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Calorías vacías, el pan nuestro de cada día

Calorías vacías, el pan nuestro de cada día

SyM - Juan Fernando González G.

 

No hace mucho que el concepto de comida chatarra se modificó para darle un tinte más científico. Ahora se habla de calorías vacías para referirnos a los alimentos que brindan energía pero ningún otro nutriente.

Azúcar, jalea, caramelos, frutos en almíbar, mermeladas, refrescos y frituras son los representantes más notables de los alimentos que están repletos de calorías vacías, un concepto generado hace relativamente poco tiempo, justo cuando los índices de obesidad se dispararon en casi todo el mundo.

Para adentrarnos en el tema, vale la pena retomar la opinión de la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas (ANPRAC) de México, la cual ha señalado que “desde hace más de 100 años el pueblo mexicano ha encontrado en la industria refresquera una fuente de productos para su alimentación básica a precios accesibles”.

Esta afirmación no tiene sustento ya que “el refresco no es un producto que proporcione vitaminas, minerales u otros nutrientes. Sin embargo, en México el consumo anual per capita de este tipo de bebidas es de 120 litros, lo que significa que un mexicano promedio ganará 12 kilos anuales de peso debido al consumo excesivo de gaseosas”, asegura el Dr. Alberto Zúñiga, jefe del Departamento de Nutriología Clínica del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INNSZ), localizado en el sur de la Ciudad de México.

En este mismo sentido podemos hablar de las bebidas alcohólicas, que aportan muchas calorías y se consumen en forma indiscriminada. Si usted es aficionado a la cerveza, sepa que una botella pequeña le aporta 140 calorías; una copa de vino alrededor de 80, y alguna bebida extravagante que contenga crema y algún endulzante puede contener 400 calorías.

Postura imparcial

Los especialistas en nutrición reconocen que los alimentos muy refinados pueden incluirse en la definición de calorías vacías. En cambio, cuando se habla de las grasas reconocen que son elementos importantes para la distribución de las vitaminas liposolubles (A, D, E y K), al tiempo que aportan ácidos grasos esenciales para la salud. Resulta obvio decir que, a pesar de estos atributos, la grasa debe ser consumida en pocas cantidades.

Si hablamos del azúcar podríamos encontrar cierta semejanza con lo que se acaba de citar, sobre todo si consideramos que pocas veces comemos este endulzante a cucharadas. Normalmente, este alimento se combina y emplea para edulcorar otros alimentos que sí contienen nutrientes, como lácteos, repostería o cereales. No obstante, es necesario insistir en que es mejor consumir escasa cantidad de azúcar y apreciar el sabor natural de los alimentos.

La licenciada en Nutrición Guadalupe Elsa Quijano Romo, jefa de Nutrición del Hospital General de Zona no. 26 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), localizado en la Ciudad de México, ratifica a Salud y Medicinas que las calorías vacías no ayudan al desarrollo ni al crecimiento de los seres humanos, y solamente se convierten en un riesgo para la salud.

Además, asevera que debido al alto consumo de calorías vacías que existe en México nos hemos convertido en uno de los países con mayor obesidad en el mundo, sin olvidar que la población con enfermedades crónico degenerativas (de larga duración y que se agravan con el tiempo) como diabetes (incremento en la concentración de azúcar en sangre debido a la incapacidad del organismo para utilizarla), hipertensión (presión arterial elevada), hiperlipidemia (altos niveles de grasa en sangre) y problemas circulatorios aumenta permanentemente.

“Por desgracia, la población mexicana es muy afecta a este tipo de productos, además de que los hábitos alimenticios y el estilo de vida se han modificado en los últimos años. Ahora, se deben recorrer grandes distancias y no hay tiempo para ir a comer a casa y regresar a nuestros centros laborales; por ello se ha aceptado la idea de ‘comer lo que se pueda’, aunque se trate de una torta, tacos y otros antojitos que tienen alta concentración de carbohidratos y grasa, a la vez que pocas proteínas”, enfatiza la egresada de la Universidad de Guadalajara

Cambiar es posible

La nutrióloga Quijano Romo reconoce que las madres de familia son parte fundamental del problema, pero también podrían ayudar a solucionarlo si dejaran de pensar que un sándwich de jamón y queso es la mejor opción. “Se trata de un embutido rico en grasa y sodio, y aunque nos digan es un producto light o hecho de pavo, no deja de estar acompañado por el pan de caja, que es un exceso”.

Sería mucho mejor, para niños y adultos, consumir un poco de leche (ya existen presentaciones de 250 mililitros), cereal de fibra o un yogurt, así como ensalada o verduras cocidas con sal y limón.

Si hay que comer en la calle, es mucho mejor acudir a un puesto de frutas o jugos que a uno de antojitos, dice la experta, quien sugiere a quien diga que “no puede dejar de comer un postre” que cambie el chocolate industrializado por un dulce de amaranto o una palanqueta, o que pruebe una colación de nueces, almendras o pasas.

Finalmente, la licenciada Quijano Romo señala que es importante que la población mexicana se informe sobre principios básicos de Nutrición, a fin de que mejore la calidad de su alimentación.

En este sentido, alienta a todos los interesados a acudir los próximos 3 y 4 de septiembre de 2009 a las Jornadas de Nutrición que se llevarán a cabo en la Unidad de Congresos del Centro Médico Siglo XXI del IMSS, en la Ciudad de México. Si desea asistir, llame al (55) 5634 9910, extensión 27617, con Eva Salmerón.

Calorías de las bebidas alcohólicas

Tipo

Cantidad

Kilocalorías

Aguardiente

1/2 copa (100 ml)

231

Cerveza

1 tarro chico (240 ml)

101

Champagne

1 copa (100 ml)

85

Sidra

1/2 copa (100 ml)

50

Coñac

1/2 copa (50 ml)

125

Ron

1 copa (50 ml)

110

Vermut dulce

1 copa (35 ml)

50

Vermut seco

1 copa (40 ml)

40

Vino blanco

1 copa (100 ml)

85

Vino rosado

1 copa (100 ml)

74

Vino tinto

1 copa (100 ml)

65

Vodka

1/2 copa (30 ml)

72

Whisky

1 dosis (100 ml)

240

Recomendaciones

  • Procure no consumir alimentos fritos; prefiera los que se preparan horneados, asados o a la plancha.
  • Evite refrescos y demás alimentos con alto contenido de azúcar.
  • Consuma granos enteros o integrales en lugar de aquellos elaborados con harina refinada. Prefiera el pan integral en vez del blanco y recuerde que los granos enteros son ricos en fibra y antioxidantes.
  • Elija frutas frescas o yogures descremados en lugar de galletas o dulces.

 

SyM
Última actualización: 05-2012

 

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