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Pastel de jaiba, para gozar las virtudes del mar

Viernes 07 de abril del 2017, 07:34 am, última actualización

Si buscas nuevas opciones que garanticen nutrición y sabor, toma en cuenta esta receta de pastel de jaiba, rico en proteínas y minerales, que será del agrado de todos. Lúcete como nunca gracias a esta receta y aprovecha sus virtudes para una ocasión especial.

Jaibas, Nutrición

Ríos, lagos y océanos son rica fuente de alimentos que el ser humano ha aprovechado desde hace siglos debido a su valor y gran versatilidad culinaria. Como muestra tenemos la enorme variedad de platillos tradicionales que provienen de todos los rincones del mundo y que se preparan con algas, pescados o mariscos, los cuales brindan importante variedad y equilibrio a la dieta de quienes los consumen.

Pese a esto y a que México cuenta con importante cantidad de litorales, muchas veces ignoramos cómo sacar provecho de este tipo de recursos y, por desconocimiento, dejamos pasar una buena oportunidad de mejorar nuestra nutrición. Es por ello que a continuación ofrecemos deliciosa receta con carne de jaiba (Callinectes spp.), especie de cangrejo de cuerpo aplanado que se pesca en diversos estados de la República Mexicana, como Tamaulipas, Veracruz, Nayarit y Sinaloa, y que seguramente deleitará el paladar de sus seres queridos.

Las jaibas son habitantes tanto de agua salada (mares) como dulce (ríos, sobre todo) y pertenecen al subgrupo de los artrópodos (animales que poseen extremidades articuladas) conocido como crustáceos; sus patas delanteras están equipadas con pinzas que le sirven para alimentarse y defenderse, son capaces de caminar o correr lateralmente y tienen gran facilidad para nadar. Otras de sus características más sobresalientes es que se reproducen a través de huevos y que poseen cuerpo blando protegido por un caparazón, mismo que mudan anualmente y que se encuentra formado en su mayoría por quitina, proteína dura y resistente.

A nivel industrial, la obtención de carne de este crustáceo llega a ser difícil porque se encuentra fuertemente adherida al caparazón y no se han podido diseñar aparatos que la desprendan con facilidad; es por ello que dicho producto casi siempre se separa en forma manual. Sin embargo, en Estados Unidos se ha logrado resolver parcialmente este problema capturando a los animales cuando renuevan o "mudan" su protección, a sabiendas de que el cuerpo sólo está cubierto por un tejido menos resistente y que se podrá extraer el alimento con mayor facilidad. A esta jaiba se le ha llamado "de piel suave", y tiene el único inconveniente de que sólo puede obtenerse durante el verano, que es cuando los crustáceos presentan las condiciones aptas para su pesca y consumo.

Excelente opción

La jaiba y otros crustáceos (camarón, langosta y langostino), junto con los moluscos (ostión, mejillón, almeja, calamar y pulpo, entre otros), forman parte del grupo de alimentos conocido como mariscos, considerados por muchos como excelente fuente de nutrientes de gran valor para el ser humano:

  • Proteínas. Son muy abundantes en los mariscos (entre 15 y 20% del total de su peso) y de gran utilidad para el ser humano, ya que con ellas se forman los tejidos de todos los órganos y las hormonas, sustancias químicas que ayudan a mantener la comunicación entre los sistemas corporales.
  • Vitaminas. Son frecuentes las A, E y D, pero en el caso de la jaiba son particularmente abundantes las del complejo B, que son empleadas, entre otras cosas, para regenerar tejidos, tener una buena digestión y para que el sistema nervioso transmita mensajes adecuadamente.
  • Minerales. Podemos afirmar que calcio y fósforo son los más abundantes, seguidos de yodo, sodio, cobre, cobalto, magnesio y flúor. Su cantidad puede disminuir con la cocción, pues se estima que entre 25-30% de ellos puede disolverse en el agua hirviente en que se suelen preparar.

Como puede apreciarse, los mariscos poseen muchos atributos dignos de mención que los convierten en potencial sustituto de carnes rojas en la dieta de cualquier persona, ya que cubren con creces las necesidades del ser humano; sin embargo, hay ocasiones en que su consumo se debe limitar.

Así, cabe recordar que jaiba y crustáceos deben ser evitados por aquellas personas que hayan manifestado alergia a este tipo de alimentos, a fin de evitar problemas (diarrea, ronchas en la piel, dificultades para respirar), y que tampoco se recomienda su consumo a personas con niveles de colesterol elevados (los mariscos en general poseen considerable cantidad de este tipo de grasa que se relaciona con problemas cardiacos) o cuyo consumo de sal se encuentra restringido, pues como se ha mencionado, se trata de alimentos ricos en minerales.

¡Sabor!

El mayor consumo de jaiba se realiza en zonas costeras o cercanas a ríos, mientras que en las grandes ciudades no se acostumbra del todo incluir pescados y mariscos en el menú. Esto se debe, en gran medida, a que en México no hay una cultura generalizada por incluir este tipo de alimentos desde temprana edad, por lo que cuando se prueban por primera vez resultan extraños y difíciles de asimilar.

Para contrarrestar esta situación puede ser de gran utilidad contar con novedosas formas de presentar los "frutos del mar", tal y como sugerimos con esta receta.

Pastel de jaiba

Ingredientes:

  • 500 g de carne de jaiba cocida
  • 2 jitomates
  • 3 huevos
  • 1 taza de pan molido
  • 2 cucharadas de perejil picado
  • 8 aceitunas en rodajas
  • 1/2 pimiento morrón en cuadritos, crudo
  • 1 cebolla chica finamente picada
  • 1 diente de ajo
  • 1 barra pequeña de mantequilla
  • 1 o 2 cucharaditas de aceite de oliva
  • Sal y pimienta al gusto

Preparación:

Comienza por asar los jitomates en un comal; luego quítales la piel y muélelos en la licuadora con el diente de ajo y un poco de sal.

A continuación, fríe a fuego medio la cebolla y el pimiento morrón con un poco de aceite; una vez que se hayan cocido, añade la jaiba desmenuzada y el jitomate licuado, con mucho cuidado. Deja hervir la mezcla hasta que espese; sazona con sal y pimienta al gusto, y retire del fuego.

Una vez que la jaiba preparada se encuentre a temperatura ambiente, incorpora los huevos, pan molido, aceitunas y perejil hasta crear una mezcla homogénea; añade media barrita de mantequilla, previamente ablandada, y rectifica la sazón.

Engrasa un molde con mantequilla y acomoda en su interior la mezcla; ponlo en baño María hasta que, al picar con un palillo, éste salga limpio. Sírvelo caliente.

Esperamos que esta sencilla receta haya sido de tu agrado. También te comentamos que, para obtener una variante, la carne de jaiba puede sustituirse por camarones frescos en la siguiente ocasión que decidas prepararla, dando como resultado un platillo igualmente rico y nutritivo. ¡Buen provecho!

SyM - Sofía Montoya

 

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