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¿Qué es el síndrome de piernas inquietas?

¿Qué es el síndrome de piernas inquietas?

Regina Reyna

La próxima ocasión en que alguien cerca de usted manifieste movimiento incontrolable de piernas, deténgase a pensar si debe llamarle la atención, ya que puede tratarse de algo completamente involuntario que incluso está afectando su calidad de vida; lea lo siguiente, puede serle de gran utilidad.

El nombre puede serle poco conocido, pero es mejor que se familiarice con él; se trata del llamado síndrome de Ekbom o de piernas inquietas, enfermedad de la que aún se conoce poco y cada vez incorpora más casos en el mundo, principalmente mujeres. Quien sufre este problema difícilmente puede describirlo y apenas reporta sensaciones de pesadez, calambres, dolor, quemazón y/o comezón profunda en las piernas, aunque también pueden manifestarse en brazos u otras áreas del cuerpo.

En el intento de aliviar tales molestias, los individuos afectados sienten la necesidad irresistible de moverse y no pueden quedarse quietos, sacuden sin parar el área afectada o realizan otro tipo de movimientos, como estiramientos, flexiones o balanceos, por lo general en forma repetitiva.

Si a estas alturas de la lectura le parece a usted una enfermedad peculiar, sepa que las molestias empeoran cuando el paciente procura relajarse y descansar, por ejemplo, al sentarse en cómodo sillón o al intentar dormirse, problema que irremediablemente lo despertará; cuando este inconveniente se repite noche tras noche la calidad del sueño se deteriora y con ello las actividades diarias y las relaciones sociales, pues también puede manifestarse durante otros lapsos prolongados de inactividad, como al estar sentado en teatro, cine o al conducir un auto; al parecer, mientras más incómoda u ocupada esté la persona afectada, menos se percatará de los síntomas.

Difíciles estadísticas 

Científicamente se conoce al síndrome de piernas inquietas como acromelalgia y se ha clasificado dentro de las enfermedades neurológicas (que se originan en el cerebro) motoras (que afectan al movimiento de las extremidades), y está caracterizada por parestesias (sensaciones anormales) y disestesias (molestias y dolor) en las piernas, las cuales se presentan generalmente durante el sueño o el descanso.

Aunque sea esta la primera vez que lee o escucha de este padecimiento, cabe destacar que ha sido motivo de investigación desde el siglo XIX, pero sería hasta los primeros años del XX cuando el neurólogo sueco Karl Ekbom (de ahí que el síndrome lleve su nombre) estudió con detenimiento el problema y lo describió por primera vez como enfermedad. "La parestesia se siente en la parte inferior de las piernas (no los pies), y al paciente le cuesta encontrar las palabras adecuadas para describirlo. Es una sensación de arrastramiento, irritante y enervante, y como regla general no se trata de un dolor real, es algo nervioso. La parestesia aparece fundamentalmente durante la noche, generalmente en la primera hora después de acostarse. La manifestación desaparece o disminuye al mover las piernas, pero no tarda en volver. Los pacientes no pueden dormir, se ven obligados a mover las piernas y cambiar continuamente de posición, o levantarse y caminar", diría el científico en su primer reporte.

Algunos investigadores estiman que la acromelalgia afecta aproximadamente a 12 millones de personas solamente en Estados Unidos; sin embargo, al parecer la ocurrencia es mayor porque se cree que el paciente no acude a valoración médica al pensar que no se le tomará en serio o bien porque el problema no se diagnostica correctamente, pues algunos facultativos atribuyen erróneamente síntomas a nerviosismo, insomnio, estrés, artritis (inflamación de articulaciones) o a manifestaciones típicas del envejecimiento, cuando se presenta en personas mayores.

Aunque el síndrome puede atacar a ambos sexos, la incidencia es ligeramente mayor en las mujeres, pudiendo iniciar desde la infancia y aumentar su severidad con el paso del tiempo. Las primeras manifestaciones pueden aparecer 1 o 2 veces por semana, pero después se harán más repetitivas; para continuar con las rarezas de este problema, ocasionalmente algunos pacientes tienen una mejoría espontánea que dura semanas o meses (sobre todo en etapas tempranas), o incluso algunos años.

El origen de la acromelalgia se desconoce, aunque hay registros que la consideran problema hereditario (aproximadamente en 50% de los casos hay antecedentes familiares), o la relacionan con:

  • Anemia (bajos niveles de hemoglobina, proteína transportadora del oxígeno por la sangre a través de los glóbulos rojos).
  • Diabetes.
  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Padecimiento en el que el sistema respiratorio sufre daños progresivos que disminuyen su capacidad de captar aire; la causa generalmente es fumar excesivamente y por mucho tiempo.
  • Deficiencia de hierro y magnesio.
  • Insuficiencia renal (mal funcionamiento de riñones).
  • Mal de Parkinson. Ciertas zonas del cerebro se ven dañadas por deficiencia en la producción de dopamina, sustancia que interviene en el manejo de movimientos y equilibrio, los cuales se ven seriamente afectados.
  • Neuropatía periférica (daños en las terminaciones nerviosas).

Cabe señalar que algunas mujeres embarazadas sufren de piernas inquietas, especialmente en su último trimestre de gestación, y los síntomas generalmente desaparecen cuatro semanas después del parto.

Igualmente, se ha observado que el síndrome de Ekbom es efecto secundario de algunos medicamentos para prevenir náuseas, convulsiones o los llamados antipsicóticos (para tratar males cerebrales, principalmente); por otra parte, cuando alguien padece acromelalgia y consume fármacos para tratar gripe o alergias puede agravar los síntomas, tal como sucede al consumir cafeína, alcohol o tabaco.

Por la complejidad del problema, y la falta de investigación al respecto, las soluciones se dirigen a controlar los síntomas y las posibles causas; es así que los médicos suelen sugerir suplementos para corregir deficiencias de hierro y magnesio, y en los casos más graves depresores del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal), opioides y anticonvulsivos, como los empleados para tratar la enfermedad de Parkinson.

Los estudios del síndrome de Ekbom han demostrado que si se mantiene un patrón regular de sueño se pueden reducir los síntomas, razón por la cual a pacientes con manifestaciones leves o intermitentes se les recetan fármacos que inducen el sueño (como clonazepam y diazepam), medicamentos que ayudan pero no alivian por completo.

Todavía hay mucho qué hacer 

Uno de los principales problemas que enfrenta el médico para tratar acromelalgia es el diagnóstico, pues el trastorno se define clínicamente evaluando el historial del paciente, síntomas (se pregunta a los afectados sobre frecuencia, duración e intensidad), historial familiar y medicamentos actuales. No obstante, en 1995 el Grupo Internacional de Estudio sobre el Síndrome de Piernas Inquietas identificó cuatro criterios básicos para diagnosticar el padecimiento:

  • Sensación anormal de molestias y dolor en piernas o brazos, principalmente.
  • Síntomas que empeoran o sólo están presentes durante el reposo y que se alivian parcial o temporalmente con la actividad.
  • Inquietud motriz (deseo incontrolable de mover las extremidades).
  • El problema es más grave por las noches.

Ahora bien, si la evaluación clínica del paciente sugiere la presencia del trastorno, se prescribirán pruebas de laboratorio para descartar otras enfermedades.

Como usted ha podido ver, se trata de un padecimiento verdaderamente extraño y ante el cual la ciencia tiene todavía mucho qué investigar. En tanto, esperamos que esta lectura le haya servido para entender a quien sufre este tipo de síndrome. 

SyM
Última actualización: 08-2012

 

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