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¿Qué debe comer mi hijo?

¿Qué debe comer mi hijo?

Olga Silva

En la medida en que los padres comparten menos horas con sus hijos, la atención a los alimentos que consumen va en descenso. Además, ignorar las cualidades de los nutrientes que requiere una dieta balanceada puede hacer que un niño se convierta en mal estudiante.

Llegado el momento en que los niños acudan a guarderías o al kinder iniciarán el proceso de aprendizaje de obligaciones y responsabilidades que les marcarán por el resto de su vida. Sin embargo, a partir del siguiente paso, es decir, el ingreso a la primaria, el pequeño definirá mucho de su propia personalidad, lo que incluye a los hábitos alimenticios.

De manera que a los seis años el niño ya ha aprendido a socializar con otros de su misma edad, pero ahora es su responsabilidad decidir si quiere comer, con quién lo hará, a qué hora y, sobre todo, qué comerá, pues nadie le garantiza a mamá que el lunch que ha preparado no será intercambiado por el de otro pequeño o si, peor aún, terminará en el bote de basura.

Lo anterior resulta trascendental para el desarrollo normal del menor, ya que a partir de esa edad, y aproximadamente hasta los 12 años, experimentará cambios fisiológicos importantes, entre ellos el crecimiento. Piense también que su hijo requiere consumir gran cantidad de nutrientes por la función neurológica que significa aprender a leer y escribir.

Asimismo, hay otras actividades diarias en las que el niño requiere toda su atención y memoria, como el conocimiento de las tablas de multiplicar o el aprendizaje de un nuevo idioma, tareas que se mezclan con el gasto de energía al jugar o realizar prácticas deportivas que deben compensarse mediante alimentación adecuada.

Los alimentos respaldarán el desarrollo normal del niño, como proveedores de los elementos nutricionales que contrarresten el desgaste que sufre, tanto intelectual como energéticamente. Así, como parte de su dieta diaria debe procurarse que consuma grasas, carbohidratos o azúcares, vitaminas y minerales. Tan importante como los anteriores es el consumo de aminoácidos esenciales, como la L-lisina, ¿la conoce?

La L-lisina está presente en una dieta balanceada que incluya carne y huevos, pero si falta, el niño será vulnerable a sufrir lesiones en la piel (como manchas blancas), tendrá pobre musculatura, su cabello será frágil y delgado, además de que manifestará retardo en su crecimiento.

Estudios científicos indican que la L-lisina colabora en la adecuada absorción de calcio, de manera que fortalece el desarrollo de dientes y huesos. Su acción permite mejor aprovechamiento de nutrientes, ayuda al crecimiento y estimula el apetito.

Además, este elemento interviene en el metabolismo neurológico, de manera que participa en el desarrollo del potencial intelectual del pequeño. Una virtud más de esta sustancia es la ayuda que brinda al organismo para enfrentar las inclemencias del ambiente, ya que previene de enfermedades y fortalece al sistema inmunonológico, aquel que nos protege del ataque de virus y bacterias.

Así que, entendiendo la imposibilidad para vigilar cada una de las ocasiones en que el niño se alimenta, se debe procurar que la comida que se ofrezca en casa sea balanceada y se complemente con compuestos como la L-lisina. De no ser así, se corre el riesgo de que su hijo tenga dificultades para cumplir un buen papel como estudiante.

 

SyM
Última actualización: 05-2012

 
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