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Cuando la lactancia engorda

Lunes 22 de mayo del 2017, 11:40 am, última actualización.

Cuando amamantas a tu bebé, le das el mejor alimento que existe y, a cambio, recuperas tu figura más rápido, aunque a veces ocurre lo contrario. ¿Por qué algunas veces la lactancia te hace engordar? ¡Conoce las causas!

¿Por qué la lactancia hace subir de peso?
Cuando la lactancia engorda

¿Por qué subes de peso durante la lactancia?

El gasto calórico que implica amamantar al bebé (500 a 700 calorías, en promedio) ayuda a reducir los kilos ganados por el embarazo, pero no es el único factor que la nueva mamá tiene a su favor; el otro tiene relación con la producción de leche propiamente.

La grasa que la embarazada acumula en cadera y muslos está destinada a formar parte de la leche materna, de ahí que a mayor "fabricación" del alimento, más pérdida de peso se observa.

Pero en ocasiones esto no es tan simple y algunas mujeres ¡engordan durante la lactancia! Existen muchas razones para ello, entre las más comunes encontramos:

  • Fatiga. Cuidar a un recién nacido es una de las actividades más demandantes y, cuando hay cansancio, el cuerpo pide alimentos cargados de calorías y carbohidratos, por lo que ¡las visitas al refrigerador aumentan!
  • Hormonas. Para producir leche, la glándula pituitaria secreta la hormona prolactina durante el embarazo y la lactancia, por ello el cuerpo se ve "obligado" a tener una reserva de grasa que garantice la producción del alimento. Sin embargo, se ha observado que un nivel de prolactina elevado generalmente se asocia con mayor ingesta de alimentos.
  • Tiroiditis posparto. Entre 5 y 10 de cada 100 mujeres sufren tiroiditis durante el primer año después de dar a luz; esta inflamación de la glándula tiroides (ubicada en la parte anterior del cuello) reduce el nivel de hormonas tiroideas y, por tanto, disminuye el metabolismo, lo que conduce a un aumento de peso aparentemente inexplicable.

Obesidad posparto

Por obvias razones, ni el embarazo y ni la lactancia son los momentos recomendados para combatir sobrepeso u obesidad, al contrario, son etapas en la vida en la que debes disfrutar al máximo cada alimento que consumes, pues su calidad y sabor beneficiará también la salud del bebé.

Además, empezar a hacer dieta demasiado pronto después de dar a luz puede interferir con tu recuperación y ocasionarte mayor cansancio, justamente cuando necesitas mucha energía para cuidar de tu recién nacido.

Si eres paciente y le das a tu cuerpo el tiempo que necesita para recuperarse, posiblemente termines sorprendiéndote por la cantidad de kilos que reducirás simplemente adoptando hábitos de vida saludables.

Consejos para no ganar kilos durante la lactancia

En cualquier caso, los siguientes tips pueden ayudarte a recuperar tu figura:

  • Deja de comer "por dos". Muchas mujeres ingieren grandes porciones de comida en el embarazo porque suponen que "alimentarán a dos organismos" al mismo tiempo, lo cual es un error que favorece el sobrepeso en los meses de gestación o, peor aún, si conservan este hábito después del parto.
  • Menos postres y refrescos. Buena forma de perder peso sin arriesgar la salud es evitar las calorías "vacías" (sólo aportan grasas y azúcar), como las que encuentras en pasteles, galletas, dulces y refrescos. Sustitúyelas por colaciones nutritivas como trozos de manzanas, jícamas, zanahorias o pepinos con limón.
  • Mejores alimentos. Es difícil resistir la tentación de probar un trozo de tu pizza favorita, pero no imposible. Piensa en los beneficios que recibirán tu bebé y tú si incluyes en tu dieta más alimentos altos en proteína (carne magra, pollo, pescado o legumbres) y calcio (yogurt, leche y quesos).
  • ¡Toma líquidos en abundancia! El cuidado del bebé te tiene tan ocupada que a veces olvidas beber agua a lo largo del día, y cuando sientes sed, la confundes con "hambre" (esto puede llevarte a comer más). Para mantenerte bien hidratada, bebe un vaso de agua cada vez que amamantes.
  • Paciencia. Así como gestar y traer al mundo a un bebé es tarea de nueve meses, perder el peso asociado con el embarazo es reto igualmente prolongado (los expertos aseguran que un año es un plazo realista). No hagas caso a las imágenes de actrices o cantantes famosas que 3 o 4 semanas después del parto "presumen" en redes sociales un vientre tan plano como hoja de papel. ¡Cada mujer es diferente!
  • Ponte en movimiento. Para ejercitarte no tienes que inscribirte a un gimnasio (¡seguramente ni tendrás tiempo!), basta que coloques a tu bebé en la carriola y salgas a caminar un rato por el parque para quemar calorías, fortalecer los músculos y respirar aire puro. Con un poco de voluntad, conseguirás desterrar ese mito de que maternidad y sobrepeso "siempre van de la mano". Además, llevar alimentación saludable y hacer ejercicio también te ayudarán en caso de tiroiditis posparto.
  • ¡No te sometas a estrictas dietas! Reducir calorías o seguir dieta después del parto es un error que puede dañar tu salud y la de tu bebé. Si te sientes demasiado incómoda por el sobrepeso, pide a tu médico orientación para reducir medidas sin descuidar tu alimentación, que es la base de una leche materna de calidad.
  • Valora la salud de tu bebé. Deja de enfocarte en tu sobrepeso después del parto y valora la bendición de tener en los brazos un bebé saludable. 

SyM - Cecilia Jiménez

 

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