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Alimentación, factor de riesgo para desarrollar cáncer de mama

De acuerdo a recientes investigaciones, aproximadamente 30% de los cánceres están asociados al estilo de vida, en particular al consumo de tabaco y alcohol, así como a la alimentación. Este último factor llama poderosamente la atención, pues se considera que 7 de cada 10 mexicanas son obesas, en otras palabras, candidatas a la letal enfermedad.

El principal factor para desarrollar cáncer, y ante el cual el afectado poco puede hacer, es el hecho de que algún familiar haya padecido esta enfermedad. Sin embargo, particularmente en la mujer existen otros factores que también pueden influir en su aparición, como la edad (superar los 55 años), exposición a radiaciones y el uso de anticonceptivos orales. Siendo aún más específicos, el cáncer de mama puede verse influenciado además por el número de embarazos y la edad a la que se tiene la primera menstruación (menarquía) y/o la última (menopausia), pues en ambos casos entre más joven es mayor el riesgo.

Al inicio del texto se hizo mención que alcohol y tabaco son igualmente agentes de riesgo, siendo ambos factibles de control; no obstante, en esta ocasión haremos hincapié en otro factor controlable: las dietas ricas en grasa que suscitan obesidad. En este sentido, el Dr. Víctor Lira Puerto, jefe de Oncología del Centro Médico Nacional Siglo XXI, señala que “en México la alimentación en general es rica en grasas, lo que motiva el incremento de peso corporal y la cantidad de estrógenos (hormonas femeninas) en la sangre, lo que aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama en mujeres, principalmente posmenopáusicas.

“Se sabe, por ejemplo, que en países como Japón, donde la alimentación es rica en fibra y pescado, los índices de cáncer de seno son muy bajos, mientras que en Alemania las estadísticas se elevan considerablemente porque el consumo de embutidos y grasas es alto”, agrega el especialista en cáncer.

Los estudios al respecto datan de varias décadas, pero alguno recientemente realizado en la Unidad de Nutrición de Cambridge (Inglaterra) indica que las mujeres que siguen una dieta con un contenido excesivo de grasas, en concreto de las llamadas saturadas (presentes sobre todo en mantequilla, lácteos enteros, carnes y algunas galletas y pasteles) tienen mayor riesgo de padecer cáncer de mama que aquellas que no las consumen, tal como lo dio a conocer la subdirectora de la institución Sheila Bingham.

Medidas preventivas

Como lo mencionó el Dr. Lira Puerto, el secreto del bajo número de casos de cáncer de mama en mujeres orientales radica en la alimentación, la cual se basa principalmente en la incorporación de fitoestrógenos, sustancias obtenidas del reino vegetal y que al consumirse realizan en el organismo femenino las funciones de los estrógenos.

Gracias a ellos hay bajos niveles de colesterol y triglicéridos (tipos de grasa que afecta la salud del organismo), debido a sus principios activos llamados isoflavonas, lignanos, coumastinas y lactonas de ácido resorcíclico, los cuales, además, protegen contra microbios, posibles inflamaciones y desarrollo de osteoporosis. Los fitoestrógenos son consumidos a través de: 

Ahora bien, el otro secreto oriental está en el consumo de fibra vegetal, la cual está formada por un conjunto heterogéneo de componentes: celulosa, hemicelulosa, pectina, gomas y ligninas, cuyas principales acciones son retrasar el vaciado gástrico, reducir la velocidad de absorción de glucosa y del colesterol de los alimentos, además de disminuir el tiempo de tránsito intestinal y aumentar el volumen de las heces y la frecuencia de evacuación.

Los expertos en nutrición aconsejan ingerir entre 20 y 30 g al día de alimentos ricos en fibra, entre los que puede mencionarse: harinas integrales (para elaborar pan y pastas), avena, lentejas, almendras, maíz, garbanzo, chícharo, cáscara de papa, zanahorias, calabaza, espárrago, brócoli, col, coliflor, lechuga, guayaba, mango, higo, ciruelas, pera y manzana con cáscara, papaya, pasas, limón, naranja y toronja.

Renovación celular                                                     

Factores como la contaminación, determinados productos químicos de uso doméstico, ciertos medicamentos, tabaco, rayos X y pesticidas son generadores de los llamados radicales libres, compuestos que aceleran el envejecimiento celular que puede derivar en problemas importantes de salud, como cáncer.

Para prevenir la producción descontrolada de radicales libres el organismo cuenta con un sistema de control, es decir, crea los llamados antioxidantes, pero lamentablemente la cantidad generada no siempre es suficiente para contrarrestar su acción. Sin embargo, a través del consumo de ciertos alimentos incrementaremos la cantidad de estos nutrientes, entre los que debemos destacar:

Grasas y más grasas

El oncólogo Lira Puerto es categórico al señalar que 1 de cada 8 mujeres mexicanas es propensa a desarrollar cáncer de mama, aumentando considerablemente las probabilidades quienes sufren sobrepeso.

“Los obesos son más vulnerables a padecer cáncer por el consumo de grasas saturadas. Por ello, más vale conocer los elementos que pueden ayudar a prevenir este mal, y recordar que, por sí mismo, ningún alimento genera la mortal enfermedad”, acota el entrevistado.

Para disminuir la cantidad de grasa es recomendable modificar los hábitos alimenticios. Por ejemplo, habría que reducir el consumo de mantequilla, carne roja y grasas animales sustituyéndolos por carne magra (sin grasa), pescado, pollo sin piel, leche y derivados lácteos descremados. A la hora de cocinar prefiera loa alimentos hervidos, asados y cocidos al vapor, y utilizar aceite de oliva, ya que estos alimentos parecen tener efectos preventivos frente al cáncer. Recuerda aumentar la ingesta de fibra dietética, limitar el consumo de azúcar, sal, alcohol y tabaco, principalmente.

Finalmente, el Dr. Lira Puerto informa que estudios realizados en mujeres deportistas comprobaron que la cantidad de estrógenos en su cuerpo es menor con respecto a otras que llevan una vida sedentaria. De tal forma, una alimentación baja en grasas y la práctica de ejercicio físico mejoran la calidad de vida y colaboran en la disminución de los riesgos de desarrollar cáncer. “No obstante, si el problema se detecta antes de que el tumor alcance 1 cm, puede extirparse y con ello librarse del problema”.