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Primeros auxilios, cuestión de vida o muerte

Viernes 16 de junio del 2017, 10:22 am, última actualización

Para evitar tragos amargos es de gran utilidad conocer los primeros auxilios básicos a fin de enfrentar posibles accidentes que afectan principalmente a niños, como cortaduras, moretones o raspaduras. A continuación, una serie de técnicas para actuar ante estos incidentes con calma, rapidez y efectividad.

Primeros auxilios, Fracturas, Hemorragias, Golpes en la cabeza

La vida de los infantes se encuentra llena de aventuras que brotan de su enorme imaginación; no es para menos, ya que el juego es el método a través del cual conocen su entorno y desarrollan capacidades para relacionarse con los demás. Empero, en medio de su ir y venir incesante los pequeños se encuentran expuestos a distintos accidentes, por más precauciones que se tengan.

Por este motivo, padres de familia y personas mayores deben saber cómo actuar en caso de accidentes, pues deben conservar calma y cordura para ayudar a los accidentados, en vez de alarmarlos o complicar más la situación:

  • Ahogamiento. Un niño puede ahogarse en cuerpos de agua poco profundos, por lo que es muy importante vigilarlo cuando esté cerca de un estanque, piscina o tina del baño. En caso de que algún pequeño esté a punto de ahogarse deberá rescatarlo lo más pronto posible y llevarlo a un lugar cálido y seco, sin desnudarlo, y acostarlo sobre mantas o un abrigo. Si hay alguien que le ayude, pídele que hable al médico; si se encuentra solo, se sugiere esperar a que la víctima se estabilice para llamar al servicio de emergencias. 
    La cabeza del niño debe estar un poco más abajo que el pecho para evitar que se atragante con su propio vómito; comprueba su respiración y pulso, y si está inconsciente, pero respira, colócalo en posición de recuperación (de lado, con las extremidades del costado que está en el suelo extendidas y el brazo y pierna libres flexionados para evitar que caiga boca abajo); cámbiale las ropas húmedas y aíslalo del frío.
  • Atragantarse. Cuando la vía respiratoria de un niño se encuentra obstruida por alimento, objeto o su propia saliva, puede perder la conciencia. Para evitar esto, y en caso de que se trate de un bebé, colócalo boca abajo, y de espaldas a ti, sosteniéndole la cabeza y los hombros con su brazo derecho. Con la mano izquierda dale 5 ó 6 palmadas rápidas entre los omóplatos.
    Si no funciona, vuelve al bebé de cara hacia ti y acuéstalo a lo largo de uno de sus brazos; coloca dos dedos de su mano libre sobre la mitad inferior del pecho y presiona otras cinco veces hacia abajo con rapidez. Observa al interior de su boca, y coloca con cuidado uno de sus dedos sobre la lengua para ver la obstrucción. Si el pequeño no responde, llama a un médico, pero insiste con las técnicas.
    Si es un niño mayor, pídele que tosa, hable o respire, y nunca des palmadas en su espalda, ya que puede introducir más el objeto que obstruye su garganta. Si esto no resulta, colócate de pie detrás de él y localiza la costilla más baja del pequeño; abrázalo a esa altura y forma un puño que presione el estómago de la víctima; empuja hacia arriba de manera rápida (acción que se conoce como maniobra de Heimlich). Empuja hasta que el aire libere las vías respiratorias y, de igual forma, llame al servicio de emergencias si no observas mejoría.
  • Envenenamiento. Plantas, medicinas y sustancias tóxicas que se guardan en envases de alimentos y bebidas pueden generar intoxicación en niños. Primeramente, retira a la víctima del veneno y si se trata de pastillas no intentes retirarlas de la boca porque puedes empujarlas a la garganta; en caso de gas u otra sustancia volátil, retira al pequeño del área y llévalo a una región ventilada. Pide a alguien que hable al servicio de emergencias, y si se encuentra solo espera a estabilizar la situación. 
    Si el veneno es corrosivo para la piel, quita la ropa del área afectada y lávala con agua hasta que la sustancia se disuelva por completo (20 ó 30 minutos); si ha entrado en contacto con los ojos, lávalos de igual manera por un mínimo de 15 minutos. Quien llame al médico debe tener el envase o etiqueta de la sustancia tóxica porque deberá responder preguntas sobre ella. No debes provocar el vómito, salvo instrucción médica.
  • Fracturas. Se trata de la ruptura total o parcial de un hueso, debido a golpe o contracción muscular violenta; se reconoce porque la persona lesionada escucha o siente el rompimiento y la extremidad adopta una posición anormal. Una fractura abierta o expuesta se distingue porque el hueso lesionado es visible y genera hemorragia.
    Nunca intentes reacomodar el hueso, ya que pueden dañarse los tejidos internos, pero sí puedes inmovilizar la zona con tablillas sujetas con vendas; no utilices cuerda o alambre, ya que puede obstruirse la circulación.
    La inmovilización de un brazo se realiza colocando las tablillas en las caras interior y exterior de la extremidad; para lograr mayor seguridad, se sujetará contra el pecho con ayuda de vendas. En caso de fractura de una pierna, la persona se recostará y recargará el área lesionada en un cojín o sábanas, manteniendo la cabeza a una altura por debajo del corazón mientras es entablillado.
    En todo caso de fractura expuesta retira la ropa cercana con cuidado y controla la hemorragia ejerciendo presión directa a intervalos de 10 minutos, utilizando un lienzo limpio; no toques el hueso y trata de cubrir la herida formando un par de rollos de tela, colocados a los lados de la lesión, de modo que protejan al hueso cuando se realice el vendaje.
    Si es posible transportar al paciente deberás llevarlo de inmediato al hospital, pero si juzgas que la fractura es muy grave o es imposible inmovilizar la extremidad afectada, pídele a alguien que llame al médico mientras brindas atención a la víctima.
  • Hemorragias. Las heridas pequeñas provocadas por raspones y cortaduras son pocas veces graves y pueden controlarse de manera sencilla; no obstante, un percance mayor genera sangrados más serios que deben controlarse oportunamente para evitar conmoción y pérdida de conciencia. En estos casos debes:
    • Recostar al pequeño si es posible, con la cabeza ligeramente más abajo que el tronco o las pierna, esto con el fin de evitar un desmayo al permitir mayor flujo sanguíneo al cerebro.
    • Elevar la extremidad que sangra y limpiar la herida cuidadosamente.
    • Hacer presión directamente en los extremos de la herida con un vendaje estéril o un trapo limpio por espacio de 10 minutos para permitir la coagulación.
    • Llamar a un médico para que evalúe la situación, sobre todo si el sangrado no es controlado a pesar de recibir atención.
  • Objeto extraño en el ojo. Partículas de polvo, astillas, arena o una pestaña pueden generar malestar en este órgano; se coincide en señalar que el mismo lagrimeo debe limpiar al globo ocular, pero en aquellos casos en que no se presenta mejoría puede actuarse de distintas maneras para sacar el objeto:
    • Localiza el agente extraño colocando la cara del afectado hacia la luz, mientras separas los párpados con los dedos índice y pulgar. Pide al afectado que mire a la izquierda, derecha, arriba y abajo, hasta localizar el objeto.
    • Inclina la cabeza hacia el costado del ojo afectado, mientras aplicas una solución oftálmica (lubricante o lagrimas artificiales). En tanto, la persona atendida deberá parpadear sin frotar el ojo.
    • Si esto no da resultado, puedes usar la punta de una gasa o pañuelo y tocar suavemente el objeto hasta adherirlo.
    • Si es imposible retirar el objeto alojado en el ojo, debe taparse y acudir al oftalmólogo.
    • Nunca intentes extraer un objeto que esté incrustado en el ojo (astilla, papel, madera o lente de contacto), porque podrías causar daño irreparable al tratar de sacarlo; tampoco lo presiones ni talles. En estos casos deberás cubrir el ojo y acudir siempre al especialista para que evalúe la situación.
  • Mordeduras. Ocurren a través de la convivencia con perros, gatos o incluso con otros niños; además del posible sangrado que se genere, debe darse atención especial debido a que puede presentarse una infección bacteriana. Trata de investigar si el animal estaba vacunado.
    La herida se limpiará con agua y jabón, y en caso de sangrado abundante se deberá ejercer presión tal como se indicó en el apartado anterior. Llama al médico para que revise la herida y prescriba antibióticos de ser necesario; también dará indicaciones sobre los cuidados que deberán tenerse y la vigilancia que se hará a la herida durante al menos 48 horas para observar signos de infección (enrojecimiento, pus, inflamación, fiebre y sensación de calor de la piel). Siempre que tengas duda sobre la posibilidad de que el animal transmitiera rabia, pregunta al médico.
  • Quemaduras. Se producen en las capas de la piel y son ocasionadas por fuego, productos químicos, vapor o electricidad; pueden variar desde molestias menores a situaciones de emergencia potencialmente mortales.
    Los niños se encuentran más expuestos a este tipo de accidentes, debido a que su piel es más sensible que la de un adulto. Para la mayoría de las quemaduras se recomienda:
    • Calmar y tranquilizar a la víctima.
    • Mojar el área con agua fría durante varios minutos, pero nunca aplicar hielo.
    • Retirar cualquier prenda de vestir o joyas que puedan apretar a la persona, siempre que se desprendan con facilidad.
    • Nunca aplicar mantequilla, aceites o ungüentos sobre las quemaduras graves (cuando aparecen ampollas o son visibles las estructuras internas del organismo).
    • Traslada a la víctima al médico cuando pueda desplazarse, pero si crees que las quemaduras son graves (mayores de 5 centímetros, con ampollas o en las que se observan las estructuras internas del cuerpo, como músculos y huesos) no dudes en solicitar ayuda.
  • Golpes en la cabeza. Generados por caídas y resbalones, suelen causar hinchazón o moretones; en estos casos puedes colocar una bolsa de agua fría sobre el área lesionada para brindar alivio (nunca coloques hielo directamente); asimismo, puedes aplicar un antiinflamatorio local en gel, como nimesulida o ketoprofeno.
    En caso de haber cortadura, controla la hemorragia ejerciendo presión con un paño limpio para ayudar a la coagulación; también puedes aplicar la bolsa con agua fría. Cuando la situación se estabilice, trata de llevar al herido al médico, cubriendo la herida con gasa y tela adhesiva, y en aquellos en que el sangrado no puede controlarse o la herida sea muy grande, debes pedir ayuda de inmediato al servicio de emergencias.
    Si el pulso, los reflejos y el estado de conciencia del accidentado son normales y siente sueño, puede dormirse y descansar.

Finalmente, nunca dudes en solicitar auxilio médico si la víctima, después de un golpe en la cabeza:

  • No tiene pulso, no respira o parece que se ha lesionado el cuello.
  • Presenta sangrando considerable.
  • Tiene más de 5 minutos inconsciente.
  • Se encuentra confundida, con pérdida de memoria y cambios de personalidad.
  • Manifiesta convulsiones.
  • Se muestra con dolor de cabeza, le cuesta trabajo mover algún miembro o presenta debilidad.
  • Tiene visión borrosa, doble y pupilas desiguales.
  • Habla con dificultad.
  • Siente nausea o vómito.

Otras recomendaciones

Las técnicas de primeros auxilios sirven para hacer frente a situaciones difíciles, pero requieren de algunas medidas para que surtan efecto positivo:

  • Son más efectivos cuando se tienen conocimientos previos, por lo que recomendamos ampliamente tomar un curso al respecto; tu médico puede orientarte sobre el lugar adecuado.
  • Ya que los accidentes no avisan y es probable que una persona sin capacitación tenga que atender a un herido, debe mantenerse la tranquilidad para llamar por teléfono y recibir instrucciones.
  • Para adelantarse a los percances, nada como contar con un botiquín de primeros auxilios bien equipado.
  • Se deben tener siempre a la mano los números telefónicos de los servicios de emergencia.

Por último, piensa que todas las medidas de seguridad son bienvenidas para procurar la salud de los niños, y que no se deben escatimar esfuerzos para salvar una vida.

SyM - Sofía Montoya

 

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