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Parálisis del sueño, segundos que parecen de muerte

Lunes 17 de febrero del 2014, 07:55 am, última actualización.

Popularmente se conoce como "se me subió el muerto" y científicamente como parálisis del sueño, el cual se define como el periodo de incapacidad para realizar movimientos voluntarios al inicio del sueño o cerca del momento de despertar, donde se está físicamente dormido pero mentalmente despierto. ¿A usted le ha pasado?

Parálisis del sueño, segundos que parecen de muerte

Quien lo ha vivido se refiere a él como un episodio espantoso, ya que está despierto y tiene conciencia del medio ambiente, pero es incapaz de mover el cuerpo y los ojos, incluso, cuando se intenta pedir ayuda los ruidos son débiles, como quejidos.

El terror se hace más intenso cuando la parálisis se asocia a alucinaciones, en las cuales se tiene la impresión real de ver luces y escuchar sonidos y voces, de la presencia de seres extraños en la habitación que lo observan detenidamente, presión en el pecho, sofocación, experiencias de flotar fuera del cuerpo o sensación de que se va a morir; sin embargo, no en todos los casos se experimentan fantasías como las señaladas.

Lo cierto es que aunque angustiante en el momento, no se trata de un problema de consideración y que los neurólogos (especialista médico en el estudio del cerebro) refieren que todos lo hemos experimentado por lo menos una vez en la vida. Se define como un trastorno del sueño, entendiendo esto como todo aquello que afecta el funcionamiento óptimo del organismo durante el acto de dormir, e impide la progresión paulatina y sistemática de los distintos periodos que lo conforman.

Recordemos que al quedarnos dormidos pasamos por dos etapas fundamentales, siendo la primera la fase ligera, donde las ondas cerebrales se hacen lentas; aproximadamente 90 minutos después se ingresa a la segunda, donde el sueño es más profundo y el organismo sufre una baja en la temperatura corporal y pulso, el oído se pone alerta y los ojos se mueven bajo los párpados de un lado a otro de manera similar a cuando se está viendo una película, lo que se denomina fase MOR (Movimiento Ocular Rápido o REM por sus siglas en inglés), momento en el que se presentan los sueños y el cerebro está tan activo como si se estuviera despierto.

Es así que se considera que la parálisis del sueño ocurre al inicio del sueño MOR en la primera mitad de la noche o en los períodos de ensueños previos al despertar, en la mañana, en el cual la mente está despierta pero la función motora del organismo se encuentra paralizada naturalmente.

Su duración promedio es un minuto, pero se han reportado casos en que los episodios se ha prolongado hasta 10 minutos, y terminan tan espontáneamente como surgieron. No obstante, al repetirse con frecuencia pueden desencadenar en el paciente cuadros de ansiedad y depresión.

¿Nos pasa a todos?

La parálisis del sueño es motivo de estudios médicos a nivel mundial, ya que cada vez más gente busca ayuda profesional ante tal experiencia. El interés de la ciencia por el tema ha llevado a algunos investigadores norteamericanos a señalar que el problema puede deberse a que algunas personas son especialmente susceptibles a los fenómenos electromagnéticos que experimenta la Tierra y que afectan su sueño.

La Neurología tiene posturas distintas, siendo una de ellas la que establece que la parálisis del sueño es un síntoma de narcolepsia, trastorno caracterizado por excesiva somnolencia durante el día, alteración del sueño nocturno y manifestaciones alteradas de la fase MOR en el cual la persona padece sueño incontrolable.

Por su parte, el Dr. Eduard Estivill, director de la Unidad de Alteraciones del Sueño del Instituto Universitario Dexeus en Barcelona (España), autor del libro Duérmete niño , explica en su obra que “tanto el momento de despertarse como el de dormirse está caracterizado por dos fases: primero se despierta el cerebro y luego se despierta el cuerpo. Normalmente estos dos procesos se dan simultáneamente, pero en ocasiones se produce brevísimo lapso entre el despertar del cerebro y el de la musculatura. Entonces, uno es consciente de que está despierto, pero no se puede mover”.

Otras versiones neurológicas refieren que se trata de un problema por irregulares hábitos de sueño (horarios desordenados para levantarse y acostarse) o por agotamiento psicológico y físico por estrés. A su vez, Yasuo Hishiwaka, investigadora japonesa, destaca que ciertos desordenes cerebrales pueden propiciar este problema del sueño, como en los siguientes casos:

  • Ataque de pánico. Sensación constante de miedo que aparece en forma repentina, brusca y sin razón aparente; su origen se relaciona con depresión y estrés, así como con la falta de algunas sustancias neurotransmisoras en el cerebro.
  • Esquizofrenia. Trastorno mental cuyos rasgos distintivos incluyen la idea de escuchar voces que dan órdenes, sensación de que hay personas que le persiguen constantemente, visión de seres o cosas que no están presentes, así como el pensamiento de que cada una de sus acciones es controlada por alguien más (delirios).
  • Estrés post-traumático. Tras ser testigo, o vivir personalmente, un suceso impactante (accidente, secuestro, robo, violación, etc.) habrá pesadillas, insomnio, ansiedad e inestabilidad emocional.
  •  Neurosis. Episodios de desequilibrio psicológico que se manifiestan a través de ansiedad y angustia exageradas, miedos irracionales y depresión que pueden incapacitar al paciente, ya que se acompaña de malestares físicos, como dolor de cabeza, desinterés por las actividades laborales o escolares, insomnio, falta de apetito, inquietud y fatiga.
  • Síndrome del jet lag. Al viajar de un continente a otro en avión se alteran los ritmos circadianos de nuestro organismo, es decir, los relojes biológicos internos que determinan las funciones repetitivas en periodos de 24 horas, como el sueño y la temperatura corporal, entre otras.

Asimismo, hay investigadores que reportan casos de parálisis del sueño en quienes consumen de manera excesiva alcohol y/o drogas, o personas que duermen en lugares poco familiares o quienes experimentan emociones muy intensas, por ejemplo, enamorarse profundamente o en la víspera del matrimonio; debemos destacar que prácticamente todos los estudiosos del caso reconocen como factor predisponente dormir en posición supina (de espalda).

Diagnóstico

Determinar que se trata de un trastorno del sueño no es fácil, pues quienes buscan ayuda médica generalmente no acuden al especialista adecuado, siendo la primera opción psicólogos o psiquiatras, quienes enviarán al paciente a un neurólogo con la especialidad en estudios del sueño.

Este último indicará al paciente una polisomnografía nocturna, examen que consiste en monitorear durante la noche los ciclos del sueño del afectado por medio de registros continuos de las ondas cerebrales. Asimismo , con ayuda de sistemas automatizados, se llevará registro de la actividad de pulmones, cerebro y corazón para saber si el afectado experimenta apneas, es decir, si suspende la respiración por unos segundos al estar dormido, lo cual interrumpe el flujo normal de oxígeno al cerebro.

El estudio puede hacerse durante la noche de tal manera que se puedan reproducir los patrones de sueño normales. En algunas ocasiones, se utiliza una cámara de video para grabar los movimientos de la persona mientras duerme.

Cuando la parálisis del sueño se relaciona con estrés el paciente deberá una terapia en la que aprenderá a manejarlo de manera que no incida en su estado emocional, pero cuando se trata de trastornos cerebrales se prescribirán medicamentos para cada caso. No es raro que se indiquen antidepresivos tricíclicos, pues éstos mejoran las etapas MOR.

¿Qué piensa usted ahora? Es posible que reconozca que alguna vez experimentó que se le “subiera el muerto”, y a partir de lo leído en este momento sabe que lo mejor es mantener la calma y llevar una vida más tranquila para que el suceso no se presente nuevamente. 

SyM - Lido Coronado

 

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