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Insuficiencia venosa, frecuente en la mujer madura

Martes 31 de enero del 2017, 05:29 pm, última actualización

La insuficiencia venosa es el principal motivo de consulta en Cirugía Vascular y se debe a problemas en venas superficiales y profundas de ambas piernas. Afecta más a las mujeres y se asocia con embarazo, obesidad, funcionamiento inadecuado de válvulas sanguíneas, envejecimiento y herencia.

Insuficiencia venosa

De acuerdo con el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), localizado en la Ciudad de México y adscrito a la Secretaría de Salud (Ssa), la insuficiencia venosa afecta a 30% de la población desde los 20 años de edad, sólo que en muchas ocasiones esta alteración puede pasar desapercibida debido a que las venas tienen apariencia normal.

“En efecto, es posible que transcurran 30 ó 40 años para que la insuficiencia venosa evolucione a fases avanzadas y se manifiesten otros síntomas. Ello explica que las complicaciones sean más comunes en personas mayores de 60 años, quienes se ven afectadas por várices o hiperpigmentación alrededor del tobillo”, refiere el Dr. Alberto Robles Hernández, especialista en Angiología egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM, en el Distrito Federal).

Entre los síntomas de insuficiencia venosa se encuentran: inflamación, dolor, calambres, aumento de la temperatura en extremidades, sensación de hormigueo y cansancio extremo, los cuales pueden ser más intensos en climas calurosos.

“Si bien el edema (hinchazón) ocasionado por este trastorno no es grave, la trombosis venosa profunda (formación de coágulos) puede poner en riesgo la vida del paciente, lo que se debe a que alguno de los trombos puede desprenderse de la pierna, llegar al pulmón y obstruirlo”, resalta el especialista.

Anatomía

El drenaje venoso de las extremidades inferiores se efectúa mediante dos sistemas colectores independientes, uno superficial y otro profundo, separados por un tendón y relacionados entre sí por los vasos comunicantes.

Los sistemas venosos se clasifican en los siguientes grupos:

  • Superficiales o safenas. Se encargan de drenar de 10 a 15% del fluido sanguíneo.
  • Profundas. Se ubican especialmente entre los músculos y siguen exactamente el trayecto de las arterias. Drenan de 80 a 85% de la sangre venosa.
  • Perforantes. Llevan sangre del sistema superficial al profundo.

Lo que caracteriza a las venas son sus válvulas, cuya misión principal es orientar el sentido de la corriente venosa de los pies hacia el corazón. “Sin embargo, tales estructuras pueden dañarse, lo que está asociado a diversos factores, como: antecedentes familiares del padecimiento o de trombosis, envejecimiento, sexo femenino, obesidad, escasa actividad física (sedentarismo) y embarazo. En consecuencia, el funcionamiento de estos conductos falla, lo que ocasiona debilidad e inflamación debido a que la sangre se acumula en ellos y la circulación se torna difícil”, resalta el Dr. Robles Hernández.

De ahí que se vean en las piernas venas grandes y curvadas (várices), que pueden presentarse en distintos tamaños, colores y localizaciones. En todas ellas el común denominador es la insuficiencia valvular.

Tipos

La sangre transporta el oxígeno desde el corazón a todo el cuerpo por conductos llamados arterias; al llegar el vital líquido a órganos y tejidos dejan oxígeno y nutrientes, y regresa al músculo cardiaco por las venas. Dicho fluido tiene que retornar desde las piernas, venciendo la fuerza de gravedad, para lo cual estas estructuras están provistas de mecanismo que facilita la irrigación (se abren para permitir el paso de la sangre y se cierran para evitar que regrese).

De acuerdo con el Dr. Robles Hernández, cuando dicho proceso falla genera insuficiencia venosa, la cual se clasifica en:

  • Primaria o esencial. Se caracteriza por la presencia de cambios estructurales en las venas superficiales de las extremidades inferiores, como ondulaciones, ensanchamiento y alargamientos ocasionados por pérdida de elasticidad y atrofia o desaparición de válvulas. Se considera que 15% de la población general la padece.
  • Secundaria. Aparece tras sufrir trombosis venosa profunda; aún no se documenta el porcentaje general de afectados.

Manejo

Ante cualquier molestia en las extremidades, como inflamación, sensación de hormigueo y cansancio, se recomienda someterse a exploración física, mediante la cual el especialista (angiólogo) detectará o descartará la presencia de trayectos venosos afectados. Es probable que tratándose de condición crónica el paciente refiera hinchazón y fatiga de meses o años de evolución.

“La revisión se complementa con ultrasonido Doppler, estudio que usa ondas de sonido para proveer información acerca de las venas y flujo sanguíneo; indica si existen datos de obstrucción y la longitud del conducto está afectada, lo que permitirá decidir el tipo de tratamiento”, señala el experto.

Cabe destacar, agrega, que la terapia se encamina, fundamentalmente, a la prevención con medidas especiales de higiene venosa:

  • Mantener el peso corporal dentro de los parámetros adecuados, de acuerdo con talla y complexión.
  • No permanecer demasiado tiempo de pie ni sentado.
  • Evitar el uso de fajas y ropa ajustada a nivel abdominal.
  • Humectar constantemente piernas y tobillos.
  • Elevar las piernas a diario cada 8 horas, durante 15 minutos.
  • Usar medias de baja, mediana o alta compresión, dependiendo de la magnitud del padecimiento.
  • Realizar ejercicio aeróbico.
  • Evitar la administración de anticonceptivos y complementos hormonales.
  • No fumar.
  • En viajes largos, levantarse y caminar por algunos minutos, cada dos horas.

“En algunos pacientes, las medidas preventivas anteriores se acompañan de medicamentos flebotrópicos (alivian la sensación de peso y cansancio en las piernas), aceites, diuréticos y antiinflamatorios. Si hay úlceras se manejarán con curaciones, y si existe alguna infección agregada se prescribirán antibióticos específicos”, añade el Dr. Robles Hernández.

Finalmente, agrega que en ocasiones puede ser necesario un ultrasonido previo o el uso de medicamentos para cerrar la vena que perdió la función de regresar la sangre al corazón. “El problema también se puede corregir con la extracción del conducto que ha dejado de funcionar o la ablación térmica, que es la cauterización de dicho vaso con radiofrecuencia, que tiene 88% de efectividad a cinco años, o con láser, cuya eficacia alcanza 95%”.

Es muy importante identificar, en forma temprana, factores de riesgo asociados a insuficiencia venosa, de esta manera podremos evitar complicaciones que afecten la calidad de vida.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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