Causas de la sudoración excesiva y mal olor corporal - SyM
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Sudor: agua, minerales y toxinas de desecho

Martes 08 de noviembre del 2016, 10:03 am, última actualización

Líquido transparente producido por las glándulas sudoríparas situadas en el tejido subcutáneo, es decir, debajo de las capas superficiales de la piel; está formado por agua, sales minerales y toxinas (sustancias de desecho), de modo que su composición es similar a la de la orina. Es transportado por conductos excretores para que salga a la superficie, dando lugar a la sudoración.

Sudoración abundante

Sudoración ¿y mal olor?

Aunque en ocasiones puede incluir algunos compuestos aromáticos que provienen de los alimentos, el sudor básicamente carece de olor. Por ello, debemos señalar que el desagradable aroma que se le suele atribuir aparece, más bien, cuando entra en contacto con diversos microorganismos que habitan en nuestra piel.

Existen dos tipos de glándulas sudoríparas:

  • Ecrinas. Son las más abundantes, pues tenemos entre 2 y 4 millones de ellas repartidas por todo el cuerpo (promedian entre 600 y 700 por cada cm2 de piel). Aunque la distribución exacta y cantidad varía en cada persona, las partes del cuerpo con mayor producción de sudor son palmas de las manos, plantas de los pies y región frontal del rostro.
  • Apocrinas. Mucho menos numerosas que las anteriores, tienen relación con la sudoración producida por causas emocionales (ansiedad, estrés, miedo). Se localizan en axilas, pubis y conducto auditivo externo, y segregan ciertas sustancias responsables del característico olor de la región genital.

En general, la sudoración ayuda a regular la temperatura corporal, pues cuando el líquido se evapora de la superficie de la piel (transpiración) permite liberar el exceso de calor y mantener el cuerpo frío. En menor medida, también contribuye a la eliminación de sustancias nocivas para la salud.

Se estima que el ser humano en reposo pierde un litro de agua al día, y que cuando se ejercita se desprende aproximadamente de idéntica cantidad de líquido en sólo una hora; mención aparte merecen los atletas de alto rendimiento, pues en ellos la pérdida de líquido alcanza cifras 4 o 5 veces mayores en momentos de máximo esfuerzo físico. Por esto, debemos hacer hincapié en que, luego de la práctica deportiva o, incluso, durante ella (como sucede en carreras de caminata o maratón), profesionales y amateurs recuperen el agua y sal que pierden.

En este mismo sentido, vale la pena recordar que la cantidad de sudor generada por el individuo no sólo depende de su actividad, sino también de su género, edad y clima en que habita.

Así, niños y personas de la tercera edad sudan menos, lo cual se debe a que la máxima actividad de las glándulas sudoríparas ocurre durante la adolescencia y edad adulta. Por otra parte, podemos señalar que aunque la mujer tiene mayor cantidad de dichas glándulas, transpira en menor cantidad que el hombre.

Trastornos relacionados con el sudor

A pesar de que existen diversos padecimientos que se vinculan con la sudoración, son tres los más frecuentes y sobre los que debemos llamar la atención.

La afección más común es la hiperhidrosis o sudoración excesiva, misma que puede ocurrir en toda la superficie corporal o, como sucede con mayor frecuencia, sólo en alguna región: plantas de los pies, axilas, ingles y manos. Este problema puede producir incapacidad para llevar a cabo algunas labores (por ejemplo, cuando la parte afectada son las manos se dificulta el manejo de hojas de papel o la realización de tareas de precisión) y dificultad para establecer relaciones sociales.

La zona afectada por hiperhidrosis suele tener coloración rosada o blanco-azulada y, en casos graves, puede presentar descamación y grietas. A veces el problema puede acompañarse de bromhidrosis (mal olor), causada por microorganismos que descomponen el sudor y se alimentan de tejidos húmedos.

La sudoración abundante no es propiamente enfermedad, sino síntoma de distintos padecimientos, entre ellos hipertiroidismo (actividad acelerada de la tiroides, glándula localizada en el cuello que regula diversas funciones del organismo), hipoglucemia (baja concentración de azúcar en sangre) y, de manera más frecuente, alteración en la región del sistema nervioso que controla la sudoración. Por ello, el diagnóstico debe correr a cargo de un profesional (dermatólogo), el cual se apoyará en la realización de análisis de sangre para determinar la causa concreta.

El tratamiento para esta condición puede incluir el uso de antitranspirante, loción para controlar el olor y jabón con antiséptico (que elimina bacterias); también puede requerirse asesoramiento psicológico o medicamentos contra la ansiedad para aquellos casos en que interviene el exceso de estrés, así como la técnica denominada iontoforesis, que consiste en la aplicación controlada de corriente eléctrica en la zona afectada, la cual inhibe la acción de las glándulas sudoríparas durante algunos días.

En casos más graves se puede emplear toxina botulínica, la cual detiene la sobreproducción de sudor durante aproximadamente seis meses, y cirugía para seccionar las terminaciones nerviosas que regulan la sudoración.

Otro trastorno que debemos mencionar es la hidradenitis supurativa, misma que sucede cuando algunas glándulas sudoríparas apocrinas se inflaman. No existen causas conocidas de este problema, pero se distingue por formar granitos rojos llenos de pus y ulceraciones en axilas, ingle, parte interna de los muslos y, en el caso de la mujer, debajo de los senos.

El tratamiento de esta enfermedad depende de la extensión de las lesiones, el dolor que generan y la posibilidad de que se encuentren infectadas. Así, es probable que el dermatólogo proponga el uso de antibióticos (destruyen bacterias) o medicamentos para controlar la inflamación.

Desafortunadamente, la mayoría de las personas con hidradenitis supurativa vuelven a presentar este problema años más tarde, por lo que deben encontrarse bajo vigilancia médica periódica. Para los casos de mayor gravedad puede recurrirse a intervención quirúrgica en la que se remueve la totalidad del área de piel afectada y se reemplaza con injerto (tejido del mismo afectado, pero proveniente de otra región de su cuerpo).

Para concluir en este rubro debemos mencionar a la sudamina o miliaria, erupción cutánea que se produce cuando el sudor no puede salir por los poros, debido a la obstrucción de los estrechos conductos excretores que lo llevan a la superficie de la piel.

Este padecimiento, cuyas causas todavía no se han aclarado, ocasiona inflamación, irritación, comezón y aparición de erupción que se caracteriza por contar con diminutas vesículas (granitos llenos de líquido) y grandes zonas de piel enrojecida.

Se sabe que la sudamina es más frecuente en clima cálido y húmedo, aunque quien se abriga demasiado en zonas con bajas temperaturas también puede desarrollarla. Asimismo, las regiones corporales comúnmente afectadas por esta condición son el tronco y muslos.

Dicho problema se suele controlar reduciendo la sudoración, de modo que es importante mantener la piel fresca y seca, además de evitar las condiciones que pueden aumentar la temperatura. A menudo se utilizan lociones que ayudan a controlar los síntomas, pero se ha comprobado que estos tratamientos tópicos no son tan eficaces como el cambio de ambiente y uso de vestimenta ligera y absorbente.

Sudor y belleza

El ser humano se ha preocupado desde tiempos remotos por controlar la sensación de humedad y el olor asociado al sudor (en ocasiones debido a problemas de higiene), de modo que no es extraño encontrar que diversas culturas de todo el orbe han contado con recursos para mejorar la apariencia olfativa. En lo referente a nuestra época, podemos comentar que el uso de modernos desodorantes, inventados desde la segunda mitad del siglo XIX, comenzó a generalizarse a partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Existen dos tipos básicos de productos:

  • Desodorante. Ayuda a evitar que el sudor adopte mal olor, fundamentalmente a través de tres tipos de sustancias: agentes antibacterianos que limitan el desarrollo de microorganismos, sustancias que neutralizan el olor y perfume que aporta agradable aroma.
  • Antitranspirante. Tiene el objetivo principal de evitar que se produzca la salida del sudor, manteniendo la piel seca; para ello emplea compuestos de aluminio que tapan la primera capa de los poros y evitan la emisión de líquido. Se ha especulado que al impedir la emisión de toxinas del sudor o por sus componentes, este producto puede favorecer la aparición de cáncer, pero no hay pruebas definitivas al respecto.

No existe todavía conclusión sobre qué producto es el más conveniente; sin embargo, nuestro consejo es que cada persona busque el que le ofrezca mejores resultados, de acuerdo a sus necesidades corporales, lo cual es fácil de determinar con la práctica cotidiana y la ayuda del dermatólogo.

En cuanto a las diferentes presentaciones que existen (aerosol, vaporizadores, barra, gel, roll on), cabe señalar que todas son eficaces, de modo que la conveniencia de una u otra depende de la preferencia del usuario. De cualquier forma, siempre se recomienda que, antes de usar alguno de estos productos por primera vez, se aplique pequeña cantidad en el antebrazo para determinar si genera irritación.

SyM

 

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