Consejos para principiantes en la cocina - SyM
Salud y Medicinas, Sitio líder en salud y prevención de enfermedades, Cuidados de la salud

14 Diciembre 2017 | Iniciar Sesión



Hacer fuente pequeña
Hacer fuente normal
Hacer fuente grande
Imprimir

Consejos para principiantes en la cocina

Jueves 20 de abril del 2017, 12:39 pm, última actualización

Iniciarse en el mundo culinario es un desafío para todo chef novato, más aún cuando nunca se ha preocupado por lidiar cotidianamente con la planificación de menús y el uso de sartenes y estufa; empero, basta con algunas nociones básicas para lanzarse con éxito a la aventura.

Consejos básicos de cocina para chefs novatos

Errores frecuentes en la cocina

Si has tomado la decisión de elaborar tus propios alimentos, sea por gusto o por necesidad, ¡te felicitamos! Esta medida es ampliamente aplaudida por nutriólogos y médicos en general, ya que así tendrás mejor control sobre las propiedades de los alimentos que consumes (de ti dependerán la cantidad de sal y aceite empleados, por ejemplo) y sus raciones.

Sin embargo, cabe señalar que existen dos errores comunes en muchos principiantes en la cocina:

  1. Desean realizar platillos muy elaborados, como si se tratara de ganar un concurso, y lo único que logran es frustrarse por los malos resultados y "echar en saco roto" un principio culinario que indica que, ante todo, debe predominar la sencillez.
  2. Abusan en el uso de embutidos, pastas, alimentos enlatados, huevos fritos y sazonadores, que además de que terminan aburriendo al paladar, no son los más aconsejables para mantener una dieta saludable. 

Por tal motivo, hemos recopilado una serie de consejos básicos de cocina en tres pasos que te ayudarán a sortear tus "pininos" entre cacerolas y refractarios, a fin de que la cocina se convierta en tu aliada y no en una "sala de torturas".

Paso 1: Nutrición

Antes que nada, es importante mencionar que los especialistas en nutrición coinciden en que nuestra dieta tiene que cumplir con cinco aspectos fundamentales y ser:

  • Dieta adecuada. Se ajusta a las necesidades de cada persona, según su actividad física, edad y estado de salud.
  • Dieta completa. Se integran productos de cada grupo básico: frutas y verduras (proporcionan vitaminas y minerales), lácteos (fuente de calcio, proteínas y minerales), cereales (energía, vitaminas y minerales) y productos de origen animal (proteínas y minerales).
  • Dieta balanceada. Los alimentos se consumirán en proporciones adecuadas, siendo más abundantes los cereales integrales, frutas y verduras. Huevo, carne y azúcar se incluirán con moderación, en tanto que las harinas refinadas y grasa animal se evitarán en lo posible.
  • Dieta variada. Los productos deben cambiar constantemente. No hay que basarse únicamente en el consumo de uno o dos tipos de fruta o verdura, por ejemplo.
  • Dieta higiénica. Es muy importante que los alimentos se encuentren libres de contaminantes durante su almacenamiento y preparación, a fin de evitar enfermedades.

Con base en lo anterior, y si no hay necesidades dietéticas particulares, como cuando una mujer se encuentra embarazada o se padece alguna enfermedad como diabetes (altos niveles de azúcar en sangre), podemos asegurar que el consumo ideal de alimentos es el siguiente:

  • A diario: frutas y verduras (5 raciones, aproximadamente de una pieza o una taza cada una); leche y sus derivados (3 a 4 raciones, de un vaso de leche o yogurt, u 80 gramos de queso fresco cada una); aceite de oliva, cánola, girasol, maíz o soya (2 a 3 raciones, de una cucharada cafetera cada una); tortilla, pan y cereal integral (4 a 6 raciones, de una tortilla o pan, o 3/4 de taza de cereal para desayuno con fibra cada una) y agua (dos litros u 8 vasos).
  • A la semana: pescados (3 a 4 raciones por semana, de 80 a 100 gramos cada una), carne magra o con bajo contenido graso (3 a 4 raciones, de 80 gramos cada una), huevo (3 a 4 piezas), legumbres (2 a 4 raciones, de una taza cada una), sopa de arroz o pasta (2 a 4 raciones, de una taza cada una) y frutos secos (3 a 7 raciones, de 1/3 de taza de nuez, pistache o almendras, cada una).
  • Ocasionalmente: caramelos, chocolate, pan dulce, pasteles, refrescos, helado, embutidos y carne grasosa.

Asimismo, es importante señalar que una persona con poca actividad física (sedentaria), como quien trabaja en una oficina, debe elegir alimentos con poca grasa y azúcar (lácteos descremados y carne magra), además de controlar su consumo de productos ricos en energía, como cereales (arroz, maíz, trigo, avena), papas, legumbres (frijol, soya, garbanzo, ejotes, chícharos, habas) y aceite.

Si la persona tiene un trabajo en el que consume mucha energía, como ocurre en una fábrica, conviene incrementar la cantidad productos ricos en carbohidratos, como cereales y sus derivados (pan integral, pasta, galletas). También es factible una mayor ingesta de papas, legumbres y aceite.

En ambos casos se puede incluir un almuerzo o merienda. Ambos complementos deben ser ligeros para quien tiene poca exigencia física (té, fruta o lácteo; cualquiera de los tres), y más consistentes para quien tiene actividades demandantes (sándwich más una fruta o lácteo).

Paso 2: de compras

Una vez que sabemos qué nos conviene consumir, es más sencillo planificar la adquisición de alimentos de acuerdo con nuestras necesidades. Atrás quedaron los tiempos en los que la compra de todos los productos se realizaba a diario, y por ello es posible organizar la visita al mercado o tienda de autoservicio de la siguiente forma:

  • Diariamente. Sólo se aconseja la compra de tortillas y pan con esta periodicidad, a fin de que se consuman frescos y en buen estado. Sin embargo, también es posible conservarlos en recipientes herméticos o en el refrigerador, donde se mantienen en perfectas condiciones durante al menos 3 ó 4 días.
  • Semanalmente. Frutas, verduras, leche fresca, yogurt, queso, carne, pescado fresco y huevo tienen vida útil media y por ello pueden conservarse sin problema en empaques bien cerrados dentro del refrigerador. En el caso de la carne y el pescado, es importante que si compras cantidad importante para elaborar los platillos de toda la semana y decides congelarla, la almacenes en paquetes individuales para que las puedas utilizar según las requieras.
  • Mensualmente. Alimentos como pastas, arroz, legumbres (a excepción de ejotes y chícharos frescos), cebolla, ajo, aceite, harina, azúcar, leche (en envase de larga duración), conservas y congelados (carne, pescado, verduras) pueden comprarse casi sin límite de cantidad y almacenarse sin problemas, ya que tienen una vida útil muy larga. Sólo es necesario que, al adquirirlos, te asegures de que su empaque no esté dañado y de que no se haya cumplido la fecha de caducidad.

Paso 3: conservación de los alimentos

Una vez que sabemos qué debemos comer y que hemos planificado las compras con base en ello, es momento de organizar el refrigerador y conocer los tiempos de conservación ideales para no tener que tirar alimentos y recurrir a la comida rápida.

En el refrigerador, los periodos recomendados de almacenaje son:

  • Pescado fresco y carne picada: un día.
  • Pescado cocinado y carne en trozo o cocida: 2 a 3 días.
  • Leche previamente abierta, verduras cocidas y postres caseros: de 3 a 4 días.
  • Frutas y verduras crudas, así como conservas abiertas: 4 a 5 días.
  • Platillos preparados (sopa, guisado, estofado): hasta 5 días.
  • Huevo: 2 a 3 semanas.

Si deseas conservar alimentos por más tiempo, lo ideal es colocarlos en el congelador, donde pueden durar varias semanas. Empero, es necesario seguir algunas medidas básicas, de acuerdo con el tipo de producto:

  • Verduras. Se cuecen previamente o al menos se les hierve durante dos minutos (escaldadas). Antes de colocarlas en un envase para su conservación, se deben escurrir y enfriar.
  • Pescado. Lo ideal es pedir en la tienda que lo preparen para congelar, es decir, que le retiren escamas, vísceras y cabeza, además de que se le deberá lavar y secar. También puede adquirirse ya congelado.
  • Carne y aves. Antes de almacenarlas conviene quitarles parte de la grasa y los huesos.
  • Huevos. Sólo se pueden congelar ya batidos. Si no se quieren así, hay que separar las yemas de las claras y guardarlas por separado en envases de cristal.
  • Platillos preparados. Se pueden congelar todo tipo de guisos; lo más práctico es hacerlo en un envase apto para el microondas, lo que posibilita que la descongelación y el calentamiento posterior se realicen en el mismo recipiente.

Ahora bien, cabe señalar que una vez que se realiza la descongelación de alimentos, se deberán cocinar y consumir lo antes posible.

La descongelación se puede realizar en la parte baja del refrigerador, que es la menos fría, o con ayuda del microondas. Nunca lo haga a temperatura ambiente, debido a que existe el riesgo de que se reproduzcan microorganismos responsables de intoxicaciones.

Las hortalizas y verduras no necesitan descongelarse; se cocinan directamente para evitar que pierdan su calidad y que se reduzca la pérdida de nutrientes.

Finalmente, es fundamental que todo chef novato sepa cómo preparar platillos adecuados a sus requerimientos, por lo que no está de más que te des un paseo por nuestro Centro de Nutrición donde podrás encontrar consejos para principiantes en la cocina y recetas para una dieta saludable. ¡Mucha suerte y adelante!

SyM - Sofía Montoya

 

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Hoy en Nutrición

Qué comer de acuerdo al grupo sanguíneo


Ver más...

Sabías que...

En México, el número de mujeres con discapacidad suma 3.8 millones, en tanto el de hombres llega a 3.3 millones, siendo las enfermedades su principal causa.




Comscore