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Bypass gástrico, para obesidad y diabetes

Martes 31 de enero del 2017, 03:45 pm, última actualización

La obesidad severa es enfermedad que causa o acelera el desarrollo de padecimientos articulares, várices, cáncer, trastornos del sueño, diabetes y presión arterial elevada; en estos casos, dietas y ejercicio tienen pocos resultados, de modo que la mejor alternativa es el bypass gástrico.

Bypass gástrico

Diversos estudios muestran que el riesgo de muerte del paciente con obesidad severa o mórbida (aquella en la que el peso corporal es 50 a 100% mayor de la cifra ideal), es de 10 a 12 veces más elevado que el de un individuo con peso normal de la misma edad.

“Existen factores genéticos que predisponen a ciertos individuos a desarrollar el problema; por ejemplo, hay familias de obesos o que tienen tendencia a aumentar de peso. A ello se suma el sedentarismo (escasa o nula actividad física) y aumento en las porciones de los alimentos con mayor número de calorías”, refiere el Dr. Fernando Serrano Berry, especialista en Cirugía General, Oncológica, Laparoscópica y de Obesidad adscrito al Hospital ABC, con sede en la Ciudad de México.

En la actualidad hay diversos procedimientos para ayudar a las personas con obesidad a bajar de peso; no obstante, cuando régimen nutricional adecuado y ejercicio físico no permiten el control de la grasa corporal se puede recurrir a procesos quirúrgicos. Entre ellos destaca el bypass gástrico, procedimiento que ha demostrado mayor efectividad.

¿Qué es?

El bypass gástrico reduce el tamaño del estómago, además de que se anula una porción del intestino con la finalidad de reducir la absorción de alimentos.

Detalla el entrevistado: “El término significa literalmente ‘puentear el estómago’, y lo que hacemos mediante la cirugía es crear bolsa gástrica muy pequeña; luego, a una parte del intestino delgado (aproximadamente 1 a 1.5 m) se le da forma de ‘Y’, y se le conecta al órgano que se ha reducido para que, cuando el alimento se ingiera, vaya directamente a la parte inferior del intestino delgado, sin pasar por la primera parte (yeyuno) ni por el primer tramo de la segunda sección (duodeno)”.

Más adelante se une la sección que transporta enzimas digestivas con la que lleva alimento y, a partir de ese punto, se efectúa digestión normal. De esta forma se crea efecto de restricción de calorías y malabsorción de nutrientes por parte del organismo.

De acuerdo con el Dr. Serrano Berry, hay distintas razones para recurrir a esta intervención quirúrgica:

  • Existe experiencia de miles de pacientes con seguimiento a más de 20 años, por lo que la presencia de pocos efectos secundarios del bypass gástrico a largo plazo está bien documentada.
  • La pérdida de peso es adecuada en la mayoría de los pacientes, quienes pierden 70% o más de su exceso de peso.
  • La recuperación de peso a largo plazo es moderada; solo pequeño grupo de pacientes gana peso en forma importante a largo plazo.
  • No hay deficiencias nutricionales mayores.
  • Es la operación que produce adecuada y sostenida pérdida de peso con la mejor calidad de vida.

Cabe destacar que la intervención de bypass gástrico se efectúa en forma abierta o por laparoscopía (método a través de pequeños orificios, también conocido como cirugía de invasión mínima). El especialista destaca que la mayor parte de los procedimientos los realiza mediante la segunda técnica debido a que ofrece las siguientes ventajas adicionales:

  • Menos dolor.
  • Cicatriz mínima.
  • Riesgo menor de complicaciones en la herida, como hernias o infecciones.
  • Movilización más rápida, lo que disminuye el riesgo de tromboflebitis, embolias pulmonares o neumonías.
  • Reintegración en menos de 8 días a las labores habituales.

Candidatos

El bypass gástrico se efectúa sólo en pacientes con obesidad mórbida, es decir, en quienes tienen de 80 a 100% de sobrepeso sobre su cifra ideal, o bien, cuando el exceso de kilogramos se sitúa entre 40 y 50. “La forma ideal de calcular lo anterior es mediante el Índice de Masa Corporal, el cual se obtiene al dividir el peso de la persona entre la estatura al cuadrado”, indica el entrevistado.

Asimismo, son candidatos al procedimiento aquellas personas que, además de obesidad, padezcan diabetes (azúcar en sangre elevada), hipertensión (presión arterial alta) y problemas articulares, así como cualquier otro padecimiento asociado al exceso de peso.

Antes de efectuar la cirugía es necesario someter al paciente a estudio completo para definir cuál es la repercusión de la obesidad en su salud al momento en que acude a consulta. “Se valora el riesgo que posee de padecer diabetes, resistencia a la insulina (funcionamiento inadecuado de esta hormona) o síndrome metabólico (resistencia a la insulina, colesterol y triglicéridos elevados), que son factores de riesgo para tener enfermedades cardiovasculares”, señala el especialista en Cirugía Laparoscópica y de Obesidad.

Asimismo, agrega que a ello se suman evaluaciones nutricionales y psicológicas; en todos los casos la persona debió hacer intentos para bajar de peso, no tener adicciones a drogas o alcohol, ni sufrir trastorno psiquiátrico severo o retraso mental que le impida entender el procedimiento y sus consecuencias.

Y, finalmente, a todos los pacientes se les pone a dieta sin carbohidratos durante 8 a 10 días, lo que tiene la finalidad de reducir la infiltración de grasa en el hígado y que éste reduzca un poco su tamaño, pues de esta manera la cirugía se torna más sencilla.

Tras la cirugía

En el posoperatorio inmediato, al paciente se le pone a dieta de líquidos, exclusivamente, lo que tiene duración de 5 a 8 días; a continuación, la alimentación es a base de papillas por 2 a 3 semanas, en las cuales se restringen azúcares y grasas.

“En forma gradual se le va reintegrando a dieta casi normal, en la que se le pide que evite carbohidratos simples y alimentos muy grasosos. Así, en periodo de 12 a 18 meses se logra la pérdida y estabilización del peso corporal de la persona, y si mantiene cierto cuidado dietético conservará la pérdida de peso con buena calidad de vida”, advierte el Dr. Serrano Berry.

Por otra parte, resulta interesante que en la mayoría de los pacientes con diabetes se reducen sus cifras de glucosa en sangre, llegando a rangos normales, lo que ocurre incluso antes de que pierdan mucho peso. “Por esta razón, consideramos que el bypass gástrico es la operación que debe recomendarse al paciente con obesidad y diabetes, pues por mecanismos que aún no están claramente dilucidados, se generan cambios en la secreción de algunas sustancias enzimáticas que tienen influencia en el metabolismo del azúcar”, resalta el especialista.

De esta manera, dos de los grandes problemas del individuo con obesidad pueden ser superados, ya que más de 90% de los pacientes quedan sin diabetes aparente, y porcentaje mayor a 92% regularizan su hipertensión al perder peso.

La práctica de la cirugía de bypass gástrico se efectúa cada vez con mayor frecuencia en México debido al incremento de casos de obesidad y diabetes, y no por cuestiones de imagen personal. Toma en cuenta que el sobrepeso ya no es sólo problema estético, sino grave enfermedad que deja importantes repercusiones en quienes la padecen; tan sólo considera que puede acortar la vida hasta 15 años respecto a individuos con peso normal.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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