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Ascitis, acumulación excesiva de líquido en el abdomen

Martes 04 de febrero del 2014, 02:56 pm, última actualización.

El aumento del tamaño del abdomen por acumulación de líquido o ascitis es un síntoma de enfermedades del páncreas, corazón o riñones pero, sobre todo, de problemas en el hígado debido a alcoholismo, cirrosis o cáncer.

Ascitis, acumulación excesiva de líquido en el abdomen

La ascitis es un término poco empleado en el lenguaje popular, pero hace referencia a un problema relativamente frecuente en quienes padecen enfermedades del hígado (hepáticas) debido a infecciones y alcoholismo: se trata de la acumulación excesiva de líquido en la cavidad abdominal debido a la obstrucción del flujo sanguíneo local.

Esta complicación, que también surge debido a afecciones de larga duración (crónicas) que dañan a otros órganos alojados en el abdomen, llega a presentarse rara vez y sin generar consecuencias; empero, en muchos casos es el reflejo de un padecimiento severo y muy avanzado, por lo que involucra a importante volumen de fluidos que producen crecimiento (distensión) abdominal pronunciado, malestar general y dificultades respiratorias, pues los pulmones cuentan con menos espacio para expandirse y recibir aire con normalidad.

Debido a su fuerte vinculación con daño al hígado generado por consumo inmoderado de alcohol durante años, este problema se presenta con mayor frecuencia en personas mayores de 45 años. Asimismo, es más común entre la población masculina, aunque en fechas recientes se ha incrementado entre las mujeres, ya que cada vez son más propensas al consumo de bebidas embriagantes.

Muchos factores

En los pacientes con enfermedades hepáticas, la ascitis se presenta principalmente por el incremento en la presión sanguínea de la vena porta (hipertensión portal), aunque se reconoce que otros factores intervienen en el problema, como retención de sodio y agua por el organismo o alteraciones hormonales.

La vena porta es una vía de gran calibre que lleva sangre del intestino delgado hacia el bazo, páncreas y vesícula biliar, y concluye su trayecto en el hígado, donde el líquido vital se reparte en pequeños canales o vasos. Si este conducto llega a obstruirse o aprisionarse, tal como ocurre en una enfermedad hepática, la presión sanguínea local aumenta en forma considerable.

Así, el sobreesfuerzo genera que parte del líquido transportado por la sangre se filtre y salga por la superficie del hígado e intestino, de modo que se genera una acumulación paulatina de fluidos (líquido ascítico) en la cavidad abdominal. Los trastornos del hígado que se asocian a ascitis incluyen:

  • Cirrosis. Esta enfermedad crónica consiste en la muerte progresiva del tejido hepático normal y su sustitución por cicatrices y tejido fibroso, de modo que el hígado pierde sus capacidades, además de que la inflamación y destrucción celular obstruye la vena porta y genera hipertensión portal. La principal causa de este problema es el consumo inmoderado de alcohol.
  • Hepatitis. Es la inflamación del hígado a causa de microorganismos infecciosos, como virus de la hepatitis (tipos A, B, C, D y E) y bacterias, además de algunos parásitos. También genera destrucción de tejido hepático e hipertensión en la vena portal.
  • Cáncer hepático. El surgimiento de tumores malignos en el hígado es más frecuente en hombres que en mujeres y ataca, sobre todo, a personas entre 50 y 60 años de edad. Es común que genere problemas circulatorios en el hígado.
  • Trombosis de la vena porta. Se trata de la obstrucción de las venas del hígado a causa de un trombo o coágulo de sangre. Es, por lo general, un padecimiento derivado de cirrosis y hepatitis, aunque también lo ocasionan células cancerígenas arrastradas por el sistema circulatorio desde hígado, páncreas, estómago u ovarios, y por restos de sangrados internos generados por inflamación en vesícula biliar o páncreas. Los coágulos también pueden formarse en la misma vena porta a causa de mala circulación sanguínea.

Otros padecimientos vinculados a la acumulación de líquido en abdomen, no relacionadas directamente con problemas del hígado, son:

  • Pericarditis constrictiva. Es la inflamación del pericardio (cubierta en forma de saco que recubre al corazón) que genera engrosamiento, cicatrización y endurecimiento del mismo. Como consecuencia, la sangre bombeada disminuye en cantidad y fuerza, facilitando la formación de coágulos en la vena porta.
  • Insuficiencia cardiaca congestiva. Este padecimiento se caracteriza por la pérdida de capacidad en el bombeo de sangre, misma que se acumula en hígado, tracto gastrointestinal, extremidades y pulmones. También se generan trombos por este motivo.
  • Síndrome nefrótico. Es un trastorno en el riñón que ocasiona retención de líquidos en el cuerpo (edema) notándose más en párpados y piernas; a medida que el tiempo pasa, puede haber acumulación cerca de pulmones y en abdomen. Se presenta tanto en niños como en adultos.
  • Insuficiencia renal. Es la pérdida de la capacidad del riñón para eliminar residuos y toxinas de la sangre, concentrar orina y conservar sales minerales, por lo que favorece la acumulación de líquidos. Se debe a padecimientos muy diversos, como diabetes (incapacidad del organismo para asimilar azúcares), nefritis por lupus (daño renal ocasionado por las mismas defensas del organismo), hipertensión (presión arterial elevada), enfermedad poliquística del riñón (problema hereditario que agranda a este órgano y limita su función), tumores, cálculos (formación anormal de pequeñas piedras debido a que la orina se encuentra muy concentrada y las sustancias que la conforman se cristalizan), etcétera.
  • Pancreatitis. Es la inflamación o infección del páncreas (glándula en forma alargada situada detrás del estómago) debido a la acción de distintos microorganismos; también este padecimiento ocasiona trombosis de la vena porta.

Además de relacionarse con severos problemas de salud, la ascitis llega a entorpecer el tratamiento de algunos padecimientos, ya que la detección de líquidos acumulados retrasa en muchas ocasiones la realización de intervenciones quirúrgicas, por ejemplo, aquellas encaminadas a eliminar tumoraciones.

Es por ello que todo paciente con problemas hepáticos o enfermedades crónicas como las antes descritas debe mantener constante monitoreo por parte de su médico (hepatólogo o médico internista) a fin de descartar el posible surgimiento o evolución de este síntoma y sus complicaciones.

Diagnóstico

Aunque es una condición anormal, la ascitis no siempre se puede distinguir, ya que en ocasiones el líquido almacenado es relativamente escaso (menos de 2 litros y medio) y su presencia no es visible ni genera síntoma alguno, por lo que pasa desapercibida tanto para el paciente como para el médico.

Empero, se debe recordar que la acumulación de líquido ascítico es consecuencia de enfermedades crónicas, casi siempre del hígado, por lo que quien sufre alguno de estos padecimientos debe atenderse adecuadamente y mantener una comunicación abierta y continua con el especialista que le atiende. Recuerde que manifestar inquietudes y cualquier anormalidad durante la evolución de la terapia es de suma importancia para detectar cualquier alteración a tiempo.

En cambio, gran cantidad de líquido acumulado puede detectarse con relativa facilidad, no sólo por agrandamiento del abdomen y malestar al respirar, sino porque el médico que realiza el diagnóstico mediante ligeros golpes (percute) en la zona, suele escuchar un sonido apagado, casi carente de sonoridad. En los casos más severos se nota que el abdomen está tenso y el ombligo se aplana o sobresale, además de que los tobillos se hinchan a causa del exceso de líquido.

Si la presencia o causa de ascitis no está clara, se puede recurrir a una ecografía, también conocida como ultrasonido diagnóstico o ultrasonografía, que es un sistema automatizado de ondas de sonido que permite obtener imágenes de las estructuras internas del cuerpo humano y sus alteraciones.

Como alternativa se puede extraer pequeña muestra del líquido ascítico introduciendo una aguja en la pared abdominal (paracentesis diagnóstica), a fin de analizar su composición en laboratorio y determinar con mayor certeza cuál es la causa del problema.

Tratamiento

La presencia de ascitis indica la existencia de importante alteración de la función del hígado y del sistema circulatorio que, desafortunadamente, muestra la evolución desfavorable de la enfermedad que la ocasiona.

Por ejemplo, algunos estudios han demostrado que los pacientes con cirrosis que sufren acumulación de líquidos antes de ser sometidos a una intervención quirúrgica en el hígado, tienen un índice de mortalidad del 37% o más, en tanto que en quienes no padecieron ascitis se tiene una tasa de fallecimientos del 14%.

Así pues, la ascitis debe reducirse en la medida de lo posible para evitar complicaciones; la terapia básica para su tratamiento es el reposo total en cama (estar de pie incrementa la acumulación de líquido) y una dieta con poca sal, generalmente combinada con fármacos que ayudan al riñón a eliminar líquidos por la orina (diuréticos). Si la ascitis dificulta la respiración o la alimentación, el líquido puede extraerse con una aguja (paracentesis terapéutica).

A menudo, grandes cantidades de albúmina (principal proteína del plasma sanguíneo) se pierden en el líquido abdominal, por lo que debe administrarse por vía intravenosa. Asimismo, en raras ocasiones se desarrolla una infección en el líquido acumulado sin razón aparente, especialmente en pacientes con cirrosis alcohólica; esta afección se denomina peritonitis bacteriana espontánea y se trata con antibióticos.

Por último, cabe remarcar que la mejor manera de evitar esta y otras complicaciones es a través de la atención adecuada a las enfermedades que afectan al hígado y otros órganos de la cavidad abdominal, las cuales dan origen a ascitis. No olvide que, sobre todo en padecimientos crónicos, el seguimiento médico adecuado permite eliminar la amenaza de una evolución desfavorable de la afección y, en cambio, mejora notablemente la calidad de vida.

SyM - Mario Rivas

 

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