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Climaterio: no es una enfermedad

Miércoles 22 de marzo del 2017, 03:46 pm, última actualización.

Esta etapa en la vida de la mujer no debe asumirse como padecimiento, sino como fase de transición en la que se presentan trastornos físicos y anímicos, mismos que se controlan con ayuda médica e información.

Síntomas y tratamiento de climaterio
Climaterio: no es una enfermedad

A partir de la segunda mitad del siglo XX, las mujeres mayores de 50 años empezaron a experimentar síntomas de climaterio que la literatura médica había empezado a conocer poco tiempo atrás. Se trataba de sudoración, mareo, cansancio físico y mental, resequedad vaginal y disminución del deseo sexual, sin olvidar que, a nivel psicológico, se mostraban agresivas e intolerantes, nerviosas o hipersensibles.

Hoy, la menopausia es parte de nuestra cultura debido, entre otras cosas, a que la expectativa de vida de la gran mayoría de las mujeres se ha incrementado notablemente (en México, las mujeres viven en promedio 75 años) y a que los pormenores de esta etapa vital se comprenden cada vez mejor.

La Dra. Ana Luz Macgregor Gooch, egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y coordinadora del Servicio de Ginecología Endócrina del Hospital de Gineco Obstetricia No. 4 del Instituto Mexicano del Seguro Social, localizado en la Ciudad de México, explica que, en principio, es recomendable aceptar que la terminología en torno a esta etapa de la vida femenina es un tanto confusa.

Si somos muy puristas al referirnos a la menopausia, dice la especialista, tendríamos que decir que “este término se refiere exclusivamente a la fecha de la última menstruación en la vida de la mujer, mientras que el climaterio es todo el conjunto de síntomas y cambios hormonales que se van a presentar a partir de este hecho.

En la actualidad, refiere, “el mismo término del climaterio ya no se utiliza tanto; ahora se maneja más el de transición menopaúsica, que trata de englobar los cambios que suceden alrededor de la terminación de la menstruación, o sea, el periodo previo y el posterior, con todos los síntomas que se van a presentar en esta etapa”.

Lo que se sabe

Se puede afirmar que los lineamientos básicos para el manejo de la menopausia se establecieron desde hace muchos años, pero hoy se conocen algunos elementos que deben observarse para que el tratamiento sea más eficaz, al mismo tiempo que se proteja a la mujer de efectos secundarios indeseables.

Hoy sabemos, dice la Dra. Macgregor Gooch, “que este periodo de estrógenos (hormonas sexuales femeninas) bajos en una mujer que tenga factores predisponentes puede determinar la aparición de osteoporosis; asimismo, es probable que influya también en el nivel de las grasas que circulan en el torrente sanguíneo, por lo que el colesterol de baja densidad o ‘malo’ tiende a elevarse, mientras que el de alta densidad o ‘bueno’ disminuye, lo que en conjunto hace que se incrementen el índice de ateroesclerosis (taponamiento de las arterias) y el riesgo cardiovascular casi al mismo nivel que hay en los varones”.

Terapia de reemplazo hormonal, al rescate

Los “estrógenos de refacción”, por decirlo de forma coloquial, son una respuesta efectiva a los molestos síntomas de esta etapa a los que la mayoría de las mujeres pueden aspirar.

La Dra Macgregor Cooch lo explica así: “Una terapia de reemplazo hormonal (TRH) se debe individualizar de acuerdo a cada paciente; claro, lo ideal es suplir lo que el cuerpo ya no produce, pero hay que tener en claro que no podemos dar un estrógeno tal cual lo producía el organismo, ni tampoco imitar un ciclo ovárico, porque los niveles de hormonas son muy fluctuantes. Lo que buscamos es que la dosis que demos sea la más baja posible para controlar los síntomas de la mejor manera y que tenga pocos efectos secundarios”.

Para que un tratamiento cumpla su cometido, abunda la especialista, “debemos valorar todos los factores de riesgo de la paciente, desde la posible herencia de cáncer de mama, hasta el riesgo de sufrir infarto (muerte de tejido en corazón o cerebro por falta de suministro de sangre); también se considera si existe obesidad o si la madre amamantó a sus bebés, sin olvidar que es fundamental considerar cuándo inició la menstruación (menarquia) y cuándo fue el cese de la misma, porque algunos estudios relacionan estos hechos con mayor riesgo de padecer tumores en los senos”.

¡Aguas con los fitoestrógenos!

Un reducido número de mujeres se encuentra marginado para seguir una TRH debido a los riesgos que conlleva, por lo que se podría pensar en la conveniencia de emplear fitoestrógenos (compuestos químicos que se encuentran en los vegetales y que producen efectos similares a los estrógenos humanos) para combatir los inconvenientes ya señalados.

La Dra. Macgregor Cooch llama a la mesura, toda vez que existen muchos de estos productos que son suplementos alimenticios y se manejan publicitariamente como fitoestrógenos. Hay que tener cuidado con ello, dice la experta, “porque es muy frecuente que lo que se consuma en realidad sean derivados de soya, sin una base clínica fundamentada para asegurar que le van a servir a la paciente y que no le causarán efectos secundarios”.

Paciencia con el tratamiento

La entrevistada refiere que el porcentaje de mujeres que no cumple con la TRH es muy alto: prácticamente la mitad de quienes lo inician. “La mayoría desertan entre el primer y el sexto mes, y para ello argumentan causas como miedo a desarrollar cáncer, temor a engordar o, simplemente, el hecho de cansarse de tomar pastillas. Sucede también que esta etapa coincide con otro tipo de tratamientos, para la hipertensión o la diabetes, por ejemplo, y es por ello que optan por abandonar lo que consideran más factible”.

Uno de los factores que pueden generar cierto desánimo y que tal vez influyan para abandonar la terapia es que ésta no tiene resultados inmediatos. “El efecto como tal lo vamos a ver aproximadamente a los tres meses. Yo le explico a mis pacientes que no esperen que los problemas desaparezcan con la primera pastilla; la respuesta es paulatina, e incluso muchas pacientes primero van a encontrar un efecto adverso antes que uno benéfico como tal”.

Muchas esperan que con las primeras tomas desaparezcan los bochornos, se duerma mejor y se acabe la resequedad vaginal, pero no ocurre así. “El organismo debe ‘volver a impregnarse’ de las hormonas, por decirlo así, para volver a cumplir todas sus funciones. No será lo mismo que cuando el cuerpo generaba sus propios estrógenos, pero la mejoría será considerable, a tal grado que muchas pacientes no quieren abandonarlo”.

A pregunta expresa, la Dra. Macgregor Cooch señala que “anteriormente se pensaba que la terapia era de por vida, pero poco a poco se ha reducido el tiempo, producto de los estudios clínicos que se han realizado en diferentes países y que nos han indicado que, mientras más tiempo se usen, mayor sería el riesgo de exponer a la paciente a sufrir un infarto, trombosis o cáncer de mama”, aunque esto también dependería de las características individuales.

Una mujer con pocos factores de riesgo, obediente y que se apegue a sus medicamentos “puede mantener la terapia por un periodo considerable, pero alguien que no lleve el control y que lo tome de manera irregular, es una paciente a la que no le podremos dar un tratamiento muy largo porque habrá el riesgo de que abandone y no le demos el seguimiento adecuado”.

Información, eficaz arma

La Dra. Macgregor Cooch explica que lo ideal sería que las mujeres tuvieran información bien calificada para saber si requieren, o no, de una terapia de sustitución hormonal. Todo es relativo, dice la ginecóloga, “porque hay quien nunca tiene problemas, pero en ello también hay que tomar en cuenta las cuestiones culturales y la educación. Cuando se sabe lo que es el climaterio y la menopausia, y hay conciencia de lo que se va a sentir, se enfrenta de mejor forma”.

La disminución del deseo sexual forma parte del cuadro clínico del climaterio, y en muchas parejas esto conlleva a un problema. “Sin embargo, esta situación no se puede generalizar porque hemos visto que a muchas pacientes no les importa, ya que es posible que la señora atraviese por el climaterio y su pareja tenga diabetes, lo que condicionaría un problema de erección”.

Hay otras mujeres que simplemente no tienen deseo y esto es más complicado de manejar, porque implica la asistencia de un psicólogo o una terapia de pareja. Incluso hay ocasiones en que se incluye a los hijos, “ya que es frecuente que este periodo vital de la madre coincida con la adolescencia de los chicos. Esto genera un poco de conflicto, pero hay que entender que se trata de una etapa de transición que se solucionará con buena comunicación familiar”, concluye.

SyM - Juan Fernando González G.

 

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