Consecuencias del consumo de grasas o lípidos - SyM
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Pierda el miedo a consumir grasas

Martes 20 de junio del 2017, 09:24 am, última actualización.

El organismo no puede vivir sin ellas pues, al igual que hidratos de carbono y proteínas, son fuente de energía, ayudan a crear hormonas sexuales, favorecen la absorción de algunas vitaminas y regulan la circulación del colesterol. Por ello las grasas no deben faltar en tu alimentación.

Pierde el miedo a consumir grasas
Pierde el miedo a consumir grasas

En la actualidad, el consumo de grasas o lípidos es cada vez mayor, y se asocia al creciente problema de obesidad, por lo que mucha gente tiene miedo de incorporarlas a su dieta por considerarlas dañinas para la salud. No obstante, todo es cuestión de límites y del tipo de grasa a ingerir, pues todas ellas son diferentes.

“En términos generales, este nutrimento es un compuesto formado por carbono, oxígeno e hidrógeno, cuyos constituyentes específicos son los llamados ácidos grasos. Dependiendo de estos últimos se pueden distinguir diferentes tipos, como saturadas e insaturadas”, explica el Dr. Eduardo Antonio Salazar Sosa, médico cirujano egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán y especializado en Nutrición Clínica.

Variedades

De acuerdo con el entrevistado, los lípidos pueden agruparse de acuerdo con sus características en:

  • Grasas saturadas. En su mayoría se obtienen de productos de origen animal; a temperatura ambiente son sólidos y se tornan líquidos al calentarse. Su consumo, por lo regular excesivo, se asocia a problemas cardiovasculares (del sistema circulatorio) y niveles elevados de colesterol y triglicéridos (grasas) en sangre.
  • Grasas insaturadas. Su presentación es líquida y provienen, principalmente, de comestibles vegetales y algunos pescados. Favorecen el control del colesterol y enfermedades cardiacas; a su vez, se dividen en:
    • Monoinsaturados. Se encuentran en el aceite de oliva o de canola y ayudan a bajar el colesterol “malo”, mientras mantienen el “bueno” elevado.
    • Poliinsaturados. Contribuyen a reducir las tasas de colesterol total y triglicéridos en sangre. Se encuentran en aceites de pescado, azafrán, girasol, maíz y soya.
  • Grasas hidrogenadas o trans. Son los aceites vegetales a los que, mediante proceso industrial, se les añaden moléculas de hidrógeno a fin de que se tornen semisólidos, como la margarina. Su consumo ocasiona efecto similar al de las grasas saturadas en los niveles sanguíneos de colesterol, con el consecuente riesgo para el sistema circulatorio.

 Cabe destacar que entre los componentes de los lípidos existe variedad de sustancias conocidas como Omega 3 y 6, a las cuales se les denomina ácidos grasos esenciales debido a que el cuerpo humano no los produce; de ahí que sea importante ingerirlos por medio de dieta adecuada. Se encuentran en pescados, aceite de oliva, soya y nueces.

Diversos estudios e investigaciones han demostrado que aquellas poblaciones donde se consumen de manera cotidiana dichos nutrimentos —por ejemplo, en Groenlandia, donde los esquimales ingieren importante cantidad de pescado—, los niveles de ateroesclerosis (acumulación de grasa en las paredes de las arterias) y enfermedades cardiovasculares son apenas existentes. Lo anterior se debe a que reducen la viscosidad de la sangre y la presión arterial.

Tomando en cuenta los nutrientes que utilizamos como fuente de energía, “el consumo diario de grasas no debe ser mayor a 30% (50% corresponde a hidratos de carbono y 20% a proteínas), sin olvidar que además es recomendable procurar que la ingesta esté constituida, principalmente, por lípidos de tipo vegetal. Estos últimos, al ser ingeridos y digeridos, dan lugar a la formación de ácidos grasos insaturados, los cuales no pueden circular de manera libre en sangre y se unen a cierta proteína, dando lugar a lipoproteína de alta densidad llamada HDL (colesterol ‘bueno’)”, detalla el Dr. Salazar Sosa.

En cambio, las grasas saturadas se unen a otras proteínas para poder circular, y así crean lipoproteínas de baja densidad conocidas como LDL (colesterol ‘malo’). Éstas se encargan de transportar el colesterol desde el hígado hacia las arterias y, cuando se encuentra en exceso, tiende a producir las placas de grasa conocidas como ateromas. La HDL, en cambio, se une al colesterol en la circulación pero en dirección inversa, por lo que cumple función de “limpieza” arterial, transportando el colesterol de regreso al hígado, donde es metabolizado (procesado).

No dejes de comerlas

Según lo mencionado, lo ideal es consumir grasa en forma equilibrada con el resto de los nutrientes y eligiendo de preferencia las de tipo insaturado.

Además, el experto en Nutrición Clínica indica que es necesario considerar que las grasas:

  • Constituyen importante reserva energética, ya que brindan 9 kilocalorías (kcal) por gramo.
  • Forman parte de todas las membranas celulares y de la vaina de mielina (especie de funda) que recubre los nervios, por lo que podemos decir que se encuentra en todos los órganos y tejidos.
  • Transportan proteínas liposolubles (se disuelven en grasa), como A, D, E y K.
  • Dan sabor y textura a los alimentos.
  • En su mayoría se acumulan en las células adiposas, depósitos que no sólo almacenan energía, sino que también cumplen importante función en el aislamiento y soporte de los órganos.
  • Nos protegen del frío.
  • Resguardan a la epidermis (capa más externa de la piel) de numerosos agentes ambientales a los que está expuesta, pues en la piel existen pequeñas estructuras (glándulas sebáceas) que se encargan de producir fina película lubricante y protectora.

Aunque los lípidos nos aportan grandes ventajas, ello no significa que deben consumirse sin medida, pues “en consecuencia se tendría, en primer lugar, sobrepeso, así como desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes (elevado nivel de azúcar en sangre), diferentes tipos de cáncer y cierta condición conocida como hígado graso, la cual puede derivar en el desarrollo de cirrosis (el tejido sano de dicho órgano es reemplazado por otro similar a cicatriz que impide su adecuado funcionamiento)”, advierte el Dr. Salazar Sosa..

Pese a la dificultad que implica modificar una costumbre fuertemente arraigada, vale la pena hacer el esfuerzo, tomando como principal aliciente el riesgo que podriamos evitar a nuestra salud.

Recuerda que tu régimen nutricional debe incluir los diferentes tipos de alimento (cereal integral, frutas, verduras, lácteos, pescado, carne, huevo), amén de ser variado y suficiente, y sin olvidar que debe complementarse con rutina de ejercicio físico. De esta manera, te mantendrás en buen estado y hasta podrás darte la oportunidad de saciar un antojo de vez en cuando.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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