Efectos de combinar bebidas energéticas y alcohol - SyM
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Bebidas energéticas y alcohol, mala combinación

Lunes 19 de junio del 2017, 09:26 am, última actualización

Combinar bebidas energéticas y alcohol forman un explosivo coctel que está de moda, que encuentras prácticamente en cualquier antro y que te hace sentir eufórico hasta el amanecer. Lo malo es que también tiene efectos negativos, de los que no te hablan para que los sigas consumiendo.

Bebidas energéticas

Hace un par de semanas fui con mi novia y unos de sus compañeros de la escuela a un concierto privado patrocinado por una conocida marca de bebidas alcohólicas. Aunque yo andaba mal de la garganta fuimos por curiosidad, ya que nunca habíamos ido a algo parecido.

El lugar era un inmenso terreno al aire libre, al sur de la Ciudad de México, en el que sobresalía un escenario muy bien montado. Mientras ingresábamos nos dieron un par de probetas de color fluorescente a cada quien, rotuladas con un nombre impronunciable, al parecer en alemán. “Son bebidas, cortesía de la casa”, nos dijeron.

Debido a que estaba tomando medicina y a que el brebaje (una bebida energética combinada con alcohol) me irritó la garganta, decidí tomar sólo agua mineral. Eso me permitió ver cómo los chicos a mi alrededor se transformaban en poco tiempo: bailaban y brincaban eufóricos, como pocas veces, al ritmo de la banda de rock y aprovechaban la barra libre.

En pleno frenesí, Martín, uno de los amigos de mi novia, se acercó y me dijo mientras señalaba una de tantas probetas que había bebido: “Sí, esto no sabe muy bien, pero te pone happy sin que te sientas mal y, al contrario, te carga las pilas”. La verdad es que me sentía un poco excluido del festín, pero para no alargarles más el cuento les diré que tuvimos que salir más temprano de lo que esperábamos.

No, no crean que me “corté”, sino que Martín tomó tantos tragos que comenzó a asustarse y a sentirse ansioso; se le aceleró el pulso, sentía que no podía parar y lo tuvimos que ir a dejar a su casa. Luego nos comentó que no pudo dormir en toda la noche, que por momentos sintió que el corazón se le iba a salir del pecho y que el efecto de la bebida le duró casi hasta el mediodía. ¡Je, de la que me salvé!

Choque de estímulos

Ese incidente me llevó a investigar los efectos de la combinación de bebidas energéticas con whisky, tequila, ginebra o vodka, por lo que decidí probarlas... ¡No!, la verdad es que mejor visité a un buen amigo de hace años, Nicolás Benítez, quien ahora estudia Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México. Luego de prepararnos dos enormes emparedados, conversamos en su estudio.

“De entrada te puedo decir que las bebidas energéticas no son malas e incluso te pueden ayudar en momentos en los que haces esfuerzo intenso. Dependiendo de la marca, pueden tener vitaminas del complejo B (B3, B5, B6, B7 y B12), cafeína, taurina, guaraná, ginseng y ginkgo biloba, además de azúcares como glucosa, fructosa y sacarosa. Todas esas sustancias te dan energía, nutren a los músculos y mantienen alerta el sistema nervioso”, dijo Nico para comenzar.

No obstante, la concentración de estos compuestos es muy alta, y el consumo excesivo de estos productos es desaconsejado incluso por los fabricantes. “Si te fijas en la lata o botella, te dicen claramente que no debes tomar más de 2 ó 4, según el fabricante; está comprobado que dosis elevadas producen nerviosismo, insomnio y aceleran el ritmo cardiaco, así que te hacen pasar un mal momento”.

Le dije que entonces eso fue lo que le pasó a Martín, y me contestó que sí, pero que aún hay más. Me explicó que el alcohol tiene un doble efecto en el organismo: primero nos pone eufóricos, alegres, bailadores y desinhibidos, y luego de tres o cuatro copas entorpece los reflejos y el equilibrio, te da sueño y disminuye tu nivel de atención, ya que reduce (deprime) la actividad nerviosa.

“Las bebidas energéticas no fueron creadas para mezclarse con alcohol, ya que las primeras estimulan el sistema nervioso, mientras que el segundo en grandes cantidades lo deprime. Lo que haces al mezclarlos es bloquear la defensa del organismo que te indica que no debes tomar más alcohol; así, aunque te sientas muy bien, en realidad te estás intoxicando y exigiendo de más a tu cuerpo”, me explicó Nico mientras me quedé con un bocado de emparedado que no podía tragar.

¿Quieres más?

Profundizando en el tema, Nicolás me explicó que cuando nos da sueño porque tomamos alcohol, es señal de que estamos llegando a nuestro límite en el consumo de dicha sustancia; sobre todo, el hígado (encargado de procesarla) y el sistema nervioso se encuentran saturados y necesitan descanso.

“Esas señales de que estamos llegado al máximo de nuestra tolerancia al alcohol son ‘maquilladas’ por la euforia que genera la bebida energética, y por lo mismo es posible seguir bebiendo por más tiempo. Lógicamente, el hígado no puede desechar lo que tomamos, aunque trata de hacerlo, y si el consumo de estos productos ocurre todos los fines de semana y en grandes cantidades, puede tener consecuencias en el funcionamiento de varios órganos”.

Los efectos pueden presentarse a corto plazo, ya que tomar cantidad muy elevada de bebidas energéticas con alcohol incrementa el riesgo de padecer infarto (muerte de tejido del corazón o cerebro por falta de suministro de sangre) porque hace más espesa la sangre, según estudios efectuados en el Centro de Investigación Cardiovascular del Hospital de Adelaida, en Australia.

Pero eso no es todo. Quien consume de forma prolongada estos cocteles llega a sufrir “deshidratación, desnutrición, problemas en los riñones, alteraciones del sistema nervioso y enfermedades en el hígado, que al parecer es el órgano que se lleva la peor parte porque podría sufrir cirrosis (degeneración del tejido), hepatitis (inflamación), esteatosis (acumulación de grasas) y hasta cáncer. Todo ello sin olvidar el riesgo de sufrir percances al conducir, peleas y accidentes”.

Entonces le pregunté a Nico si no sería lógico que la euforia generada por las bebidas energéticas contrarrestara los efectos de aturdimiento del alcohol, y enfatizó en que esto no es cierto.

Mientras hablaba, buscó en los archivos de su computadora hasta que encontró una copia de cierta investigación realizada por especialistas de la Universidad Federal de São Paulo, Brasil, que fue publicada en 2004 por la revista Alcoholism: Clinical and Experimental Research (Alcoholismo: Investigación Clínica y Experimental).

En el estudio participaron jóvenes voluntarios a los que se dividió en cuatro grupos. Al primero le dieron agua, a otro una bebida energética, uno más consumió alcohol y el último ingirió una mezcla de bebida energética con alcohol. En seguida fueron sometidos a pruebas para medir su capacidad física, coordinación y resistencia al esfuerzo.

El resultado fue contundente: los jóvenes del último grupo, los que tomaron el coctel, no tuvieron mejor rendimiento corporal ni menor afectación que quienes tomaron únicamente alcohol.

Así, comentó Nico, no es que la combinación de una bebida energética y alcohol mejore nuestro desempeño, sino que sólo nos hace creer que no sufrimos embriaguez. Luego leyó parte de las conclusiones del estudio: “Los jóvenes deberían tener cuidado al consumir estas bebidas porque, aunque no hemos detectado ningún efecto nocivo de las mismas, sí hemos visto que su consumo con alcohol puede hacer creer que uno se encuentra en un estado de bienestar que realmente no tiene”.

Ni modo...

Finalmente, le pregunté a Nico por qué se habla tan poco de este tema, a lo que me contestó levantando los hombros: “No sabría qué decirte. Tal vez los fabricantes tomaron desprevenidas a las autoridades. Pienso que les conviene que se siga corriendo el rumor de que esta combinación de bebidas neutraliza los efectos del alcohol y te llena de euforia, para que los chavos que van a los antros o a los conciertos sigan consumiendo. Espero que en México avancen las iniciativas que hay para imponer algunas restricciones a su venta y consumo, como las que se han visto en otros países”.

Un poco tarde, pero al fin

A finales de junio de 2008, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), de la Secretaría de Salud, emitió un comunicado en el que alerta que el consumo de bebidas energéticas combinadas con alcohol es riesgoso.

A través de esta vía, el titular de la comisión, Miguel Ángel Toscano, afirmó que en la actualidad existen más de 50 marcas de bebidas energéticas, las cuales se comercializan en presentaciones de 250, 500 o más mililitros, ofreciéndose como productos que “revitalizan”. Al respecto, aceptó que sus ingredientes pueden ayudar a mantener despiertas a algunas personas, pero no incrementan su desempeño físico, escolar o laboral, y tampoco eliminan la necesidad de dormir.

Por su parte, la Comisionada de Evidencia y Manejo de Riesgos de Cofepris, Rocío Alatorre Eden Wynter, manifestó que el consumo de este tipo de bebidas en combinación con alcohol es muy popular, pero las evidencias muestran que sus efectos son desfavorables. Por ello, y para proteger a la población de posibles riesgos a la salud, la autoridad sanitaria federal alista el documento final de la Norma Oficial Mexicana que regulará con claridad este tipo de productos.

SyM - Alex Bravo

 

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