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Cistitis, no sólo las recién casadas

Martes 04 de febrero del 2014, 03:45 pm, última actualización.

La cistitis ataca 10 veces más a la mujer que al hombre y se considera problema común entre las recién casadas; debe atenderse a tiempo para prevenir que el ardor al orinar y deseo frecuente de acudir al baño se conviertan en afección grave de las vías urinarias.

Cistitis, no sólo las recién casadas

La cistitis es una inflamación de la vejiga urinaria que se origina cuando algunas bacterias (90% de los casos se relacionan con la llamada Escherichia coli), que normalmente habitan en el tracto gastrointestinal, se alojan en esta zona del organismo, especie de bolsa que almacena la orina producida en los riñones.

Sin embargo, esta enfermedad es más común en las mujeres debido a la corta longitud de la uretra (conducto que transporta la orina desde la vejiga al exterior), fenómeno que promueve la transmisión de bacterias desde la piel y los órganos genitales hacia el interior del cuerpo.

Además, existen algunos factores de riesgo adicionales en contra del sexo femenino: la presión sobre la vejiga durante el embarazo o el uso del diafragma, así como la introducción de instrumentos en las vías urinarias (catéteres y sondas, por ejemplo); también es frecuente su aparición en las recién casadas -sobre todo si son vírgenes-, como consecuencia de las relaciones sexuales y, más concretamente, por el intercambio de flora bacteriana ocurrido entre el varón y la mujer, situación que prevalecerá durante algún tiempo hasta que la fémina se adapte a la flora transmitida por su pareja.

En algunos casos la cistitis suele desaparecer por sí sola, pero cuando se prolonga más allá de tres días o se aprecian restos de sangre en la orina hay que acudir al médico de inmediato, quien ordenará la práctica de un urocultivo (estudio que sirve para saber el tipo de bacterias que causaron la infección).

Asimismo, los especialistas (urólogo o ginecólogo) recomiendan poner atención especial en personas que presenten infecciones recurrentes, ya que existe la posibilidad de que haya una conexión anormal entre vagina y vejiga.

Los principales síntomas manifestados en la cistitis son:

  • Sensación de ardor al orinar.
  • Ir al baño con frecuencia.
  • Deseos de orinar aunque la vejiga esté vacía.
  • Dolor en la región del pubis.
  • Pus en la orina
  • Malestar general
  • Fatiga.
  • Debilidad.
  • Vómito.
  • Escalofríos y fiebre.
  • En personas mayores puede presentarse confusión mental.

Si la cistitis no se cura inmediatamente, puede causar las siguientes complicaciones:

  • Obstrucción uretral.
  • Sangre en la orina.
  • Dolores de espalda que indican una infección renal.
  • Inflamación de la próstata, en el caso de los varones.

Tratamiento y prevención

Eventualmente, los síntomas de la cistitis pueden corresponder a otro tipo de problemas del aparato urinario, como inflamación de la uretra (uretritis) o de la próstata (prostatitis), por lo que se recomienda que el paciente nunca se automedique y que acuda al médico, quién realizará las pruebas necesarias para obtener un diagnóstico real.

Por otra parte, cuando hay una recaída es común que los pacientes vuelvan a ingerir el mismo medicamento que se les administró en ocasiones anteriores, sin tomar en cuenta que no siempre es la misma bacteria la que produce la infección. Por ello, un tratamiento incorrecto hará que los gérmenes formen resistencia y que la infección se haga crónica afectando a las vías urinarias altas (pielonefritis).

Es una realidad que los casos leves de cistitis (aguda, o de corta duración) pueden desaparecer espontáneamente, especialmente si la persona ingiere muchos líquidos, porque orinar frecuentemente promueve que se eliminen las bacterias de la vejiga. No obstante, como siempre existe el riesgo de que la infección se extienda hacia los riñones, se recomienda tratamiento con antibacterianos durante el período indicado por el médico (generalmente con duración de entre 7 y 10 días).

Ahora bien, si la infección es repetitiva o de larga duración el especialista recomendará la práctica de un urocultivo con antibiograma, estudio que sirve para analizar el tipo de bacterias que están causando la infección, lo cual es la base para determinar los medicamentos que deben utilizarse para combatirlas. En algunos casos, se puede efectuar un estudio radiológico con material de contraste que se inyecta en una vena y se excreta en la orina (urografía excretora), el cual permite evaluar la estructura de riñones, uréteres y vejiga, y con ello saber si existen conexiones anómalas o reflujos.

Si usted cree tener los síntomas de la enfermedad, puede hacer lo siguiente mientras acude al médico:

  • Llene dos bolsas de agua caliente, coloque una en la espalda (lo que propicia que se relajen los músculos, disminuyendo la contracción y, por ende, el dolor) y otra en la zona del bajo vientre. Algunos médicos recomiendan meterse a una tina con agua caliente.
  • Ingiera abundantes cantidades de vitamina C y cítricos.
  • Adminístrese un analgésico de venta libre cada 8 horas.
  • Beba tanta agua como pueda y un café cargado cada hora (hace que la orina tenga mayor acidez y que disminuya la presencia de bacterias).
  • Al momento de dormir coloque sus pies en alto para evitar las molestias que se presentan en el vientre.
  • Lave y seque perfectamente la zona genital cada vez que orine.

La cistitis es una enfermedad muy molesta, que puede prevenirse si se siguen algunas sencillas recomendaciones:

  • Beba entre 2 y 3 litros de agua diariamente.
  • Las mujeres que sufren cistitis frecuentemente deben beber un vaso de agua antes del acto sexual y orinar al finalizar; esto ayuda a evacuar cualquier bacteria alojada en la uretra.
  • No permanezca mucho tiempo con un traje de baño mojado.
  • Se deben evitar desodorante vaginales y baños de burbujas, técnicas de limpieza que estimulan el incremento de los perjudiciales microorganismos.
  • Si utiliza diafragma para evitar el embarazo, quizá sea recomendable cambiar a otro método anticonceptivo.
  • Después de defecar, se aconseja limpiarse de adelante hacia atrás para no contaminar la entrada de la uretra con restos fecales.
  • No permanezca mucho tiempo sentado, pues ello provoca que las bacterias se trasladen de la uretra hacia la vejiga.
  • No retrase el momento de orinar, ya que esta situación favorece la proliferación de bacterias.
  • Procure evitar situaciones de tensión y estrés, pues estos padecimientos provocan que disminuyan las defensas del organismo y se adquieran más bacterias.

Como se puede observar, la aparición de esta enfermedad está íntimamente relacionada con la anatomía femenina, pero puede evitarse si se siguen con disciplina las recomendaciones antes descritas, aunque usted no sea recién casada.

SyM - Fernando González G.

 

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