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El niño y sus derechos

El niño y sus derechos

Raúl Serrano

Millones de niños sufren constantemente violaciones a sus derechos como seres humanos.

En gran número de países, la vida de millones de niños está siendo amenazada por explotación sexual, conflictos armados y trabajo excesivo, mientras que en otros no cuentan con oportunidades, buena educación o servicios de salud. Ante tales acontecimientos, el 20 de noviembre de 1959, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) convocó a una Convención con la idea de reafirmar los derechos universales del niño, considerando que éste necesita protección y cuidados especiales, incluso de índole legal, debido a su falta de madurez física y mental. Es así que surgieron una serie de normas y obligaciones universales, con la finalidad de que pueda gozar de infancia feliz y bienestar pleno.

Durante la Convención se estipuló que los niños del mundo deben disfrutar, sin discriminación alguna, de los derechos humanos básicos: a la supervivencia; al desarrollo pleno; a la protección contra las influencias peligrosas, maltrato y explotación, y a la plena participación en la vida familiar, cultural y social.

El compromiso por parte de los países participantes de la Convención es establecer y poner en práctica todas las medidas y políticas acordadas. Cabe destacar que en esta reunión se definió a niños y niñas como seres humanos menores de 18 años, a menos que las leyes nacionales reconozcan antes la mayoría de edad.

Un poco de historia

Jurídicamente, la primera medida internacional que se tomó conjuntamente data de 1924, cuando la Liga de Naciones aprobó la primera Declaración de los Derechos del Niño. En 1948 la ONU, a través de una Convención, aprueba como segunda acta breve documento de siete puntos que abundaba en los temas de la anterior, la cual fue ampliada minuciosamente 10 años después y reconocida como el tercer logro y aprobada en 1959.

El 20 de noviembre de 1989 la ONU aprueba unánimemente la nueva Convención sobre los Derechos del Niño, la cual entró en vigor hasta septiembre de 1990; para fines de 1995, 185 países habían ratificado el tratado.

Esta nueva acta dejó claro que los menores que habitan en los países en desarrollo tienen los mismos derechos que los nacidos en el llamado primer mundo. Asimismo, se ratifica que el niño es reconocido como ser humano, como individuo miembro de una familia y una comunidad.

Sobre la salud

Aun y cuando la Convención sobre los Derechos del Niño compromete a los países participantes a promover medidas para proteger el derecho a la vida, la realidad demuestra que algunos estados encuentran limitantes para llevarlas a cabo, debido, principalmente, a razones económicas.

El documento sugiere emprender acciones dirigidas a aumentar la esperanza de vida y reducir la mortalidad de lactantes y niños, tales como combatir enfermedades y desnutrición mediante aplicación de la tecnología disponible y suministro de alimentos nutritivos y agua potable salubre; asegurar atención sanitaria pre y pos natal apropiada a las madres; procurar que todos los sectores de la sociedad -en particular padres e hijos-, conozcan los principios básicos de salud y nutrición de los niños, las ventajas de la lactancia materna, higiene y saneamiento ambiental, así como las medidas de prevención de accidentes, entre otros factores.

Igualmente se insta a los países miembros a reconocer en todos los niños el derecho a beneficiarse de la seguridad social, prestaciones que deberán concederse teniendo en cuenta los recursos y la situación del niño y de las personas que sean responsables de su mantenimiento.

Situación en México

En los últimos 10 años la salud de los niños ha mejorando considerablemente, tal como lo muestra la erradicación de la poliomielitis desde 1991, la reducción drástica de casos de sarampión, tos ferina, difteria y tétanos neonatal, el continuo descenso en la mortalidad infantil y de los menores de cinco años, así como de las muertes por enfermedades diarreicas y de las vías respiratorias.

Los éxitos deben atribuirse a la renovada conciencia en materia de población, así como a las acciones del gobierno, logrando de esta manera altas coberturas al esquema de vacunación, entrega y uso de sales de rehidratación oral y de un paquete básico de servicios a la población sin acceso regular a atención médica.

No obstante, son muchas las acciones que deben continuarse; entidades gubernamentales han hecho evidentes estadísticas en la última década que así lo demuestran: las principales causas de muerte en los menores de un año fueron debido a afecciones en el período perinatal, siendo las más notorias anomalías congénitas (al momento de nacer), neumonía e influenza, deficiencias de la nutrición y accidentes.

En los niños de 1 a 4 años de edad los accidentes siguen siendo la primera causa de defunción, seguidos por neumonía e influenza, enfermedades infecciosas intestinales, anomalías congénitas y desnutrición.

En la edad escolar, igualmente fueron los accidentes, siendo los más frecuentes los de tráfico de vehículos de motor; el segundo lugar lo ocupó el cáncer en sus diferentes tipos, de los cuales el más recurrente fue la leucemia. Entre 5 y 14 años de edad, los traumatismos y envenenamientos constituyeron 20.5% (el más alto) de las hospitalizaciones, seguidos por las enfermedades del aparato respiratorio (17.1%), las del digestivo (13.1%) y las del genitourinario (7.4%).

La adolescencia no queda de lado en los estudios, tal como lo muestran encuestas realizadas en el Distrito Federal, las cuales informan que la cantidad de jóvenes de 12 a 18 años que han consumido alcohol alguna vez ha crecido, en comparación con la década anterior. Las mismas investigaciones indican que marihuana e inhalantes son las drogas más recurrentes en adolescentes, y que el perfil sociológico característico del consumidor de estos enervantes es el de un varón de 15 a 19 años de edad, soltero y con baja escolaridad. No obstante, es preocupante que el rango de edad para quienes se inician en el consumo de tabaco se ha ampliado a ocho años, y que son cada vez más recurrentes los casos de consumidores de cocaína y heroína, aun en los estratos sociales bajos.

Las campañas de educación sexual han mostrado resultados, pues en la actualidad la edad promedio en que un mexicano recibe información de este tipo en las escuelas es 12.6 años, cuando de acuerdo a encuestas entre personas mayores a 45 años de edad, el primer mensaje alusivo lo tuvieron a los 14.7 años, y provenía de familiares o amigos.

Durante el año 2001 se dio a conocer que aproximadamente 16 mil niños mexicanos son víctimas de explotación sexual comercial, motivo por el cual se creó la Coordinación Nacional contra el Abuso Sexual Infantil, la cual promueve e impulsa acciones para erradicar este fenómeno social, así como la violencia intrafamiliar, además de la creación de campañas para exaltar los valores éticos y familiares.

En 1995 se contabilizaron más de 14 mil niños de la calle atendidos por el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), cifra que en 2001 se redujo aproximadamente a 5 mil niños, casi todos entre 8 y 17 años de edad.

En fin, hay mucho que hacer sobre los derechos de los niños, particularmente en cuanto a su salud. No obstante, las mejores medidas de procuración estarán siempre en el propio seno familiar, desde donde se desprenden las directrices de los futuros ciudadanos de este país.

SyM
Última actualización: 05-2013

 

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