Rinoplastía, cirugía para remodelar la nariz - SyM
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Rinoplastía

Miércoles 19 de abril del 2017, 04:25 pm, última actualización

La rinoplastía tiene la función de remodelar la nariz con el fin de armonizarla con las demás formas del rostro, casi siempre levantándola, alineándola, proyectándola en punta y disminuyendo el tamaño de sus fosas, aunque en ocasiones consiste en aumentar su volumen. También puede corregir defectos estéticos o mejorar la respiración.

Rinoplastía

Se considera que la rinoplastía , cuyo nombre está formado por las etimologías griegas rinos, “nariz”, y plastos, “forma”, es de las más comunes en Cirugía Estética y, aunque el rango de edad en que puede practicarse es amplio, queda claro que es mucho más frecuente entre gente joven.

Aunque existen diversas técnicas para realizarla y el cirujano plástico es quien decide cuál es la más adecuada para cada paciente, lo cierto es que todas pueden agruparse en dos tipos:

  • Rinoplastía abierta. Requiere la realización de una incisión (corte) en la columela (puente de piel entre el labio y la punta nasal, mismo que separa las ventanas nasales) para abordar con facilidad las estructuras internas de la nariz.
  • Rinoplastía cerrada. Todos los cortes o incisiones se realizan en el interior de la nariz (vestíbulo), al que se tiene acceso a través de las fosas. No hay necesidad de realizar ningún corte visible.

El paciente ideal para someterse a esta intervención es aquella mujer u hombre joven, con al menos 15 años de edad (esto con el fin de que el desarrollo anatómico de la nariz haya concluido), sano física y mentalmente, con nariz grande (rinomegalia) y que desee armonizar la anatomía de su cara (en alguien mayor de 40 años el objetivo primordial es ayudar a “rejuvenecer” el rostro).

Cabe mencionar que cuando se busca operar la nariz por desviación del hueso interno (tabique), la intervención recibe el nombre septoplastía, y generalmente es efectuada por un otorrinolaringólogo. Sin embargo, en la actualidad muchos especialistas consideran que la rinoplastía es, también, aquella intervención encargada de corregir la obstrucción del flujo de aire ocurrida por malformaciones de nacimiento o después de algún accidente, y por ello se han creado los términos rinoplastía estética y rinoplastía reparadora para diferenciar sus objetivos.

Planificación y realización

En la primera consulta, el cirujano estético pregunta sobre las expectativas del paciente y el tipo de nariz que quiere, además de evaluar las condiciones anatómicas y funcionales de todas las partes del rostro. Luego, informa las posibilidades reales que existen, de acuerdo con las condiciones que ofrecen nariz y cara, y ofrece una propuesta que se somete a discusión.

Para el análisis de la nariz es fundamental considerar sus tres vistas o ángulos básicos: de frente (toma en cuenta el equilibrio que debe guardar con ojos y labios, así como el balance geométrico de ambos hemisferios del rostro), de perfil (valora el tamaño de la nariz, forma de la pendiente y proyección de la punta nasal) y basal (permite evaluar la forma de la punta nasal y la simetría de los orificios nasales).

La rinoplastía cuyo fin es reducir el tamaño de la nariz demora de 1 a 2 horas, y durante la intervención se modifican componentes internos (cartílago y hueso, los cuales se liman o se alinean) hasta obtener la forma deseada. La mayoría de los cirujanos estéticos optan por la cirugía cerrada para lograr mejores resultados en el paciente, pero en ocasiones es forzoso recurrir a intervenciones abiertas o que dejan cicatriz, como cuando las alas (bordes de las fosas nasales) son muy grandes y deben reducirse. Cabe destacar que este tipo de incisiones externas se recuperan sin problema, y luego de pocos meses son casi imperceptibles.

Por otra parte, debemos mencionar que la planeación es distinta cuando lo que se desea es aumentar el tamaño de la nariz o reconstruirla, ya que en estos casos deben utilizarse injertos (tejidos del propio paciente) de piel, cartílago y hueso obtenidos de la oreja, costillas, pelvis, cráneo o, incluso, la misma nariz, según las exigencias de cada caso. Esta intervención suele requerir más tiempo y preparación que la antes mencionada.

Como toda cirugía, la rinoplastía tiene riesgos y posibles complicaciones, aunque son poco habituales. Tales dificultades no son muy distintas a las del resto de las intervenciones quirúrgicas: posible infección, sangrado, cicatrización anómala y mala respuesta a la anestesia (suele emplearse la de tipo general, pues mantiene al paciente con ausencia total de dolor en la zona intervenida).

Además, en aquellos casos en que el resultado estético no sea exactamente el esperado por el paciente, es probable realizar algún pequeño retoque en una segunda intervención para lograr resultados más satisfactorios, aunque nunca debe perderse de vista que el objetivo de la rinoplastía es remodelar la nariz existente, y esto implica ciertas limitaciones.

Cuidados posteriores

En las primeras semanas después de la operación, nariz y párpados lucen inflamados, además de que hay sensibilidad y dolor de cabeza; tales molestias se controlan con ayuda de aquellos medicamentos que el especialista considere convenientes, como analgésicos o antiinflamatorios, además de antiobióticos para prevenir infecciones. El uso de compresas frías o hielo reduce la hinchazón y produce alivio.

Por otra parte, es habitual el taponamiento de la nariz después de la cirugía para evitar la salida de sangre y penetración de bacterias; sin embargo, éste debe retirarse de 1 a 3 días después de la operación, a fin de que no resulte contraproducente.

La mayoría de los pacientes puede volver a realizar actividades que no requieran esfuerzo físico al día siguiente y, luego de una semana, regresar a clases o al trabajo. Asimismo, la inflamación y moretones de la piel suelen desaparecer casi por completo durante las primeras dos semanas después de la intervención.

Las actividades deportivas deben reanudarse al menos cuatro semanas después de la cirugía, ya que es muy importante evitar golpes en el rostro que puedan requerir hospitalización de urgencia. También es necesario emplear filtro solar sobre el área intervenida y regiones vecinas, además de evitar la exposición directa al Sol, a fin de prevenir problemas como inflamación y pigmentación oscura de la piel en recuperación.

Después de un mes de la cirugía el aspecto de la nariz es prácticamente normal, ya que la hinchazón desaparece en dicho lapso, aunque no se puede hablar de resultado definitivo sino después de un año de realizada la intervención.

Factor emocional

De acuerdo con especialistas de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, con sede en la capital del país, es importante señalar que no toda persona que desea practicarse rinoplastía debe ser intervenida, ya que antes debe cumplir con algunos requisitos, entre ellos: ser emocionalmente estable, contar con capacidad para asimilar el cambio de imagen y no crear falsas expectativas sobre los resultados, como tener más éxito en el trabajo o en las relaciones con el género opuesto.

Así, el cirujano estético profesional debe descubrir, a través de una o más entrevistas, cuáles son los motivos por los que el individuo recurre a este procedimiento, pues no es conveniente operar a alguien deprimido o con problemas familiares, como en el caso de quien únicamente busca complacer a su cónyuge, ganar reconocimiento o recuperar a su pareja.

De hecho, sólo los charlatanes omiten este proceso de selección con el afán de ganar dinero fácil, y aprovechan la desesperación de las personas ofreciéndoles cambios milagrosos mediante procedimientos que desconocen o son peligrosos.

Por ello, la recomendación es que quien se interesa en someterse a rinoplastía, busque el apoyo de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (teléfonos en la Ciudad de México: 5615-3191, 01-800-7118732; correo:amcper@cirugiaplastica.org.mx; página en Internet: http://www.cirugiaplastica.org.mx/), tanto para establecer contacto con un cirujano estético profesional, como para solicitar información sobre algún médico que le haya ofrecido sus servicios. Dicho organismo posee un banco de información con los datos de los especialistas certificados por el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, además de que puede ofrecerle orientación referente a procedimientos estéticos científicamente aprobados. 

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