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Coliflor: nutrición y sabor sin calorías

Martes 25 de febrero del 2014, 10:15 am, última actualización.

En la antigüedad se usaba para tratar dolor de cabeza o diarrea; hoy sabemos que incluirla en la dieta garantiza importante aportación de vitaminas, minerales, antioxidantes y otras sustancias que ayudan al buen funcionamiento sanguíneo y del sistema nervioso. ¡Aprovéchela!

Coliflor: nutrición y sabor sin calorías

La coliflor (Brassica oleracea botrytis) es una hortaliza perteneciente a la familia de las crucíferas y se caracteriza por su tallo carnoso y hojas anchas. Procede de las regiones del Mar Mediterráneo, en concreto del cercano Oriente (Asia Menor, Líbano y Siria), siendo conocida y cultivada por el hombre desde tiempos remotos.

Curiosamente, el primer uso que se le dio fue como medicamento de origen natural, y fueron los romanos los primeros en cultivarla ampliamente para su consumo culinario. Desde Italia se extendió a otras regiones del antiguo imperio, aunque llegó tarde a algunas naciones, pues arribó a Francia e Inglaterra en el siglo XVI, y a España y América Latina prácticamente hasta el XVII y XVIII.

La coliflor puede comerse cruda o prepararse al vapor, asada, frita, estofada, hervida o gratinada. Es deliciosa cuando se sirve como guarnición para carnes, acompañada de otras verduras como brócoli y zanahoria, o formando parte de saludable sopa de verduras o el tradicional arroz a la jardinera.

También combina perfecto con algunos pescados, como bacalao, y puede formar parte de original omelet, ello sin olvidar que suele ser ingrediente principal de nutritivos y suculentos platillos, acompañada de papa, huevo, queso, salsa de jitomate e, incluso, frutos secos como almendras.

No sólo es sabrosa

Además de sus propiedades culinarias, su consumo resulta saludable por diversas razones; en primer lugar, destacan sus cualidades anticancerígenas.

Cierto estudio llevado a cabo en la Universidad de Washington, Estados Unidos, descubrió que la coliflor presenta compuestos llamados isotiocianatos, los cuales activan enzimas (sustancias que aceleran reacciones químicas) que sirven para reducir la actividad de los cancerígenos (sustancias que favorecen la mutación de las células), de modo que se disminuye el riesgo de desarrollar tumores de próstata.

Asimismo, en reporte dado a conocer por Mitchell Gaynor, director del Centro de Prevención de Cáncer de Cornell, también en Estados Unidos, se señala que la dieta es factor importante en la presencia de cáncer de seno, y una manera de reducir el riesgo de que se presente es aumentar el consumo de crucíferas.

Por otra parte, la biotina (también llamada vitamina B8) se considera parte de las vitaminas hidrosolubles (es decir, que se disuelven en agua o líquidos del organismo); es necesaria en la formación de ácidos grasos y glucosa, los cuales se utilizan como fuentes de energía; además, interviene en el aprovechamiento de aminoácidos (creadores de proteínas) y carbohidratos (generadores de energía).

Aunque la carencia de biotina es rara, puede causar diversos trastornos: pérdida de cabello, erupciones cutáneas, aumento en los niveles de colesterol (grasa) en sangre y, en consecuencia, mayor peligro de desarrollar problemas circulatorios. Ciertos alimentos, como la coliflor, son ricos en dicha vitamina, de modo que su inclusión aleja aún más el riesgo de sufrir por falta de este compuesto.

Otra vitamina presente en esta planta es la K, que se absorbe en el intestino delgado con la grasa de la dieta (por ello es liposoluble) y viaja hasta el hígado, donde es almacenada y liberada en la sangre en caso de que se le requiera, ya que ayuda a aprovechar diversas proteínas necesarias para la coagulación sanguínea, de las cuales la más importante es la protrombina.

Al igual que en muchos alimentos de origen vegetal, su contenido de calorías (unidad de calor que se emplea para medir la energía que determinado producto aporta al organismo) es bajo, por lo que se recomienda su consumo para no padecer sobrepeso; asimismo, como la presencia de colesterol es mínima, se evita tanto que éste se acumule en las arterias como que aparezcan trastornos circulatorios.

Otro motivo para consumir coliflor es su aporte de fibra, la cual ofrece diversos beneficios: facilita la expulsión de heces (materia fecal), ya que las “suaviza”; arrastra consigo al colesterol y, al aumentar la velocidad del tránsito de los alimentos en el aparato digestivo, contribuye a reducir el riesgo de desarrollar cáncer en el intestino grueso.

¿Le parece poco?

Si lo anterior no fue suficiente para decidirse a consumir coliflor, podemos añadir que se le considera buena fuente de los siguientes elementos:

  • Vitamina C. Tiene acción antioxidante, interviene en la formación de colágeno (proteína que da firmeza a los tejidos), huesos, dientes y glóbulos rojos, además de que favorece la absorción del hierro de los alimentos y mejora las defensas frente a las infecciones.
  • Folatos. Son derivados del ácido fólico o vitamina B12 y participan en la producción de glóbulos rojos y blancos, anticuerpos del sistema de defensas (inmunológico) y moléculas con que se codifica el material genético: ácidos desoxirribonucleico (ADN) y ribonucleico (ARN).
  • Vitamina B1 (tiamina). Interviene en el procesamiento de los hidratos de carbono.
  • Vitamina B2 (riboflavina). Se relaciona con la producción de anticuerpos y de glóbulos rojos, ayuda a mantener sanas las mucosas e interviene en la obtención de energía.
  • Vitamina B3 (niacina). Colabora en el funcionamiento de los sistemas digestivo y nervioso, en el buen estado de la piel y en la conversión de los alimentos en energía.
  • Vitamina B6 (piridoxina). Participa en el funcionamiento de las células y en el funcionamiento del sistema inmunológico.
  • Potasio. Mineral necesario para la transmisión y generación de impulsos nerviosos y para la actividad muscular normal. Además, es importante en el equilibrio del agua dentro y fuera de las células de todos los tejidos.
  • Magnesio. Desempeña importante papel en la formación de huesos y dientes; se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos. Además, mejora la inmunidad y posee suave efecto laxante.

Aunado a lo anterior, el consumo de coliflor se aconseja por su alto contenido en elementos fitoquímicos (glucosinolatos, isotiocianatos e indoles) que contribuyen a la prevención de enfermedades degenerativas (que empeoran con el tiempo) y trabajan con el sistema inmunológico bloqueando a los radicales libres (moléculas responsables de envejecimiento celular). De hecho, muchos de estos compuestos contienen azufre, y son responsables del fuerte aroma que desprende esta verdura durante su cocción.

Finalmente, y a pesar de que la composición del vegetal presenta múltiples beneficios para la salud, hay que tener en cuenta que para determinados individuos tiene efectos indeseables.

Al respecto, la fibra y los compuestos de azufre son responsables de gases intestinales y dificultad para su digestión, además de que el consumo de coliflor no se recomienda a personas con acumulación de ácido úrico (producto de desecho del organismo que se deposita en las articulaciones y ocasiona inflamación y gota). Por ello, es importante que quienes presentan estos problemas consulten a su médico sobre la conveniencia del consumo de este producto.

SyM - Martha Colunga y Sofía Montoya

 

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