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Cuidado con la charlatanería en cirugía plástica

Martes 28 de marzo del 2017, 01:38 pm, última actualización

El creciente número de personas que desea someterse a cirugía estética ha favorecido el surgimiento de médicos y métodos improvisados que pueden ocasionar deformidad permanente, enfermedades severas y hasta la muerte.

Cuidado con la charlatanería en cirugía plástica

Las exigencias estéticas de la cultura contemporánea pueden motivar a una persona a llevar cambios en su dieta, practicar ejercicio y realizar visitas periódicas a un spa o centro de belleza, aunque también es posible que le orillen a tomar la decisión de someterse a una intervención quirúrgica para modelar cuerpo y rostro, ya que considera que los cambios que desea no son alcanzables mediante los recursos mencionados.

No obstante, este deseo por lucir como se desea no es justificación para ignorar los riesgos existentes. No hablamos sólo de las posibles complicaciones que hay en una intervención de este tipo, como reacción adversa a la anestesia, ni de la desilusión que puede presentarse cuando los resultados no cumplen con las expectativas, sino del peligro de ponerse en manos de alguien sin la preparación necesaria que, ofreciendo un método milagroso y de bajo costo, expongas tu vida.

Al respecto, el Dr. José Luis Haddad Tame, quien es miembro de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, así como de la Sociedad Médica del Hospital General de México, explica que “es muy triste ver a una persona joven, atractiva y con todo por delante, que arruinó su vida por tratar de cumplir con los estereotipos de belleza que se difunden en campañas publicitarias o a través de los medios de comunicación y, en su desesperación, se acercó a un charlatán que le inyectó algún material extraño en los glúteos o muslos y le generó lesiones muy graves u otras complicaciones que, debo decirlo, son tan complejas que no se puede hacer nada para solucionarlas”.

Evidentemente, esta situación no es motivo para desanimar a nadie ni para crear desconfianza hacia aquellos médicos que realizan su trabajo con profesionalismo, sino que debe servir para reflexionar y crear conciencia sobre un problema que, por desgracia, crece a costa del bienestar de personas saludables.

Que no paguen justos por pecadores

Antes que nada, bien vale dar a conocer algunos conceptos y detalles que contribuirán tanto a comprender mejor esta situación como a prevenir dificultades.

En principio, el Dr. José Luis Haddad afirma que la cirugía plástica “es una especialidad médica que trata de corregir los defectos físicos, congénitos (existen desde el nacimiento) o adquiridos (secuelas de quemaduras o accidentes), aunque también tiene una rama muy conocida, la cirugía cosmética o estética, que modifica detalles que pueden ser poco atractivos, como las dimensiones de la nariz, las arrugas en el rostro, el tamaño de los senos y la forma del abdomen”.

Quien efectúa este tipo de procedimientos, asegura, es el cirujano plástico, que después de cursar la carrera de Medicina debe dedicarse 3 ó 4 años a la especialidad en cirugía general, y luego tiene que tomar otros 3 años de preparación específicamente enfocados a cirugía plástica, dando un total, sólo de posgrado, de 6 ó 7 años de estudios y prácticas.

Pero no sólo eso, pues una vez que el aspirante termina con dicha preparación universitaria debe presentar un examen ante el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, y sólo si aprueba puede ser acreditado como cirujano plástico, pues hasta entonces ha demostrado que es capaz de llevar a cabo los procedimientos correctos.

Por otra parte, el experto en Cirugía Plástica, Estética y Microcirugía Reconstructiva reconoce que en los últimos años ha habido un aumento en el número de hombres que se someten a alguna intervención para mejorar su aspecto, pero la mayor proporción “sigue siendo de mujeres mayores de 40 años que buscan corregir arrugas faciales, deformidades en el abdomen por embarazos y aumento de senos. También son frecuentes las adolescentes que quieren corregir su nariz por ser grande o rugosa”.

Sin embargo, cabe aclarar que no toda persona que desea practicarse cirugía cosmética es intervenida, ya que antes debe cumplir con algunos requisitos, entre ellos, ser emocionalmente estable, contar con capacidad para asimilar el cambio de imagen y no crear falsas expectativas sobre los resultados, como tener más éxito en el trabajo o en las relaciones con el sexo opuesto. Así, un cirujano estético profesional debe descubrir, a través de una o más entrevistas, cuáles son los motivos por lo que una persona recurre a estos procedimientos, pues no es conveniente operar a alguien deprimido o con problemas familiares, como en el caso de quien busca complacer a su cónyuge o recuperar a su pareja.

Por ello, el Dr. Haddad Tame afirma: “Está claro que la cirugía cosmética tiene la finalidad de realizar cambios en el organismo para mejorar el estado anímico del paciente pues, cuando operamos su nariz para que se vea mejor, la consecuencia es que se sentirá bien anímicamente. Sin embargo, los charlatanes existen y, con el afán de ganar dinero fácil, se aprovechan de la desesperación de las personas, ofreciéndoles cambios milagrosos mediante procedimientos que desconocen o que son peligrosos, resultando que algunos de ellos ni siquiera son médicos”.

El método más frecuente que emplean estos impostores son las inyecciones remodelantes de cera, silicones líquidos, aceites minerales u otros productos que no han sido aprobados científicamente. “Cuando un charlatán atiende a una mujer que desea aumentar el volumen de sus glúteos, puede tener la idea de inyectarle alguna sustancia que ‘rellena' y aparentemente da un buen resultado. El charlatán tiene la idea de que su método es muy bueno, por lo que continúa con su uso y lo difunde, pero es evidente que él no vivirá con las secuelas”, expresa el médico.

Al respecto, los problemas que más se observan pueden dividirse en tres rubros. A nivel local, se presentan inflamación de la zona, ulceraciones, endurecimiento de la piel y defectos en la imagen del individuo que a veces son muy grandes. En segundo término, pueden generarse problemas locales severos, como heridas que no cicatrizan, infecciones y destrucción de los tejidos, que son de difícil tratamiento. Por último, las sustancias inyectadas pueden desencadenar enfermedades sistémicas, es decir, que involucran a otros órganos y ponen en peligro la vida del paciente: mal funcionamientos de los riñones, problemas cardiacos o cáncer, todo ello como consecuencia de la reacción de defensa del organismo que rechaza los químicos inyectados.

Estos desafortunados métodos, opina el especialista, “se van creando y heredando por generaciones de charlatanes que, al igual que los miles de hueseros o lectores del café, basan su éxito para obtener dinero en el engaño. En ciertos casos, procedimientos dañinos como las inyecciones remodelantes son practicados por individuos tan ignorantes que ellos mismos creen que está haciendo un bien”.

Mención aparte merece el caso de aquellos médicos que cuentan con otras especialidades y tratan de hacer procedimientos de cirugía estética. “Hay ginecólogos, cirujanos generales, cardiólogos, oncólogos u otros que creen que pueden colocar implantes mamarios porque alguna vez vieron cómo se realiza la intervención o porque tomaron algún curso. Eso no es ético. La formación que se necesita es muy seria, exige mucho esfuerzo y sacrificio para aprender los procedimientos que son benéficos para el paciente, de modo que, valga la redundancia, el especialista que debe hacer una cirugía plástica es el cirujano plástico, con el perfil y la preparación que he descrito”.

Al preguntarle sobre el auge actual de charlatanes, el Dr. José Luis Haddad aclara que éstos siempre han existido, pero actualmente hay muchos más por la tendencia prevaleciente de hacer creer que existen soluciones mágicas para todo problema. Así como se anuncian remedios que detienen la caída del cabello o ayudan a bajar de peso, es posible ver la promoción de métodos milagrosos y “sin riesgos” para que crezca el busto o remodelar el cuerpo. “Es lamentable, pero muchas personas que quieren ganar más dinero, pero trabajando menos, han descubierto que engañar a la gente es buen negocio”.

Respecto a la posibilidad de que alguien se ponga en manos de un charlatán porque promete buenos resultados a bajo costo, ejemplifica: “Puede parecer atractivo para el dueño de un Mercedes Benz que alguien le ofrezca hacer el servicio que requiere su automóvil por mil pesos, mientras que en la agencia le cobran 5 ó 6 mil; en apariencia es lo mismo, pero la diferencia radica en el entrenamiento y la capacidad de alguien especializado”.

Añade al respecto: “Le aseguro que si los cirujanos plásticos cobráramos 100 pesos por procedimiento tendríamos más gente que los charlatanes, pero no hacemos eso porque valoramos nuestra preparación, nuestro esfuerzo y las condiciones en que operamos al paciente. Por definición, toda cirugía tiene riesgos, como hemorragias, infecciones o problemas con la anestesia; un especialista con experiencia selecciona bien al paciente que va a atender, elige bien al personal en que se va a apoyar y el sitio donde realizará la intervención. Con ello disminuyen notablemente las complicaciones”.

Difícil recuperación

El Dr. Haddad Tame afirma que no hay estadísticas que ayuden a cuantificar la gravedad del problema que representa la charlatanería en cirugía cosmética, pero en su experiencia dentro del Hospital General de México ha percibido un aumento notable de personas que buscan atención debido a complicaciones por inyección de sustancias o tratamiento quirúrgico efectuados por alguien sin preparación, generando en promedio la visita de cerca de cinco pacientes por semana con secuelas graves, sólo en ese centro nosocomial.

El alcance del problema es mayor si se considera la complejidad de la recuperación, ya que, como expresa el especialista, “las deformidades que se producen por un mal procedimiento son impactantes. Puedo decir que, por ejemplo, hay glúteos en que aparece una úlcera de 10 cm de largo y 5 de profundidad, con pus y mal olor, con la piel de los lados inflamada y la probabilidad de que la lesión principal aumente de tamaño; problemas similares pueden ocurrir en piernas y senos, sin olvidarnos de las afecciones de riñón, fiebre y otros padecimientos que requieren la atención simultánea de un médico internista, infectólogo, reumatólogo, cirujano plástico u otros. En verdad tiene un costo muy alto, y a veces el desenlace es fatal”.

Sobre qué puede hacer una persona que fue atendida por un charlatán, asegura que la mejor alternativa es acudir a un cirujano plástico certificado para iniciar el tratamiento que busque revertir los problemas que se presentan, aunque aclara que el restablecimiento total a veces es imposible. También considera que se puede denunciar a estos impostores ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), a fin de recibir asesoramiento sobre los recursos y vías legales a su alcance.

Asimismo, el Dr. Haddad recomienda que quienes se encuentren interesados en someterse a alguna intervención para mejorar su aspecto, para evitar problemas lamentables busquen el apoyo de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica (teléfonos en la Ciudad de México: 5615-3191, 5615-4911; correo electrónico: amcper@cirugiaplastica.org.mx), tanto para establecer contacto con un cirujano estético profesional como para solicitar información sobre algún médico que les ha ofrecido sus servicios. Dicho organismo posee un banco de información con los datos de los especialistas que se encuentran certificados por el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, además de que puede ofrecer orientación sobre los procedimientos estéticos científicamente aprobados.

Además, enfatiza en que el paciente debe ser realista tanto en los objetivos que persigue con la cirugía como en la elección del especialista. “Un profesor nos decía que no se le puede poner nariz de sueca a una mexicana, porque nuestra fisonomía es distinta y hay detalles que no van con nosotros; el paciente debe tener bien claro que todo cambio tiene límites, y si cae en la desesperación de querer parecerse a Nicole Kidman o a Brad Pitt porque son los cánones que se manejan en revistas, películas y en general dentro de la cultura occidental, es más fácil que caigan con un charlatán”.

El especialista concluye que un buen cirujano plástico es ético y “sabe cuándo operar a alguien y las consecuencias que puede tener una cirugía; por ello, resuelve las dudas sobre los procedimientos, explica cuáles son los riesgos y le hace ver al paciente que existe la posibilidad de que el resultado de la intervención no le agrade o no cubra sus expectativas. Un cirujano profesional no se aventura a realizar intervenciones que pongan en riesgo la vida, y se niega a cumplir los caprichos de alguien, así que algo no está bien cuando un médico dice que sí a todas las peticiones del paciente”.

SyM - Rafael Mejía

 

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