Dioxinas, contaminación de los alimentos en el microondas - SyM
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¿Qué son las dioxinas?

Martes 28 de marzo del 2017, 01:27 pm, última actualización

Tal vez en algún momento hayas recibido un correo electrónico que advierte sobre el peligro de calentar alimentos en horno de microondas si en es envases de plástico, pues se afirma que durante dicho proceso se liberan dioxinas, sustancias que ingerimos involuntariamente y las cuales pueden generar cáncer a largo plazo. ¿Qué hay de cierto en ello?

Exposición a las dioxinas, Sustancias cancerígenas, Calentar alimentos en horno de microondas

Hay quienes, abusando de la libertad que Internet que ofrece, se valen de él y de diversas estrategias para hacer publicidad o intentan entorpecer la labor de las compañías que ofrecen servicios en la red.

Ejemplo de esto son los "mensajes en cadena", conocidos como spam o correo basura. Su presencia parece insignificante, pero al multiplicarse por todos los usuarios de este servicio generan notable problema. Estos envíos tienen la intención de que los difundas entre tus contactos y reveles sus direcciones electrónicas, mismas que serán rastreadas para, por ejemplo, enviarles publicidad.

El correo basura también permite propagar información distorsionada o sin fundamento que genera pánico. Tal es el caso de aquellos mensajes que hablan del riesgo de usar envases de plástico para almacenar agua o calentar alimentos en horno de microondas, ya que esto podría generar el desprendimiento de sustancias cancerígenas, las dioxinas policloradas. Hay que decir que la mayoría de esta información es alarmista y carente de fundamento, pero también al menos nos ofrece la oportunidad de hablar sobre dichos compuestos, algunos de los cuales son tóxicos y culpables de un problema ambiental que se combate en todo el mundo.

Incongruencias de la red sobre el uso del microondas

Existen distintas versiones del correo electrónico en cuestión, y al compararlas quedan claras sus contradicciones; por ejemplo, en un mensaje se dice que la información apareció por primera vez en la publicación estadounidense The Miami Herald On-Line, mientras que en otros se afirma que un médico se presentó en el canal 2 de Lima (Perú) o en una televisora de Honolulu, Hawai, para comunicar sus conclusiones. Asimismo, en ocasiones se afirma que dicho especialista se encuentra adscrito a la Universidad Johns Hopkins y en otras al Hospital Castle (ambos en Estados Unidos).

Los aspectos que aborda este spam pueden resumirse en los siguientes puntos:

  • Al utilizar el horno de microondas para calentar alimentos (sobre todo grasosos) dentro de un recipiente de plástico, se genera "vapor con dioxina, que es carcinógena -favorece el surgimiento de tumores- y altamente tóxica para las células del cuerpo humano".
  • Tapar los alimentos con plástico autoadherible en rollo (práctica común para evitar que salte líquido o grasa y se ensucie el horno) es factor de riesgo porque "cuando está muy caliente, caen de él gotas cargadas de toxinas venenosas sobre la comida".
  • Alimentos preparados, congelados e instantáneos deben sacarse de su empaque original y calentarse en otro tipo de recipiente; ello, especifica, no se debe "a que el papel o envoltura sean malos, sino a que no sabes qué cosa les pusieron".
  • Por último, también se dice que introducir botellas de agua en el refrigerador "libera la dioxina del plástico" y, por tanto, ocasiona su consumo.

A todo esto tenemos que decir que las dioxinas no son un solo compuesto, sino una familia de 75 sustancias (llamadas por los químicos dibenzo-p-dioxinas policloradas o PCDD), 17 de las cuales se consideran tóxicas. La más peligrosa es la 2,3,7,8-tetracloro-dibenzo-p-dioxina (2,3,7,8-TCDD), debido a que menos de un microgramo (millonésima de gramo) por vía oral es capaz de matar a un cobayo (roedor empleado en experimentos de laboratorio).

Tal cifra es espectacular, pero cabe indicar que en la naturaleza hay químicos muchos más potentes, como los que fabrican los microorganismos causantes de botulismo (enfermedad que se contrae al consumir alimentos contaminados y que genera parálisis muscular y muerte al suspender la actividad respiratoria) y tétanos (padecimiento que surge a consecuencia de mordeduras o heridas, y que ocasiona rigidez muscular, convulsiones y paro respiratorio).

Las dioxinas jamás han tenido uso práctico, puesto que siempre ha quedado claro que se trata de compuestos potencialmente tóxicos y cuyas moléculas pueden durar varios años sin sufrir cambio (no son biodegradables). Sin embargo, se producen de manera secundaria en varios procesos, como cuando se queman basura y residuos hospitalarios, al utilizar combustibles fósiles (carbón, petróleo, gasolinas y gas natural), durante un incendio forestal, a través de la refinación de metales o al fabricar papel (para hacerlo más blanco se usa cloro).

También llegan a formarse en caso de que se destruyan las moléculas de sustancias con cloro empleadas en el combate de plantas nocivas (herbicidas), hongos (fungicidas) y microorganismos (desinfectantes), así como cuando se desintegran compuestos químicos pertenecientes a la familia de los bifenilos policlorados (PCB), que fueron muy utilizados en la fabricación de aislantes eléctricos, pinturas, adhesivos, lubricantes industriales y papel carbón, de 1930 a 1970.

El uso de PCB (y de dioxinas) está restringido actualmente, ante todo porque ambos tipos de sustancias se encuentran muy extendidas en el ambiente, aunque en pequeñas dosis, y porque se ha observado que, debido a su hidrofobicidad (no les gustan los medios acuosos), prefieren concentrarse en las grasas, de modo que se acumulan en organismos vivos: vegetales, animales y seres humanos.

¿Entonces se puede usar el microondas?

Así, el correo electrónico que advierte sobre el uso del microondas parecería estar en lo cierto si se considera la peligrosidad de estos compuestos químicos, pero el manejo de información de este spam es parcial, y bien vale matizarlo.

En primer lugar, cabe indicar que aunque el calor del microondas pudiera liberar algunas dioxinas en ciertos envases de plástico, no todas ellas son dañinas y, mucho menos, tienen la peligrosidad de la 2,3,7,8-TCDD.

Un informe de la Dirección de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) explica que, luego de varias pruebas realizadas, cualquier cantidad de dioxinas que pueda ser transferida a la comida por contacto directo con envases de plástico es mínima y se ubica dentro de los límites de tolerancia establecidos en todo el mundo. Además, aclara que los plásticos que cubren las comidas calientes están hechos para un solo uso, y que dentro de esos límites jamás han demostrado que lleguen a liberar PCDD.

Para evitar cualquier duda, ya que la misma FDA reconoce que por desgracia no existen las pruebas científicas que se desearían o requieren para hacer afirmaciones más categóricas, se aconseja utilizar envases de vidrio y cerámica para calentar o preparar alimentos en el microondas, y sólo aquellos novedosos envases de plástico que se han diseñado específicamente para su uso en estos electrodomésticos.

Respecto a la afirmación de que el almacenamiento de agua y líquidos en contenedores de plástico favorece el consumo de las PCDD, es posible que este rumor se deba a la teoría cada vez más en entredicho de que el PVC, utilizado en este tipo de productos, es uno de los materiales que posee más dioxinas policloradas o, al menos, que es uno de los que al ser incinerado arroja más de dichos contaminantes al ambiente. Varios argumentos han echado por tierra dicha acusación, pero quizás el más sólido es el que indica que la sangre para transfusión se almacena en bolsas de PVC desde hace mucho tiempo y que ello no ha supuesto riesgo alguno para los pacientes.

Gracias a todo lo anterior podemos entender que el correo electrónico que hemos analizado nos habla de hechos parciales y suposiciones sin comprobación médica o científica, además de que ignora que desde hace años hay normas internacionales que regulan a las dioxinas y sustancias que pudieran darles origen (PCB). Por tanto, puedes usar tranquilamente tu microondas y envases de plástico, siempre que cumplas con las recomendaciones antes señaladas.

El verdadero riesgo de las dioxinas

Vale aprovechar la ocasión para hablar sobre el problema real que representan las PCDD, mismo que ha sido documentado gracias a observaciones hechas en laboratorio, tomando como referencia modelos animales, además de estudios ocasionales en personas que han sido expuestas a cantidades masivas de tales compuestos químicos en forma accidental.

La creciente experiencia en la materia ha permitido establecer sistemas de medición cada vez más eficientes en ecosistemas e individuos, a fin de conocer la propagación de las dioxinas y la manera en que se distribuyen, así como crear escalas que permitan medir la toxicidad de las distintas PCDD y otras sustancias parecidas (en concreto, las PCB y los dibenzofuranos policlorados o PCDF), tomando como punto de referencia al compuesto más peligroso de la familia, la 2,3,7,8-TCDD.

Los resultados, de momento, no indican que el uso del microondas sea riesgoso, pero proporcionan cifras que pudieran ser más desalentadoras, ya que ahora sabemos que cerca del 90% de nuestra exposición a las dioxinas se debe ni más ni menos que a nuestros alimentos. En efecto, todo cuanto come el ser humano, incluso la leche materna, incluye al menos mínimo porcentaje de estas sustancias, si bien se sabe que son más abundantes en productos con mucha grasa (recordemos que las PCDD prefieren acumularse en esta sustancia).

La información con que se cuenta en países europeos lleva a la conclusión de que el habitante promedio de una zona industrializada consume el equivalente a entre 100 y 500 picogramos (billonésimas de gramo) de la dioxina 2,3,7,8-TCDD, lo cual sería insignificante si no se tratara de compuestos muy tóxicos y que se acumulan en el organismo.

Cabe mencionar que las dioxinas pueden producir gran cantidad de efectos adversos en la salud cuando su concentración es alta, ya que son responsables de infertilidad, bajo desarrollo infantil, debilitamiento del sistema inmunológico (nos protege de enfermedades), cloracné (enfermedad grave de la piel, similar al acné, que en ocasiones persiste durante años) y mayor propensión a sufrir cáncer.

Las propuestas que se tienen para disminuir el consumo de dioxinas son muy concretas y se basan en el control de calidad de aquellos productos que pudieran contener mayor concentración de estos químicos, entre ellos, carnes, pescados, moluscos, aves, huevo y leche, sin descontar que en muchas naciones se dispone de tablas publicadas periódicamente por los sistemas de sanidad que señalan cuál es el grado de contaminación de los alimentos, a fin de que los consumidores puedan elegir los que poseen índices de toxicidad más bajos.

En México apenas se dan los primeros pasos en la materia al formar parte de la Comisión para la Cooperación Ambiental de América del Norte, que entre sus actividades ha dispuesto la realización de un estudio sobre la generación de dioxinas policloradas en la región y su impacto en la zona del Océano Ártico (Groenlandia, Noruega, Islandia, Finlandia, Suecia, Federación Rusa, Alaska y Canadá).

Dicho estudio, elaborado en colaboración con el Instituto Nacional de Ecología, de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), representó el primer inventario de emisión de dioxinas en el territorio mexicano, y mostró que la principal fuente de este tipo de contaminantes en nuestro país es la quema de basura.

Los resultados muestran que en México se recicla sólo el 6% de los aproximadamente 40 millones de toneladas de desechos sólidos que se generan al año, y del resto apenas una mitad se deposita en rellenos sanitarios, mientras que la otra se incinera en tiraderos comunitarios y patios de las casas, con la consecuente producción de PCDD.

A pesar del rezago, aún podemos emprender medidas concretas para frenar la producción de estos contaminantes en nuestro país, de manera similar a como ocurre en otras naciones y en donde los esfuerzos han permitido reducir los niveles de toxinas ingeridas.

SyM - Israel Cortés

 

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