Medidas para envejecer saludablemente - SyM
Salud y Medicinas, Sitio líder en salud y prevención de enfermedades, Cuidados de la salud

18 Octubre 2017 | Iniciar Sesión



Hacer fuente pequeña
Hacer fuente normal
Hacer fuente grande
Imprimir

El derecho a envejecer bellamente

Miércoles 22 de marzo del 2017, 01:26 pm, última actualización

Si reflexionamos un poco sobre los estereotipos de belleza y las absurdas exigencias para lograr la silueta perfecta, quizá la mujer madura dejaría de obsesionarse con su talla de ropa o sus arrugas y empiece a reclamar, sin complejos, su derecho a envejecer.

El derecho a envejecer bellamente

Todos vemos con buenos ojos los avances médicos en el combate a enfermedades porque nos permiten tener una expectativa de vida mayor que la de generaciones pasadas; sin embargo, nos cuesta trabajo aceptar una consecuencia ineludible de este hecho: es muy probable que lleguemos a ser ancianos y que entonces nuestra piel pierda brillo, los músculos se debiliten y el cabello encanezca.

En buena medida, esta visión se debe a que nuestra sociedad se ha dedicado a rendirle culto a estereotipos de belleza basados en la juventud y siluetas esbeltas, a la vez que señala a la vejez como una etapa de decrepitud, enfermedades recurrentes y aislamiento social. Por si fuera poco, dicha visión suele ser reforzada una y otra vez mediante campañas publicitarias y medios informativos.

Muchas mujeres y una cantidad creciente de hombres viven angustiados por tratar de cumplir con las exigencias sociales, de modo que invierten numerosos recursos para comprar productos de belleza y someterse a dietas rigurosas y cirugías estéticas, sin darse cuenta de que pueden poner en peligro su vida por recurrir a los servicios de charlatanes y gente sin la preparación necesaria.

Nosotros te aseguramos algo distinto: envejecer bellamente sí es posible, pero esto no sólo depende de los cuidados y “remodelaciones” que le brindemos a nuestro cuerpo, sino que también consiste en aceptar que el paso de los años es un hecho natural y que no podemos tratar de aparentar algo que no somos. Después de todo, cuando nuestra seguridad depende únicamente de nuestro aspecto y de la opinión ajena, el problema ya no es de estética, sino de inseguridad.

Paréntesis obligado 

Un estudio realizado en 2006 por investigadoras del Departamento de Sociología de la Escuela de Economía de Londres (Inglaterra), la Universidad de Harvard (Estados Unidos) y una importante firma de artículos de belleza revela varios datos curiosos, entre los que sobresalen dos: al 76% de las mujeres consultadas les gustaría que la belleza femenina fuera representada en los medios de comunicación como algo más que mero atractivo físico, pero 88% de las adultas (18 a 64 años) y 92% de las adolescentes (15 a 17) quisieran cambiar al menos un aspecto de su físico.

En otras palabras, la mayoría de las mujeres están en desacuerdo con los estereotipos que se difunden masivamente, y a pesar de ello los siguen. En este sentido, resulta igualmente dramático que 9 de cada 10 encuestadas piensan que es importante conversar asiduamente con las jóvenes para que tengan un concepto realista y saludable sobre su propia imagen, a la vez que 2 de cada 3 mujeres adultas y 3 de cada 4 adolescentes admiten que han evitado ciertas actividades (ir a la playa, hacer ejercicio, realizar compras, asistir a clases y hasta visitar al médico) cuando no se sienten a gusto con su aspecto.

La investigación citada contó con la participación de más de 3,300 mujeres entrevistadas vía telefónica, de 15 a 64 años de edad, ubicadas en 11 países: México, Argentina, Brasil, Canadá, Estados Unidos, Alemania, Italia, Inglaterra, China, Japón y Arabia Saudita. De esta forma se deja entrever que la presión que ejercen los cánones de belleza es compartida por diferentes culturas.

Cabe destacar un par de datos más que revela este trabajo: sólo 2% de las encuestadas se consideran atractivas y 75% dijeron que les gustaría mucho que los medios mostraran mujeres de diverso atractivo físico, sin importar la forma del cuerpo, peso y, por supuesto, edad.

Entonces, ¿no crees que sería ideal dejar a un lado toda esta presión social, con la que estamos en desacuerdo, para empezar a ejercer nuestra belleza de forma natural y sin colgarle etiquetas?

Envejecer bien

Especialistas en distintas materias (cosmetólogos, dermatólogos, esteticistas y hasta geriatras y psicólogos) coinciden en señalar que la belleza durante la edad madura depende de aceptar el proceso de envejecimiento con sus puntos a favor y en contra. En efecto, quizás ya no se tenga la misma vitalidad y frescura que en la adolescencia, pero pueden acentuarse valores internos como tolerancia, responsabilidad, generosidad, compasión y sabiduría, mismos que pueden ser tan atractivos, o más, que la “juventud perdida”.

Con base en esta idea y no en búsquedas obsesivas de fórmulas mágicas, podemos ofrecer las siguientes recomendaciones generales:

  • Evita el consumo de alcohol y tabaco. Ambos productos ocasionan envejecimiento celular, alteran la apariencia de la piel y, sobre todo, favorecen el surgimiento de problemas de salud: dañan al aparato circulatorio y generan acidez estomacal, agruras, fatiga, mala memoria y trastornos de sueño. Quien no se siente bien, no puede lucir bien.
  • Cuida tu alimentación. Hipócrates, padre de la Medicina, dijo cerca del año 400 antes de Cristo que cuidar nuestra alimentación es la mejor forma de sentirse bien. Y estaba en lo cierto: llevar una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales y pescado, a la vez que baja en grasas, carnes rojas, sal y azúcar, es la mejor forma de prevenir enfermedades y de mejorar el aspecto de rostro, piel, cabello y uñas. Por cierto, recuerda beber 8 vasos de agua diariamente.
  • Practica ejercicio. Realizar actividad física con regularidad es una de las mejores formas de prevenir enfermedades, mantener el tono muscular y eliminar toxinas dañinas para la piel; al mismo tiempo, aporta resistencia física, flexibilidad y energía para realizar nuestras actividades. Los ejercicios que más se recomiendan son los que generan bajo impacto en las rodillas, como natación, bicicleta, spinning y tai chi.
  • Duerme bien. Descansar adecuadamente ayuda a reponer la energía perdida durante el día y prepara al cuerpo para afrontar una nueva jornada; además, durante el sueño nuestro organismo fabrica aquellas proteínas esenciales para la regeneración celular. Las personas maduras deben dormir entre 6 y 7 horas en una habitación agradable, a oscuras y silenciosa, y sin haber consumido alimentos pesados.
  • Ejerce tu sexualidad sin culpas. La actividad erótica es fuente de satisfacción y afecto, pero también ayuda a mejorar nuestra apariencia. Diversos estudios muestran que tener relaciones sexuales con regularidad fortalece al sistema de defensas y favorece la generación de endorfinas u hormonas de la felicidad, sustancias que estimulan los centros de placer en el cerebro y eliminan dolor, insomnio, estrés y depresión.
  • Masaje y meditación. Ambos son procedimientos milenarios de gran utilidad para experimentar relajación y sentir más vitalidad; quienes los practican con frecuencia aseguran que su organismo adquiere frescura y ligereza, sobre todo porque ayudan a que la respiración se vuelva profunda y serena.

Otros recursos

Además de las medidas mencionadas existen métodos desarrollados por la Ciencia que pueden ser de utilidad para la apariencia personal:

Tratamientos de belleza. En cuanto a la piel es muy útil la aplicación ocasional de mascarillas con nutrientes y humectantes para devolverle brillo y suavidad, así como de exfoliantes para eliminar células muertas. No hay que olvidar el uso frecuente de cremas hidratantes después del baño y antes de dormir, a fin de conservar firmeza y elasticidad.

Por lo que toca al cabello, es importante usar shampoo y acondicionador diariamente, y recurrir a tratamientos intensivos sólo cuando la ocasión lo amerite. Si utilizas tintes o soluciones para ondulado recurre a gente calificada, ya que si aplicas estos productos sin conocer su uso o el estado de tu cabellera, ésta puede maltratarse.

En ambos casos te aconsejamos que siga las instrucciones de cualquier producto que utilices, o bien, que consultes a un esteticista calificado o dermatólogo para determinar cuál es el que más le conviene. Suspende el tratamiento en caso de que genere irritación o reacción alérgica.

Intervención sin bisturí. En fechas recientes hemos sido testigos del surgimiento de métodos que permiten disminuir líneas de expresión de rostro y cuello, aportan volumen a los labios, atenúan manchas y modelan el contorno corporal sin necesidad de visitar el quirófano.

Hablamos de técnicas como aplicación de toxina botulínica (disimula arrugas) o ácido hialurónico (hidrata la piel), intervención con rayo láser y luz pulsada (eliminan manchas y venas varicosas), gimnasia mecánica (reafirma el busto) y aplicación de bióxido de carbono (reduce la celulitis), entre muchas otras, que son más accesibles que una cirugía y requieren tiempos de recuperación muy cortos.

Al respecto, el especialista que consulte debe ofrecerte asesoramiento respecto a los alcances y limitaciones de estas técnicas, además de que debe contar con la preparación necesaria para llevarlas a cabo. Por ello, recomendamos que acudas con personal adscrito a organizaciones reconocidas, como la Academia Mexicana de Dermatología (www.amd.org.mx), la Asociación Nacional de Medicina y Patología Estética (www.anme.com.mx) o la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (www.cirugiaplastica.org.mx), a fin de evitar problemas.

Cirugía cosmética. Podría asegurarse que éste es el último recurso a considerar. A través de él es posible reducir depósitos de grasa, moldear la figura y modificar la apariencia de rostro, senos, glúteos, piernas y vagina. Sin embargo, implica los riesgos propios de una intervención quirúrgica, como reacción adversa a la anestesia y posibles infecciones.

Por ello, cabe aclarar que no toda persona que quiera practicarse cirugía cosmética es intervenida, ya que antes debe cumplir con algunos requisitos, entre ellos, ser emocionalmente estable, contar con capacidad para asimilar el cambio de imagen y no crear falsas expectativas sobre los resultados, como tener más éxito en el trabajo o en las relaciones con el sexo opuesto.

Así, un cirujano estético profesional debe descubrir, a través de una o más entrevistas, cuáles son los motivos por lo que una persona recurre a estos procedimientos, pues no es conveniente operar a alguien deprimido o con problemas familiares, como en el caso de quien busca complacer a su cónyuge, ganar reconocimiento o recuperar a su pareja.

Sólo los charlatanes omiten este proceso de selección con el afán de ganar dinero fácil y aprovechan la desesperación de las personas ofreciéndoles cambios milagrosos mediante procedimientos que desconocen o son peligrosos. De nueva cuenta, nuestra recomendación es que se acerque a médicos preparados, mismos que puede conocer a través de las asociaciones médicas antes mencionadas.

Como podrás observar, existen muchos recursos para conservar el atractivo personal, y muchos más se encuentran en desarrollo. Sin embargo, te recordamos que la belleza en la edad madura debe girar en torno a la valoración de uno mismo, y no alrededor de estereotipos basados en campañas publicitarias que poco tienen que ver con nuestra realidad. Sencillamente, la clave está en conservar una actitud positiva y vital que refuerce la autoestima, no las angustias.

SyM - María Elena Moura

 

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Hoy en Salud Femenina

Perfil hormonal femenino infantil


Ver más...

Sabías que...

El cáncer de mama es la principal causa de muerte por cánceres en la mujer mexicana. Su detección oportuna posibilita una sobrevida de más de 5 años en la mayoría de pacientes.




Comscore