Higiene Infantil
La adopción de buenos hábitos higiénicos debe fomentarse desde la infancia, ya que a los pequeños no sólo les proporciona seguridad y aceptación social, sino que es importante mecanismo de prevención de diversas enfermedades, como infecciones en piel, ojos, oídos, dientes, genitales, nariz, uñas, estómago e intestinos. Sin embargo, en el camino se pueden encontrar diversos obstáculos, pues los niños consideran a las diversas técnicas de limpieza capricho de los padres.
Por lo anterior, es fundamental que cada vez que se ponga en práctica el aseo sea un momento grato, por ejemplo, nunca hay que decirle al chico "si no te dejas bañar te castigaré", por el contrario, se le debe incitar de manera sutil: "Que agradable es estar limpio y fresco, ¿quieres ducharte?"; asimismo, es muy importante que los progenitores muestren fascinación hacia estos hábitos, pues de esta manera los hijos inmediatamente los vincularán con el placer.
En la mayoría de los casos resulta de gran utilidad estimular a los infantes al aseo diario recurriendo a la diversión, así, desde que son bebés conviene hacerles reír para que comiencen a asociarlo con sensaciones gratas, en tanto que a los mayores se les tendrá que explicar en forma amorosa las ventajas de mantenerse limpios, entre las que figuran sensación de bienestar, buen olor corporal y prevención de enfermedades.
Baño
Desde recién nacidos es fundamental bañar a los pequeños diariamente, ya que mediante este acto se favorece el proceso de transpiración de la piel, se retiran bacterias y se les proporciona confort; para ello, resulta conveniente usar jabones y shampoos infantiles, esponjas suaves y agua tibia (conviene medir la temperatura sumergiendo el codo en la bañera).
El cuerpo del bebé o niño tiene que frotarse delicadamente con la esponja, previamente enjabonada, poniendo especial atención en pliegues y genitales, en tanto que el lavado del cabello debe realizarse con las yemas de los dedos y no con las uñas; es muy importante procurar que no queden rastros de espuma. Una vez que termina el baño debe secarse al menor con sumo cuidado, cerciorándose que todo su cuerpo quede seco, posteriormente, conviene hidratar la piel con alguna loción, aceite o crema.
Oídos
El oído produce cerumen (cerilla), sustancia de color amarillo que puede acumularse y llegar a taparlo parcial o totalmente afectando la audición; ante ello, es necesario retirarla con ayuda de un hisopo impregnado con aceite, pero se debe procurar que la limpieza sea superficial, ya que si dicho implemento se introduce profundamente existe el riesgo de lastimar al tímpano.
Ojos
Las glándulas lagrimales de los niños, especialmente las de los bebés, producen gran cantidad de líquido debido a que sus mecanismos de defensa no se encuentran perfectamente desarrollados. Dicha secreción defiende a los ojos de gérmenes que podrían ocasionarles infección, sin embargo, dicho fluido suele acumularse y secarse formando lagañas que, de permanecer cerca del órgano de la visión, pueden propiciar la reproducción de microbios, o bien, introducirse en él y dañar la córnea. Por dicha razón, se recomienda asear frecuentemente la zona, para lo cual se requiere limpiarla con un paño esterilizado mojado con agua hervida.
Región perianal
Es sabido que orina y excremento son causantes de irritación, especialmente cuando el pequeño usa pañal, por lo que es indispensable procurar cambiar dicha prenda con frecuencia y lavar la zona que comprende genitales y ano con agua y jabón neutro; en caso de rozaduras o erupción pueden aplicarse pomadas específicas.
Si se trata de una niña es necesario efectuar el aseo de adelante hacia atrás para evitar que en la vagina se introduzcan microbios intestinales, y en el niño limpiar bien los pliegues de muslos y escroto, así como el pene, pero la piel que recubre a éste no debe hacerse hacia atrás porque puede dañarse el tejido.
Uñas
Las uñas de las manos crecen un milímetro cada semana, por lo que se requiere cortarlas cada 8 días porque el pequeño podría rasguñarse; asimismo, su interior suele infestarse de bacterias y suciedad. Para cortarlas es indispensable adquirir tijeras o cortaúñas especiales y con punta redondeada, lo cual debe hacerse cuando los niños, especialmente lo más pequeños, estén durmiendo; en cuanto a las de los pies también hay que vigilarlas, y normalmente se recortan en forma cuadrada (para evitar que se entierren) una vez al mes.
Cabellera
El cabello de los niños al nacimiento no es definitivo, éste se va ir cayendo en los primeros siete meses, y es a partir de este momento cuando se posee aquel que se tendrá durante toda la vida. Sin embargo, desde que se es recién nacido es preciso asearlo con shampoo, ya que de esta manera se previenen depósitos de grasa y sebo, además, hay que tomar en cuenta que en la cabeza se acumula gran cantidad de suciedad y contaminantes.
Dientes
Aunque a los bebés se les asea la boca con ayuda de una gasa, una vez que brotan los primeros dientes se debe comenzar a desarrollar el hábito de lavarlos diariamente después de ingerir alimentos; al principio puede recurrirse a un paño esterilizado y húmedo, pero a partir de los dos años debe adquirirse un cepillo de cerdas suaves y finas, así como pasta dental con sabor agradable. Asimismo, se requiere revisión odontológica frecuente y seguir dieta balanceada. (Vea en Herramientas el esquema Recomendaciones para Remover la Placa Dentobacteriana)
Nariz
La nariz interviene en la respiración acondicionando el aire para que llegue a los pulmones con la temperatura y humedad adecuadas, y libre de partículas extrañas. Para que este proceso se realice apropiadamente es necesaria la producción de moco, ya que sirve como lubricante y filtro, pero es preciso limpiar el exceso varias veces al día mediante el uso de un hisopo, bomba o pañuelos.
Manos
El contacto con objetos, animales o medio ambiente favorece el transporte de microorganismos causantes de enfermedades a través de las manos, por lo que debe enseñársele al pequeño que debe lavarlas varias veces al día, especialmente antes de comer y después de ir al baño, tanto en casa como en la escuela. Es fundamental evitar que se coman las uñas o arranquen pellejos, ya que ello puede ocasionar lesiones e infectar los dedos.
Ropa
Cada prenda que vaya a vestir el niño debe estar limpia, ser cómoda (nunca ajustada porque comprime abdomen y zona genital) y adaptarse a las condiciones ambientales, de lo contrario puede presentar alteraciones en la piel, (por ejemplo, irritación) y si no está bien abrigado resfriarse. Asimismo, es básico que a diario se le cambie calcetines, ropa interior y calzado, así como procurar que calcen sandalias cuando acudan a una alberca, pues de esta manera se pueden prevenir infecciones.
Como puede ver, son muchas las facetas de la higiene que debemos enseñar a nuestros hijos, lo cual debe ser inculcado, mas nunca forzado, desde temprana edad. Pero no todo es cuestión de higiene, pues también es elemental enseñarles a los pequeños buenas costumbres, como evitar introducir los dedos en la nariz o toser y estornudar sin taparse la boca.
Consulte a su dermatólogo.
SyM
Última actualización: 04-2013
















