Consecuencias de dormir mal en el organismo - SyM
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Me cuesta tanto dormir bien...

Jueves 22 de junio del 2017, 12:19 pm, última actualización

Tal vez das vueltas en la cama toda la noche sin pegar el ojo, te duermes en clase, roncas o no te repones de la desvelada en el antro... Bueno, para todos estos casos y otros tan extraños como que sientes que se te sube el muerto, tenemos algo qué decirte.

Trastornos del sueño, Insomnio, Descanso reparador

Lo confieso: soy adicto a la noche. Me gusta acudir a los conciertos de mis bandas favoritas, suelo ir a las fiestas de mis amigos o, de plano, me agrada conectarme a Internet para ver algunos videos, conversar con la socialité en redes sociales o consultar los blogs y álbumes de fotos con las últimas ocurrencias de mis amigos.

Sin embargo, mi actividad nocturna me ha empezado a “pasar factura”: me dormí en la misa de primera comunión de mi prima y me quedé un rato ahí, solo en la iglesia; los lunes llego a mitad de la primera hora de clase, lo que me ha ganado ser motivo de las bromas del “profe” y, por si fuera poco, van dos veces seguidas que entrego tarde mi texto a saludymedicinas.com.mx, porque me la paso cabeceando frente a la computadora y sin poder concentrarme.

Quizá por esto me encomendaron que visitara al Dr. Reyes Haro Valencia, quien es director de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la cual se localiza en la capital del país, para hablar sobre los problemas que podemos tener los jóvenes para dormir. Y, también, es probable que mi aspecto fatigado fuera la razón por la que pensaron en la recepción que yo no era reportero, sino un paciente...

“Todo aquello que afecta la expresión normal del dormir se considera trastorno del sueño. Los más comunes son el insomnio o dificultad para dormir o mantenerse en este estado, y su contraparte, la hipersomnia, que es cuando la persona se queda dormida durante el día en contra de su voluntad”, me comentó de inicio el especialista.

Sin embargo, éstos no son los únicos padecimientos de este tipo, pues “también existen las parasomnias, problemas relacionados con las distintas etapas del sueño y que son más comunes en la niñez, pero si hablamos de jóvenes debemos mencionar los trastornos del ritmo circadiano, que han aumentando en este grupo de población”.

Claro, le pregunté qué es esto de lo que me hablaba, y me contestó: “El ritmo circadiano es un ‘reloj biológico’ regulado por complejo sistema en nuestro cerebro, y nos hace cumplir ciertas actividades todos los días a la misma hora, como alimentarnos o dormir”. Además, me explicó que es posible ajustar este mecanismo, por ello podemos adaptarnos al horario de otro país en caso de hacer un viaje intercontinental.

“Bien, pues los chicos duermen cada vez más tarde y esto hace que su ritmo circadiano se desplace; si a esto le sumas que después de desvelarse deben levantarse temprano, resulta que descansan poco y presentan síntomas de insomnio o hipersomnia”, añadió sonriente el “doc”, mientras yo sentía que el rostro se me enrojecía de pena.

Se parecen, pero...

Ya más relajado y dispuesto a aceptar que mis hábitos para dormir no son los mejores, escuché atento al Dr. Haro Valencia cuando comentó que los trastornos del sueño ocasionan síntomas parecidos a simple vista, pero hay que diferenciarlos porque cada uno tiene causas distintas y, por tanto, tratamiento particular.

Y para muestra, un botón. Me habló del insomnio, que es el padecimiento más común en su tipo y se divide en tres variantes:

  • Dificultad para conciliar el sueño (insomnio psicofisiológico). Es el más frecuente, se vincula con causas emocionales y, “en el caso de los jóvenes, podemos verlo en época de exámenes o cuando hay estrés muy fuerte por alguna relación personal, trabajo o problemas de dinero”.
  • Despertar frecuentemente de noche (insomnio de continuidad). No hay problema para quedarse dormido, pero surge alguna dificultad física que interrumpe el descanso. “Una causa común es roncar, que no es sinónimo de dormir bien sino la manifestación de una alteración respiratoria que se presenta con apnea de sueño o interrupción total de la respiración; otra más es el síndrome de movimientos periódicos de extremidades, que se distingue porque ocasiona cierta sensación extraña que hace que las piernas se muevan involuntariamente”. Ambos pueden hacer que el afectado despierte varias veces en la noche, aunque no lo recuerde.
  • Despertar muy temprano (insomnio tardío). Tampoco hay problema para quedarse dormido y no se presentan interrupciones, “pero a la persona se le va el sueño, por ejemplo, a las 3:00 de la madrugada, y no puede volver a descansar”. Estos casos pueden relacionarse con depresión.

El experto me insistió en que cualquier tipo de insomnio debe ser diagnosticado por un médico especializado en trastornos del dormir, pues a menudo se comete el error de dar medicamentos relajantes o inductores del sueño a pacientes que roncan y, como éstos los relajan aún más, los músculos de la garganta se cierran con mayor facilidad y ocurren más pausas respiratorias que antes.

Vivir durmiendo

Interesado por la plática le pregunté al “doc” por el segundo problema que genera más consultas, la hipersomnia o tener sueño durante el día a pesar de haber dormido el tiempo necesario. “La principal causa, de nuevo, es roncar, pues la respiración se interrumpe y el paciente se mueve dormido porque siente que se ahoga. Esto evita que alcance las etapas profundas del sueño y, por ello, cuando despierta tiene agotamiento y la sensación de que es muy lento”.

Para entender este tema, el Dr. Reyes Haro me explicó que existen cinco etapas del dormir, que se alcanzan a lo largo de la noche:

  • 1 y 2. De sueño ligero; preparan al cuerpo para el descanso.
  • 3 y 4. Son el sueño de ondas cerebrales lentas y, junto con las anteriores, ayudan a la restauración física.
  • 5. Es la fase de movimientos oculares rápidos (MOR) y se requieren horas para alcanzarla; en ella soñamos y se lleva a cabo la restauración mental.

Así, a un joven con hipersomnia le cuesta mucho trabajo alcanzar la fase 5 y, por ello, cuando despierta no sólo se siente cansado, sino que tiene problemas para que su mente trabaje adecuadamente.

Ahora bien, otro cantar es el de quien no ronca, pero se queda dormido durante el día. “Éste puede ser un caso de narcolepsia, que precisamente empieza a manifestarse durante la adolescencia o juventud porque las exigencias en escuela, algún trabajo o simplemente la necesidad de manejar horarios rígidos, hacen que se exprese somnolencia”.

Este padecimiento tiene otras características: “Cuando el joven se queda dormido durante el día, sueña, lo cual no es normal, y además presenta cataplejia, es decir, aquel problema en el que pierde el tono muscular (capacidad del músculo para estar activo) y cae súbitamente cuando vive una emoción intensa. Por si fuera poco, en las noches siente la presencia de ‘algo’ o ‘alguien’, evento al que llamamos alucinaciones hipnagógicas, y también sufre parálisis de sueño, sensación muy desagradable que coloquialmente conocemos como que ‘se sube el muerto’”.

Hay que aclarar que no necesariamente todos los que viven esta horrible experiencia sufren narcolepsia, pues también le sucede a quien duerme poco. Además, “no tiene que ver con esoterismo, sino que ocurre porque el estado de alerta de la persona afectada se activa durante la fase 5 o MOR, la cual es la única en que se pierde el tono muscular, y por eso no hay capacidad de movimiento”.

Fuera de ritmo

Era inevitable hablar más a fondo de mi problema, que quizá también es el tuyo. Me refiero a los trastornos del ritmo circadiano, los cuales, dice el Dr. Reyes Haro, han aumentado entre nosotros los jóvenes porque dormimos cada vez más tarde, principalmente por divertirnos.

Ahora, me explicó, “es muy común que consulten Internet hasta altas horas de la noche, que vean películas y programas en televisión por cable o utilicen el teléfono celular después de medianoche. Cuando llevan cierto tiempo haciendo esto y luego intentan dormir más temprano, no pueden conciliar el sueño porque su organismo ya se adaptó. Este problema en particular se llama síndrome de fase retrasada de sueño, y puede confundirse con insomnio”.

Las consecuencias son claras: al día siguiente hay problemas para el desempeño escolar; quienes manejan automóvil tienen dificultad para conducir (además, con el riesgo de sufrir algún accidente), y a la menor oportunidad el joven se queda dormido... como yo.

Armado de valor, me sentí obligado a preguntar por mis noches de farra y desvelo en algún antro, ya que no suelo reponerme de ellas a pesar de que al día siguiente paso dormido mucho tiempo.

El Dr. Haro Valencia me explicó que el sueño perdido no se repone y que “en lo personal, yo no le pido a los jóvenes que dejen de ir a los antros o a divertirse, porque sé que actúan así por cuestión cultural inherente a ellos. Lo que sí les sugiero es que no vayan de fiesta en noches consecutivas, pues nuestro organismo no soporta los desvelos frecuentes, y les digo que, por ejemplo, si salen la noche del viernes, el sábado no pasen todo el día en cama, porque entonces esa noche no van a poder dormir. Y claro, si no duermen bien el sábado, tratan de levantarse tarde el domingo, descansan mal otra vez y empiezan la semana agotados”.

Por fortuna, sí hay solución: “Cuando vayan al antro, lo que les recomendamos es que durante el día siguiente duerman la mitad de lo que suelen dormir, es decir, aproximadamente 4 horas, pero no más. Esto hará que en la noche tengan sueño normal y que descansen sin problema. Tampoco les conviene levantarse muy tarde en domingo, porque ahí es donde empieza a desfasarse su ciclo”.

Ya “entrados en gastos”, se me ocurrió preguntarle qué pasa con los desvelos de fin de cursos. El Dr. Reyes Haro, sabiamente, contestó: “Sé que en época de exámenes cambia mucho el ritmo de vida y que a veces es inevitable estudiar hasta tarde; sin embargo, no es bueno pasar toda la noche en vela. A mis alumnos les digo que siempre deben dormir aunque sea un poco entre el momento en que estudian y la evaluación, porque sólo así tienen oportunidad de consolidar o fijar lo aprendido, logrando que su rendimiento sea mejor”.

Evita las consecuencias

Aunque la explicación del “doc” fue muy clara, le insistí que hablara más sobre los problemas de dormir mal, y me dijo algunas cosas sorprendentes:

  • Quien duerme mal sufre debilitamiento del sistema inmunológico (que nos protege contra enfermedades), y por esto es más fácil que adquiera todo tipo de padecimientos.
  • El carácter cambia: “Se vuelve irritable y enojón, y esto genera conflictos en casa, con el novio o la novia, y con los amigos”.
  • El agotamiento es cosa de todos los días; además, hay dolor de cabeza, muscular, de espalda, cuello y nuca.
  • Como a quien tiene algún trastorno del sueño le cuesta trabajo levantarse temprano, llega tarde a la escuela, donde lo tachan de flojo, o pierde alguna oportunidad laboral al no ser puntual en una entrevista de trabajo. Puede parecer poca cosa, “pero la verdad es que la pasan muy mal por el rechazo generalizado”.
  • El rendimiento escolar es malo, pues hay disminución de los procesos cognoscitivos, es decir, atención, memoria, aprendizaje y lenguaje. “Incluso, el joven puede hablar más lento y con dificultad, como si hubiera bebido alcohol”.
  • Ante la necesidad de mantenerse despierto, es posible que se recurra al uso de estimulantes. “Los jóvenes suelen empezar con café, refresco de cola y bebidas energéticas, y luego empiezan a fumar. Con esto aumenta el riesgo de que consuman drogas, como cocaína”.
  • Si todo esto te parece poco, déjame decirte que quien duerme mal “produce menor cantidad de algunas hormonas importantes y con ello es más probable que suba de peso y sufra enfermedades como diabetes (aumento en el nivel de azúcar en sangre) e hipertensión (presión arterial elevada)”.

Por todo lo anterior, dijo el Dr. Haro Valencia, lo más conveniente es tratar de cumplir las medidas recomendadas para dormir bien. “No le pido a los jóvenes que no se diviertan de noche, porque sería ilógico, pero les recomiendo que se desvelen lo menos posible y que recuperen el sueño como lo dijimos; también es importante que el resto de la semana mantengan horario regular para acostarse y levantarse, que no tomen líquidos tres horas antes de ir a dormir para que el deseo de ir al baño no interrumpa su sueño, que retiren la televisión de su recámara, y que practiquen ejercicio, de preferencia con luz de día, porque esto refuerza su expresión de sueño nocturno”.

Gracias a estas y otras medidas, que se denominan higiene del sueño, “es posible prevenir y controlar los trastornos del dormir. Hay ocasiones en que se requieren medicamentos, pero éstos sólo deben ser prescritos por un especialista en la materia, y luego de hacer adecuada evaluación en una clínica del sueño”, concluyó el entrevistado.

En fin, aprendí mucho de esta entrevista y la verdad es que ya he empezado a tomar medidas para descansar mejor. De cualquier forma, si tienes alguna inquietud sobre este tema, puedes acudir a la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM, donde resolverán tus dudas o podrán diagnosticar algún problema que tengas.

SyM - Alex Bravo

 

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