Funciones del reloj biológico del organismo - SyM
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El tic tac que rige nuestra vida

Jueves 22 de junio del 2017, 09:52 am, última actualización

¿Por qué nuestro cuerpo nos exige cerrar los ojos y darle descanso? o ¿cómo sabe que es el momento de iniciar el ciclo menstrual? Los relojes biológicos que llevamos dentro tienen las respuestas a estas y otras preguntas.

Sueno, Vigilia, Relojes biológicos

Es una apreciación cierta la del dicho popular que refiere que cuando el organismo humano está sano, funciona con la precisión de un reloj. La comparación tiene sentido si partimos de que existen relojes biológicos en el organismo que permiten cumplir con diversas funciones puntualmente.

En los últimos 30 años algunos científicos, incluidos varios mexicanos, se han dado a la tarea de investigar al respecto y han reconocido que el hombre posee múltiples relojes biológicos que marcan ciclos de distinta periodicidad. De esta forma, han determinado que los ritmos que se repiten cada 24 horas son identificados como ritmos circadianos, referentes, por ejemplo, al sueño, vigilia y variaciones en la temperatura corporal registradas a lo largo del día. Cuando los periodos tienen una duración de entre 24 y 28 días, y se relacionan con el ciclo lunar (como la menstruación) se denominan ritmos sinódicos.

Existen también los llamados ritmos infradianos, los cuales son los milisegundos que tardan las neuronas en transmitir una señal, y, finalmente, los ritmos estacionales, que se repiten por temporadas a lo largo del año y determinan, por citar un caso, que el estado de ánimo cambie en otoño o bien, que la depresión y la tasa de suicidios sea mayor en invierno.

Yendo más a fondo en esta última categoría, los investigadores (sobre todo europeos) explican cómo se desempeña el organismo en cada estación del año. En invierno, por ejemplo, de manera natural las inmunoglobulinas (anticuerpos que nos protegen de infecciones) de la sangre disminuyen considerablemente y provocan que las defensas del organismo se debiliten, lo que se refleja claramente en el aumento de enfermedades relacionadas con pulmones, corazón y cerebro.

Del mismo modo, parecer un poco más gorditos en verano tiene una explicación derivada de los relojes biológicos, pues aunque el cuerpo quema con mayor facilidad los azucares (por la acción del calor), acumula los nutrientes (grasas y proteínas) que utilizará en invierno. En primavera, cuando clima y alimentación son favorables para el nacimiento de las especies animales, los ritmos hormonales del hombre son más dulces y sentimentales, es decir, más proclives al amor y sexo.

Para sacarle provecho

Una investigación del Hospital Broussais de Paris sugiere que, para tener mayor rendimiento laboral, conviene que transcurran 15 horas desde que acaba una jornada de trabajo y empieza otra, situación que casi nadie respeta. No obstante, se presume que hacia las 16 o 17 horas del día, cuando la temperatura corporal es más elevada, el cerebro incrementa su capacidad creativa y de reflexión, al mismo tiempo que las hormonas del estrés participan en la hiperactividad de las células nerviosas y aseguran un estado de concentración benéfico para realizar cualquier tarea. Para estimular al sistema nervioso, dice el mismo estudio, es ideal una bebida caliente acompañada de fruta.

En cuanto a la alimentación, es importante recordar que el desayuno es la comida más importante del día, y que si lo hacemos inmediatamente después de despertar ayudaremos a equilibrar apetito, prevenir hambre e, incluso, perder 2 ó 3 kilos de más. La comida debe realizarse 4 ó 5 horas después de desayunar, ya que hacia las 12:30 horas el organismo ha quemado toda su reserva de calorías.

Para respetar el ritmo de acción de la insulina (sustancia que regula la cantidad de glucosa en sangre) y los jugos digestivos, una comida deberá constar de carne con poca grasa o pescado, legumbres, verduras y fruta, así como una reserva de agua permanente, de forma que debe consumirse, al menos, litro y medio cada día, sin esperar a tener sed. Lo más conveniente es cenar entre las 19 y 20 horas, pero evitando los alimentos demasiado pesados (grasosos, picantes y condimentados), ya que éstos requieren de importante secreción de jugos biliares y digestivos para rebajar las grasas que contienen. De modo contrario, la carne blanca (pescado y aves) promoverá que nuestro cuerpo descanse efectivamente.

Finalmente, recuerda que cuando la temperatura del cuerpo empieza a bajar el organismo necesita un descanso, lo que se reconoce con bostezos y la irreprimible necesidad de cerrar los ojos. Es conveniente dormir antes de la medianoche y buscar la oportunidad de una siesta de 20 minutos en el transcurso del día, lo cual permitirá que tu cuerpo "recargue la pila" notablemente.

Ahora sí, sincroniza tu reloj y disfruta de inmejorable salud.

SyM - Raúl Serrano

 

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