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Nadar para gozar de más vida

Si el abuelo hace años no practica natación... ¿por qué no alentarlo a que lo haga ahora?, los beneficios serán mayores a los de cualquier otro deporte, además de ser gran oportunidad de cultivar nuevos amigos y de llevar una disciplina que alienta la salud.

Algunos deportes no son practicados por las personas mayores por tener algún impedimento físico; por ejemplo, las piernas resienten el paso del tiempo y los músculos se tornan débiles, razón por la que jugar futbol, hacer jogging o ciclismo no son alternativas viables.

Sin embargo, la natación es para todas las edades y requiere de esfuerzo mínimo que irá en aumento de acuerdo a la capacidad del propio practicante. Ahora bien, dado que se efectúa en el agua se logra contrarrestar el efecto de la gravedad, lo que hace que las articulaciones no soporten el peso del cuerpo, facilitando con ello que los ancianos -así como quienes padecen obesidad- tengan movilidad.

Estos son algunos otros beneficios de practicar natación:

¡Al agua patos!

Es de suma importancia que antes de cada chapuzón se tenga un periodo de calentamiento de 10 a 15 minutos, a fin de evitar contracturas o problemas mayores. De manera que es recomendable realizar suave rotación de tobillos, muñecas, rodillas, cintura, cuello y hombros.

A continuación, es indispensable conocer la temperatura del agua de la piscina en la que nadarán personas de la tercera edad, pues puede influir de manera negativa en los usuarios. Se considera muy fría si oscila entre 4 y 18°C, fría de 19 a 24°C, tibia de 29 a 38°C y caliente de 38 a 42°C. Toma en cuenta que cuanto más alta sea la temperatura del líquido, mayor será la deshidratación del nadador, por mínima que parezca su actividad. La temperatura ideal para nadar debe ser entre 32 y 34°C en invierno y dos grados menos en verano, aunque pueden mantenerse las mismas temperaturas para ambas estaciones. Fuera de estos valores no se logrará un clima agradable y se perjudicará el rendimiento de la persona mayor.

La siguiente es una recomendación para todos los nadadores, pero especialmente para los de la tercera edad: en el ejercicio de respiración es importante aspirar y exhalar el aire por la boca, incluso si se sumerge la cabeza; se debe tener cuidado de no hacerlo muy profundamente, ya que puede haber excesiva ventilación y causar mareo. Si se respira por la nariz, en los orificios nasales quedan partículas de agua que al aspirar producen una sensación desagradable e incluso alteran el ritmo respiratorio y provocan tos.

Abrir los ojos bajo el agua brinda más seguridad a la persona de la tercera edad, pues así define su trayectoria, que de no ser así puede provocar nerviosismo o temor. Sin embargo, no es raro que se presente irritación por los químicos en el medio acuoso, por lo que se aconseja el uso de lentes protectores (goggles), como los usados en buceo.

Si no has practicado natación en varios años, el primer contacto con el agua consistirá en realizar ejercicios de flotación para perder el miedo, así como practicar zambullidas e inmersiones para facilitar adaptación a la sensación de profundidad; conforme los avances se consigan se desarrollarán totalmente las demás técnicas en la piscina.

Finalmente, te aconsejamos seguir estas recomendaciones que facilitarán la actividad:

Además de ser de los deportes más completos, la natación es uno de los más practicados en el mundo, pues se combinan salud y diversión. De manera que saca el traje de baño del abuelo y el tuyo para que disfruten juntos de gratos momentos.