuentra en riesgo de contraer una infección por bacterias, ya que dichos gérmenes aprovechan la debilidad del tejido agredido para ingresar al organismo, donde encuentran condiciones ideales para reproducirse y alimentarse. Entre las enfermedades más frecuentes ocasionadas por estos microorganismos tenemos:

Hay que destacar que las zonas inflamadas y dolorosas que aparecen alrededor de los folículos se denominan furúnculos, y cuando éstos forman grupos, reciben el nombre de carbuncos.

Infecciones por hongos

Estos microorganismos suelen establecerse en áreas húmedas del cuerpo donde rozan dos superficies cutáneas, como entre los dedos de los pies o las ingles, y suelen alimentarse de células muertas y proteínas que encuentran en los tejidos de la piel. Los padecimientos más comunes por esta causa son:

Candidiasis. Se debe al microorganismo Candida albicans, que es inofensivo y vive de forma habitual en sistema digestivo y zona vaginal, pero que puede causar infección cuando la piel está dañada, hay problemas en el sistema inmunológico (de defensa) o hay condiciones de mucha humedad y calor.

Los síntomas dependerán de la región afectada. En ombligo y pliegues de la piel ocasiona erupción (granitos) similares a espinillas, comezón, ardor y generación de fluido transparente; en las comisuras de la boca genera grietas o pequeños cortes (se le denomina peleche); en las matrices (raíces) de las uñas desencadenan hinchazón, dolor, pus y altera su estructura (luce blanca o amarilla y no se encuentra unida al dedo); en tanto, en el pene se manifiesta con enrojecimiento y descamación de la cara inferior de dicho órgano, acompañada de granitos (erupción) dolorosa. En todo caso, es un problema relativamente fácil de tratar con ayuda de ungüentos especiales (antimicóticos).

Cabe recordar que este mismo microorganismo puede atacar las mucosas (tejido húmedo y liso), siendo más común la infección en la vagina (tiene como síntomas ardor, enrojecimiento y secreción blanca o amarillenta) y boca (produce ulceraciones dolorosas, llamadas aftas, y placas blancas sobre la lengua y parte interna de las mejillas, conocidas como algodoncillo). En el primer caso, su tratamiento también es a base de antimicóticos, mientras que en el segundo son de utilidad enjuagues bucales y soluciones a base de yodo.

Tiña. Causada por hongos dermatofitos, afecta a diferentes partes del cuerpo y desencadena síntomas peculiares. En el cuero cabelludo (tinea capitis) genera erupción roja con descamación, comezón y pérdida de cabello; en las uñas (tinea unguium) se caracteriza por engrosamiento, deformación y coloración amarilla de dichas placas de la mano o el pie, y en otras partes del cuerpo (tinea corporis) presenta lesiones rojas y circulares con bordes elevados, además de irritación.

Mención aparte merece el pie de atleta (tinea pedis), infección muy común que afecta principalmente a los varones adolescentes y adultos por exceso de sudoración, secado deficiente de los pies después de nadar o bañarse, uso de calcetines sintéticos y zapatos ajustados, así como clima caluroso. Casi siempre aparece entre los dedos de los pies, donde ocasiona ardor y grietas que dejan la piel en carne viva.

No menos importante es la tiña inguinal (tinea cruris), condición que también afecta con mayor frecuencia a los hombres y que se presenta con más insistencia durante los meses cálidos. Produce áreas rojas y dolorosas que rodean la ingle, por lo que puede extenderse por la parte superior de la cara interna de los muslos, región anal y glúteos. Se puede transmitir al compartir toallas.

En cualquier caso, las tiñas suelen responder bien con el uso de antimicóticos basados en sustancias como ketoconazol, miconazol, clotrimazol y econazol. También debe procurarse la adecuada higiene y ventilación de la zona afectada.

Infecciones virales

Distintos tipos de virus pueden invadir la piel, aunque se debe aclarar que algunos de estos microorganismos nos atacan porque ya se encuentran dentro de nuestro organismo en una especie de “hibernación” (latencia), y aprovechan el surgimiento de condiciones ideales para atacarnos. Entre los padecimientos más frecuentes encontramos:

Fuegos labiales. Pequeñas ampollas que brotan alrededor de la boca y que se deben al virus herpes simplex. Dicho agente infeccioso no es curable, aunque puede permanecer inactivo por períodos prolongados. Las úlceras, que ocasionan cosquilleo, irritación y costras, no suelen durar más de dos semanas y su brote es provocado por Sol, viento, resfriado, estrés o depresión del sistema inmunológico. El tratamiento más indicado es la aplicación de pomadas a base de aciclovir, según la prescripción médica.

Verrugas y mezquinos. Se trata de crecimientos no cancerosos en la piel provocados por agentes de la familia papilomavirus, y son un poco más comunes en los niños que en los adultos. Pueden contagiarse a distintas partes del cuerpo o a otras personas, y la mayoría de dichas lesiones desaparecen, sin tratamiento, después de un largo período.

El abordaje médico puede incluir la aplicación de ácido salicílico y ácido láctico (para ablandar la zona infectada), destrucción de la verruga o mezquino con agentes químicos, bajas temperaturas, electricidad o rayo láser, además de terapia para fortalecer al sistema de defensas.

Herpes zóster o culebrilla. Surge cuando el virus que produce la varicela (erupción formada por grupos de manchas planas o elevadas y ampollas llenas de líquido y costras) se reactiva después de permanecer adormecido en las células nerviosas durante años, debido a envejecimiento, estrés o baja en las defensas. Cuando esto ocurre aparecen síntomas como hormigueo o sensación de ardor en un área del tronco, brazo, mano o rostro, y luego se presentan enrojecimiento de la piel (eritema) y aparición de ampollas (vesículas) que se forman en grupos densos que supuran, hacen costra y generan dolor.

El herpes zóster desaparece de forma espontánea y es posible que no requiera tratamiento, aunque en algunos casos pueden necesitarse analgésicos para el alivio de los síntomas o antivirales para controlar su ataque (aciclovir, desciclovir, famciclovir, valaciclovir o penciclovir). Aunque los síntomas de dicha infección duran de 2 a 3 semanas, en algunas personas, sobre todo mayores de 60 años, el dolor puede persistir por meses o años (neuralgia posherpética).

Infecciones parasitarias

Son producidas por insectos, arácnidos (“familiares” de la araña) u otros organismos que se esconden dentro de la piel, unos como residentes transitorios y otros como huéspedes permanentes. Las más habituales son:

Aclaración final

Nos resta señalar que el estado de la piel dependerá de la salud global del individuo, por lo que los pacientes con mayor riesgo de contraer padecimientos cutáneos son quienes tienen diabetes (elevado nivel de azúcar en sangre que afecta a las terminales nerviosas, de modo que pueden generarse heridas sin que haya dolor), problemas nutricionales (la resistencia del organismo a infecciones disminuye), o sufren enfermedades que atacan a su sistema de defensas, como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida). Todos ellos deberán tener más cuidado que otras personas para evitar estos padecimientos y recibir asesoramiento de su médico de cabecera.

También tenemos que hacer hincapié en que, cuando haya duda respecto al problema, es indispensable la visita al dermatólogo para realizar el diagnóstico correcto y emprender el tratamiento más adecuado. Recuerda que los síntomas de algunas de estas enfermedades pueden confundirse, y sólo el especialista puede distinguir una de otra. Asimismo, se debe evitar el uso de cremas o ungüentos que “le funcionaron” a otras personas (un antibiótico, por ejemplo, no dará resultados en caso de infección por hongos o viral) y, más aún, no apliques aquellas sustancias que puedan generar irritación en vez de alivio, como desinfectantes agresivos, pasta dental u otros.