¿Acoso sexual en el trabajo?, ¡no lo calles!

  • SyM - Regina Reyna
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Acoso sexual en el trabajo
¡No tengas miedo y denuncia los casos de acoso sexual laboral!

Se entiende por acoso sexual aquellos comportamientos verbales o físicos de naturaleza erótica no deseados, los cuales pueden presentarse en la calle, escuela, trabajo e, incluso, en el propio hogar, teniendo cada caso repercusiones que afectan la salud de la víctima.

No es nuevo que en el ambiente laboral se presenten conductas hostiles, intimidatorias o humillantes por parte de quienes ocupan mandos superiores hacia sus subordinados, creando un ambiente de miedo, que casi siempre arroja malos resultados.

Sin embargo, al tratarse de acoso sexual la atmósfera que se crea tiene un tinte diferente, ya que sin levantar la voz un superior puede chantajear a su víctima al ofrecer ascensos o aumento de salario a cambio de ceder a sus proposiciones.

Quienes son especialmente blanco de este tipo de insinuaciones son mujeres separadas, las recién llegadas al mercado de trabajo, quienes viven situación precaria, así como discapacitadas y las pertenecientes a minorías raciales.

Las mujeres no son las únicas víctimas del acoso sexual en el trabajo, también los varones, siendo los homosexuales los principalmente afectados, seguidos de hombres jóvenes.

La violencia no es la única forma de acoso, sobre todo en el aspecto sexual, pues las denuncias definen el perfil de acosador como el de un hombre no necesariamente mayor, muy calculador y que en público se esfuerza por aparentar ser una persona educada, correcta e incluso escrupulosa, quien necesita demostrar su poder sobre otra persona con el subliminal mensaje "tu vida laboral y personal dependen de mí".

No sólo los "jefes"

El acoso sexual en el trabajo no se ciñe a la relación jefe-empleado. Amplía el abanico hacia los compañeros del mismo nivel, quienes emplean otro tipo de recursos que resultan igualmente molestos a quien van dirigidos, como bromas, alusiones, miradas que pretenden "desnudar", comentarios groseros, gestos, así como caricias o tocamientos, insinuaciones y proposiciones, siempre dentro del ámbito sexual.

Lo que en muchas ocasiones detiene a la víctima para denunciar es lo complicado que suele ser demostrar que ha habido acoso y, sobre todo, sin consentimiento o provocación por parte de la víctima; roces innecesarios, frases de doble sentido y chistes groseros son difíciles de demostrar legalmente.

Sucede entonces que el comportamiento por parte de los superiores, e incluso de los mismos compañeros, se llega a aceptar como normal por las víctimas o, peor aún, lo asumen como algo que deben soportar por "ser mujer".

No obstante, la repercusión del acoso sexual en la salud puede producir ansiedad, depresión, irritabilidad, fatiga y baja autoestima, además de que las perspectivas profesionales se vienen abajo; es entendible la baja en la productividad y la manifestación de "supuestas" enfermedades que ocultan el miedo a asistir al trabajo.

¡No te dejes intimidar!

Ante una situación de vejación en el trabajo, no debes autoculparte ni, mucho menos, abandonar el empleo en vez de delatar, pues ello puede traer consecuencias que empeoren tu situación, como perder todos los derechos como trabajadora; busca conciliar intereses con el agresor -utilizando los medios que se han planteado-, pero no dejes de cumplir con tus obligaciones laborales.

Denuncia la situación a directivos de la empresa. Para ello, es muy importante buscar a los testigos de la situación que puedan colaborar con su testimonio. Incluso cuentas con la posibilidad de denunciar el acoso sexual ante el Ministerio Público, trámite que te hará sentir seguridad para enfrentar la situación y que será una manera de detener el agobio del agresor.

El acoso sexual es un ataque a la dignidad del individuo y un obstáculo para su desarrollo profesional, ¡no lo permitas! y apoya a quien es víctima de ello.

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