Artrosis, dolor y movimiento limitado de articulaciones - SyM
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Artrosis, daño en articulaciones

Martes 21 de febrero del 2017, 05:17 pm, última actualización

La artrosis es una enfermedad degenerativa caracterizada por el desgaste o destrucción del cartílago y la deformación de las superficies del hueso de una o más articulaciones; habitualmente aparece conforme avanza la edad y origina dolor e, incluso, pérdida de movimiento normal. Ante todo, la prevención es la mejor arma para retrasar su aparición.

Artrosis, daño en articulaciones

Esta enfermedad reumática afecta sobre todo a las articulaciones que soportan peso o que tienen exceso de movimiento, como caderas (concretamente en ingle y región interna del muslo), rodillas (en su parte interna) o pies, y se vincula con el envejecimiento, ya que se presenta a partir de los 40 ó 45 años de edad; sin embargo, también puede surgir de manera precoz a consecuencia de golpes, problemas hereditarios o malformaciones durante el desarrollo del feto.

En general, envejecimiento y sobrecarga hacen que el cartílago se desgaste, de modo que la articulación pierde su sistema de amortiguación natural y los huesos sufren pequeñas deformidades que se manifiestan a través de dolor y movimiento limitado.

Artrosis no es igual que artritis

Por desconocimiento, el dolor en articulaciones se conoce popularmente como "reuma", hecho que ocasiona confusión entre padecimientos que, no obstante, tienen motivos y tratamientos distintos que bien vale aclarar para evitar confusión.

La artritis o inflamación de una articulación se caracteriza por dolor, aumento de temperatura local, dificultad en movimiento, hinchazón y enrojecimiento; puede afectar varios miembros a la vez (poliartritis), y no está vinculada con la edad, pues puede surgir en la juventud. Asimismo, existen distintos tipos de esta enfermedad, como la de tipo reumatoide, en la que además de los síntomas ya mencionados, el estado general de la persona se ve afectado por producir decaimiento, cansancio y pérdida de peso.

En cambio, la artrosis se distingue por dolor que aparece al utilizar la articulación y que se alivia con reposo; además, aunque la persona puede levantarse con molestias y rigidez y, por ende, le cuesta iniciar la marcha, en unos minutos recupera la movilidad. Este padecimiento nunca ocasiona malestar general y en ocasiones no presenta síntomas, por lo que se detecta sólo a través de radiografías, en las que se aprecia que el espacio ocupado por el cartílago es más pequeño de lo habitual y que los huesos se tocan entre sí y se desgastan, ocasionando malformaciones.

En ocasiones debido al reposo y a la falta de ejercicio, los músculos que rodean a la articulación se atrofian, mientras que en otros el dolor y las deformaciones óseas producen contracturas. En ambos casos, la alteración produce malestares, baja movilidad y mayor tendencia a la progresión de la enfermedad.

De esta manera, el diagnóstico de artrosis es habitualmente sencillo: el reumatólogo se basa en la localización, exploración de las zonas afectadas y tipo de dolor que se presenta, así como a través del conocimiento de las situaciones en que mejora o empeora el malestar; en caso de artrosis de las articulaciones de las manos, el dictamen puede efectuarse a simple vista. Sólo en ocasiones se realizará una serie de pruebas que confirmarán el diagnóstico a la vez que dan idea de la severidad de la enfermedad.

Desgaste excesivo

Además de la edad, otros factores favorecen la aparición de artrosis debido a que ocasionan mayor desgaste de las articulaciones. Es el caso del sobrepeso, pues el trabajo de las articulaciones se incrementa al soportar la presión de carga excesiva. De igual manera ocurre con la práctica desmedida e inadecuada de actividades deportivas (futbol, voleibol, gimnasia, natación, ciclismo o correr) y trabajos físicos (el codo en trabajadores con martillos neumáticos o articulaciones de los nudillos de las manos en agricultores y jardineros).

También se sabe que las caminatas para hacer compras y observar mostradores son factor de riesgo, pues la articulación debe soportar peso excesivo y el desplazamiento a pasos cortos (a veces arrastrando los pies) no elimina la tensión; asimismo, este mal es común cuando la forma de la articulación o de un miembro no es normal; por ejemplo, si un individuo tiene una pierna más larga que la otra se produce mayor desgaste del cartílago de la articulación que soporta mayor peso.

Por último, cabe citar que la artrosis puede presentarse como resultado de lesiones, ya que cuando se producen fracturas, golpes importantes o inflamaciones en una articulación la recuperación nunca es completa y el cartílago tiene predisposición a alterarse más pronto; asimismo, puede existir un factor hereditario que favorezca su surgimiento en las articulaciones de las manos de las mujeres, principalmente.

Tratamiento y prevención

No existe todavía ningún tratamiento para la artrosis, pero sí es posible aliviar síntomas, retardar su evolución y mejorar la calidad de vida de los pacientes. El tratamiento adecuado consiste en una combinación de varios factores y dependerá de la articulación afectada, severidad de la enfermedad, grado de dolor, actividades diarias del paciente y edad.

Ante todo, se evitará someter a las articulaciones a sobrecargas que ocasionen aumento del malestar o destrucción rápida del cartílago, y se procurará que el paciente comprenda y acepte sus limitaciones de modo que evite movimientos que produzcan dolor y aprenda a usar otras articulaciones en lugar de la enferma. Siempre que sea posible se tratará la obesidad o se corregirá la diferencia de longitud de piernas existente.

Cuando los miembros inferiores se ven afectados por esta enfermedad es necesario limitar paseos largos, carreras o cargar peso excesivo, pero nunca se recomendará inmovilidad. Por ejemplo, en personas con alguna discapacidad es de mucha utilidad un bastón o muletas para reducir el peso que soportan las articulaciones y así aminorar el dolor.

Además, hacer ejercicio con las articulaciones enfermas es fundamental para fortalecer los músculos y el movimiento, pero la práctica debe ser suave y nunca provocar dolor, ya que si la articulación se sobresfuerza puede tenerse un resultado contraproducente, generando más dolor y acelerando la evolución del mal.

En ocasiones pueden aplicarse distintas temperaturas para aliviar el dolor y la sensación de inmovilidad temporal, pero ello dependerá de cada caso, pues hay para quienes el frío local puede aliviar el dolor mientras que para otros el calor es muy eficaz para eliminar rigidez y malestares. Suele recomendarse calor en las zonas afectadas, así como masaje para eliminar molestias.

Las medicinas para la artrosis se utilizan sobre todo para aliviar los síntomas; sin embargo, los especialistas prefieren recetar la menor cantidad posible de drogas y ver cuánto pueden mejorar los pacientes con tratamientos locales orientados a desinflamar y calmar el dolor, pues muchas veces pueden ocasionar problemas gástricos.

Aunque todavía se estudian y comienzan a aplicar medicamentos que ayudan incluso a la regeneración del cartílago en casos leves de artrosis, la mejor manera de retrasar su aparición consiste en emprender medidas preventivas, autocuidados y el asesoramiento del médico reumatólogo de manera periódica u oportuna a la menor aparición de los síntomas.

SyM - Mario Rivas

 

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