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Cómo vivir con cáncer de seno

Miércoles 05 de febrero del 2014, 07:44 am, última actualización.

El diagnóstico de cáncer de mama ocasiona fuerte impacto emocional en la mujer, quien experimenta angustia, frustración, tristeza y sensación de desamparo. ¿Cómo recuperar el gusto por la vida? ¿Qué papel juegan la familia y seres queridos? ¿Con quién acudir para solicitar ayuda? Continúe con nosotros y lo sabrá.

Cómo vivir con cáncer de seno

El cáncer de mama ha aumentado dramáticamente en México desde 1970, al grado de que en la actualidad es una de las principales causas de mortalidad en mujeres de entre 25 y 54 años (se registra un deceso por este motivo cada dos horas y media, aproximadamente), sin olvidar que cada año hay 10 mil nuevos casos en promedio.

Aunque tan apabullantes cifras nos dan una idea sobre la gravedad de este problema y del reto que implica para los especialistas en salud, cierto es que no muestran uno de los aspectos más importantes que se generan respecto a la enfermedad: cómo se siente la mujer después del diagnóstico, qué cambios se generan en su vida y de qué manera se transforman su actitud ante el futuro y la relación con sus seres queridos.

"El principal problema que se enfrenta es la sensación de angustia, depresión y, sobre todo, el miedo de volver a tener cáncer después de someterse a tratamiento", comenta Enriqueta Peña de Ruelas, integrante de la mesa directiva del Grupo de Recuperación Total A. C. (Reto), formado en su mayoría por mujeres que han sido intervenidas quirúrgicamente debido a esta enfermedad y que, entre otras funciones, brinda apoyo a quienes han sido diagnosticadas recientemente o están en tratamiento.

Durante entrevista concedida a saludymedicinas.com.mx, explica que "la mujer que se somete a cirugía para eliminar una tumoración en el seno piensa en un principio: 'ya me salvé, ya pasé por esta', pero cuando se le informa que hay recurrencia, es decir, que puede regresar el cáncer, hay un choque emocional, sufrimiento y preocupación. Es ahí donde intervenimos nosotras, porque sabemos que se requiere mucho apoyo para superar la situación".

Enfermedad compleja

El cáncer de mama es una padecimiento que se debe al crecimiento anormal de células y, aunque varía en cada caso, puede clasificarse de acuerdo al lugar en que se origina: ductal (se presenta en los conductos por los que viaja la leche en caso de amamantamiento) y lobulillar (se genera en los lóbulos donde se produce el alimento del lactante).

Asimismo, la distribución del tejido canceroso da motivo a una segunda denominación: cuando se concentra en un solo lugar se dice que el tumor es in situ o no invasor, en tanto que cuando se extiende a regiones cercanas es infiltrante o invasor, de modo que podemos encontrar carcinomas (tumores) ductales o lobulillares de tipo invasor y no invasor.

Un tumor maligno es el que suele extenderse al tejido circundante, y aunque lo hace lentamente, la falta de diagnóstico y tratamiento permiten que con el paso del tiempo se desprendan algunas células cancerosas y viajen por el torrente sanguíneo y vasos linfáticos (conductos por los que son transportadas sustancias y células de defensa contra enfermedades) hasta alojarse en axilas, huesos, hígado y pulmones, dando lugar a nuevos tejidos anormales.

Dependiendo del momento en que se lleve a cabo la intervención médica se puede recurrir a los siguientes tratamientos:

  • Tumorectomía o lumpectomía. Extracción quirúrgica de la masa tumoral, respetando al máximo la glándula mamaria.
  • Mastectomía simple. Extirpación de todo el seno y ganglios (lugar donde se producen células de defensa, conectados a los vasos linfáticos) de la axila.
  • Mastectomía radical. Se sigue el mismo procedimiento que en la cirugía anterior, pero se amplia a los ganglios del brazo.

Ante el impacto psicológico que puede ocasionar el cambio de imagen en un seno o la falta de éste, se han creado varias clases de prótesis a las que también se les llama formas del seno. Existe amplia variedad de clases, tamaños y colores (actualmente es difícil notar cuándo se emplea una prótesis), de modo que se ajustan a los requerimientos de cada paciente de acuerdo a la cantidad de tejido removido.

Las prótesis se ajustan también a las necesidades del momento; unas están hechas con materiales que simulan la textura y peso de la mama (silicona) y que a la vez ayudan a prevenir problemas de mala postura y balance, en tanto que otras son ligeras, hechas de hule espuma o fibras, las cuales son ideales durante la práctica de ejercicio, al nadar o cuando hace calor. Otro tipo es el modelador o caparazón; son pequeñas, ligeras y útiles cuando el tejido retirado es mínimo, y brindan apariencia más llena y redondeada del seno.

Las piezas pueden ser autoadheribles, ya que cuentan con bandas que se sujetan a la piel de la pared torácica, o se fijan con ayuda de un brassier especial, ante todo cuando son pequeñas y ligeras como el caparazón. Otras se sostienen mediante una camisola (prenda suave que se estira y cuenta con tiras de encaje elástico); generalmente se emplean durante los días posteriores a la intervención quirúrgica.

El cirujano es el encargado de indicar el momento adecuado para que se comience a usar prótesis y de qué tipo será la más conveniente, dependiendo del proceso de recuperación. Por lo general, el especialista también recomienda sitios donde pueden adquirirse y extiende una receta médica u otro documento en donde especifica la necesidades de la mujer.

Por otra parte, Enriqueta Peña comenta que una de las mayores inquietudes en Grupo Reto consiste en divulgar que después de una intervención de este tipo se debe ser fiel al tratamiento con medicamentos (quimioterapia) o radiaciones (radioterapia), tal como indican los especialistas en cáncer (oncólogos), y no abandonarlo; "tampoco se debe dejar de asistir a revisión periódica con el ginecólogo, porque si resurge el problema se gana tiempo en su atención".

Cabe aclarar que la quimioterapia consiste en la administración de medicamentos orales o intravenosos y tiene como fin la eliminación de células cancerosas que pudieran permanecer luego de la operación; en caso de que el tejido tumoral tuviera amplia extensión, se apoya con radioterapia, cuya aplicación es a través de la aplicación directa de radiación o al introducir en los tejidos pequeño fragmento de material radioactivo.

Sólo el oncólogo y el radiólogo pueden determinar cuánto tiempo y qué tan seguido serán estos tratamientos, aunque a grandes rasgos podemos decir que en la quimioterapia se recurre a terapias cíclicas, es decir, durante un periodo se administran fármacos, luego se da una etapa de descanso o recuperación, y a continuación se regresa al uso de medicamentos; en total, todo este proceso puede durar de 3 a 6 meses. Por su parte, la radioterapia se suele proporcionar diariamente durante al menos seis semanas.

Las reacciones secundarias de estos tratamientos son fatiga, náuseas, cansancio, pérdida de cabello y bajo deseo sexual, lo que hace comprensible que se presenten impedimentos emocionales en la mayoría de los casos, por lo que es muy importante que la mujer con cáncer de mama "externe toda su angustia y miedo, y vea que no es la única con el padecimiento. Por eso organizamos pláticas de grupo donde conversamos con ellas y mostramos que habemos muchas que hemos pasado por ese diagnóstico y seguimos viviendo".

Este tipo de dinámicas colectivas ha mostrado su efectividad desde hace tiempo. Concretamente, Grupo Reto nació en 1983 por iniciativa de un grupo de mujeres con cáncer mamario en colaboración con el Instituto Nacional de Cancerología, donde los directivos comprendieron que además de tratamiento farmacológico y rehabilitación física, las pacientes encontraban apoyo para luchar contra la enfermedad si hablaban con quienes vivían situaciones semejantes. Dados los buenos resultados, hoy día esta organización civil trabaja también en los hospitales General, Militar, de Perinatología y Escandón, en la Ciudad de México, además de contar con más de 20 grupos en la República Mexicana.

Recuperación compartida

Enriqueta Peña comenta que la experiencia les ha mostrado que el adecuado tratamiento emocional de esta enfermedad también demanda atención y apoyo para las personas cercanas a la mujer. "El cáncer de mama, como otros padecimientos tumorales, puede considerarse un problema familiar: la pareja y los hijos son a veces los más asustados porque la mente les dice que la palabra cáncer es sinónimo de muerte".

A través de conversaciones, se debe explicar a los seres queridos la importancia de su apoyo, qué tipo de cáncer es el que enfrentan, cuál es el tratamiento y cómo le pueden ayudar a la paciente a reintegrarse a sus actividades. En resumen, se les dan herramientas para llevar a cabo una vida normal.

Por otra parte, y aunque ella y muchas otras mujeres han recibido notable apoyo del núcleo familiar, al grado de que la enfermedad une más a la mujer con su pareja e hijos, Enriqueta Peña reconoce que "hay ocasiones en que el esposo no apoya; al contrario, ofende y denigra. Sabemos de casos en que, después de la cirugía, el hombre pone a su esposa ante un espejo y le dice: 'mira, estás defectuosa, eres un monstruo, ya no eres mujer, ya no te quiero'. Estas circunstancias, lógicamente, se dan cuando el matrimonio ya tenía fracturas, y el cáncer se convierte en una excusa para terminar la relación".

Cuando esto ocurre es indispensable que la mujer se acerque a grupos de apoyo o consulta psicológica para superar su problema. De esta manera evita estados de ánimo depresivos y obtiene una nueva oportunidad para desarrollarse como ser humano y manejar de manera adecuada y sin prejuicios su enfermedad.

Ahonda en que "en todo caso, la mejor terapia para no pensar en la enfermedad es tener una actividad, no importa cuál, siempre y cuando no sea contraindicada (una persona que se ha sometido a quimioterapia y radioterapia debe mantenerse lejos del fuego) y no requiera levantar cosas pesadas; con esto se impide que la mujer se quede sola o en casa y se entristezca. A veces lo que lleva a la muerte no es el cáncer, sino otro tipo de enfermedades, como depresión y angustia".

Cambio de hábitos

Una alimentación balanceada es de vital importante en la recuperación de la cirugía y durante el tratamiento con fármacos y radiación, ya que puede ayudar a mantener energías y a reconstituir el tejido que la intervención quirúrgica pudo haber dañado.

En contraparte, una dieta ineficiente obliga a que el organismo utilice los nutrientes almacenados como fuente de energía; el resultado de esto es que el sistema inmunológico (que defiende de enfermedades) se debilita y, por tanto, se pierde eficiencia en el combate contra microorganismos que generan infecciones.

Se recomienda ampliamente variar los alimentos cada día, ya que ningún tipo de comida contienen todos los nutrientes que se requieren. Algunos de los más recomendados son:

  • Frutas y verduras. Pueden consumirse crudas, hervidas o en jugo, y tienen gran valor debido a que contienen vitaminas, minerales y otras propiedades que eliminan toxinas y radicales libres (sustancias que favorecen el envejecimiento celular y el surgimiento de células cancerígenas).
  • Cereales. Entre ellos encontramos arroz, trigo, cebada y centeno y, ante todo, se deben preferir aquellos que son integrales, es decir, que incluyen su cascarilla, ya que de esta forma contienen más vitaminas y minerales.
  • Proteínas. Indispensables para reconstruir tejidos y fortalecer al sistema inmunológico. Se da prioridad a las de origen vegetal (frijol, soya, lenteja, haba, garbanzo, chícharo, almendra, nuez, cacahuate, avellana, algas), así como a las carnes blancas (pescados, aves).
  • Líquidos. Es indispensable tomar de 8 a 10 vasos con agua simple al día, además de que se pueden incluir jugos de fruta, infusiones y leche.

También se tiene que reducir el consumo de grasas, de modo que se evita al máximo cocinar con aceites y consumir carne roja; se aconseja recurrir a mayonesa, helado y yogurt light, además de cocinar los alimentos al vapor. También se deben evitar o al menos limitar productos con alcohol y cafeína.

Por otra parte, la mujer que se ha sometido a intervención quirúrgica debe realizar ejercicios encaminados a rehabilitar los músculos de pecho y brazos que se han visto afectados. Estos movimientos buscan crear flexibilidad y fortalecer poco a poco la región afectada, por lo que deben ser ejecutados de forma suave, progresiva y sin brusquedad, con el fin de evitar la acumulación de líquidos (edema) en el brazo que corresponde al seno intervenido.

Aunque luego de la cirugía de mama hay falta de sensibilidad y ligero entumecimiento, las rutinas de movimientos pueden iniciar, siempre bajo vigilancia de un fisioterapeuta o ginecólogo, entre 24 y 48 horas después de la intervención; en ellas se incluyen distintos estiramientos, rotaciones y flexiones que llegan a requerir el uso de una pared o puerta y de pequeños aditamentos como cuerdas y una vara.

Otros cuidados generales de la mujer recién intervenida por cáncer de mama incluye evitar hacer esfuerzos al abrir o cerrar puertas, cajas, frascos o llaves de agua, tampoco debe apretar demasiado la manija de puertas o mango de herramientas ni levantar objetos pesados. Asimismo, la falta de sensibilidad del brazo correspondiente al seno intervenido obliga a evitar en él todo tipo de heridas (ocasionadas por objetos, insectos e incluso inyecciones) y a mantenerlo elevado al dormir para mejorar la circulación; debe también aplicarle filtro solar cuando lo exponga al Sol y suspender durante la rehabilitación el uso de cadenas y anillos.

Conforme pasa el tiempo, la mujer recuperará la fuerza y podrá realizar alguna rutina de ejercicio que resulte conveniente y le ayude a manejar el estrés y a reducir la sensación de fatiga, además de que le mejorará el funcionamiento de los sistemas circulatorio y respiratorio, e incrementar en general la resistencia del organismo ante alguna recaída.

Como es de imaginarse, el tratamiento requiere seguimiento médico para evaluar avances y solucionar dudas acerca de la práctica de ejercicio y su intensidad, consumo de alimentos, duración de terapia con fármacos o radiación, así como la atención de efectos secundarios, por ello es importante que la mujer acuda puntualmente al ginecólogo que la atiende y que, por su propio beneficio, respete los tiempos convenidos para tal fin.

En un principio las visitas son frecuentes, al grado de que pueden ocurrir más de una vez a la semana, sobre todo para evaluar la efectividad de los medicamentos (es posible que se requiera ajustar la dosis) y para supervisar la recuperación de la zona intervenida. Las consultas se vuelven más espaciadas conforme se muestran avances (una cada 2 o 3 meses) y de acuerdo a la gravedad del tumor extirpado, aunque hay que mencionar que en cualquier caso la supervisión del médico será de por vida.

Múltiples frentes

Grupo Reto ha diversificado sus actividades para cubrir otros aspectos en torno a la problemática generada por el cáncer de mama, ya que, a decir de Enriqueta Peña, "se requieren otras atenciones además de las de tipo físico y emocional". La vía elegida para esta labor ha sido la creación de programas y servicios como:

  • Elaboración de prótesis. Gracias a un método desarrollado en la Universidad Nacional Autónoma de México, fabrican prótesis y ropa interior (brassieres) especiales, por los que sólo se cobra una cuota de recuperación.
  • Quimioterapia. Con este programa ayudan a mujeres que después de la cirugía requieren medicamentos que no pueden adquirir. Luego de un estudio socioeconómico, cubren un porcentaje importante del costo de los fármacos.
  • Centro de diagnóstico. El objetivo es brindar consulta económica por parte de oncólogos (especialista médico en cáncer) del Instituto Nacional de Cancerología, mediante instrumental para realizar diagnósticos con rayos X y mastografía (método que permite obtener imágenes de la glándula mamaria impresas en película fotográfica). Está abierto a toda la población.

Mención aparte merece el programa educativo emprendido por esta asociación civil, que consiste "en ofrecer pláticas donde se dan testimonios por parte de las mujeres de nuestra organización, se cuenta con un especialista que da respuesta a las dudas que se generan y además se presenta un audiovisual que enseña cómo realizar la autoexploración de mama. Esta actividad es totalmente gratuita, de modo que si un grupo de mujeres en una escuela, empresa o iglesia nos invita, asistimos para brindar información", indica la entrevistada.

Y es que, como en muchas otras enfermedades, la mejor manera de combatir este padecimiento es a través de la prevención. Enriqueta Peña recuerda que "las mujeres de más de 40 años deben acudir a su ginecólogo para realizar su primera mastografía de control, aunque si han existido mujeres con cáncer en su familia (madre, tía, abuela), se recomienda que asistan antes (entre los 30 y 35 años). Desafortunadamente, las tumoraciones en mama, así como las cérvicouterinas, son cada vez más frecuentes en México y se presentan a una edad más temprana, ya que ahora encontramos pacientes incluso de 20 o 24 años".

Asimismo, recuerda que existen hábitos preventivos que toda mujer puede llevar a cabo, como efectuar una rutina de ejercicio constante, realizarse cada mes una autoexploración de senos, mantener alimentación balanceada, baja en grasas y rica en frutas y verduras, así como erradicar el consumo de alcohol y tabaco. Pero, ante todo, lo más importante es que la población esté al tanto de la enfermedad, sus factores de riesgo y consecuencias, ya que de esta forma se puede dar mayor comprensión y participación en el combate a este problema por parte "incluso de los hombres, porque el cáncer de mama también se da en ellos".

Además de poner a disposición del público la dirección de la página electrónica de la organización civil a la que pertenece (http://www.gruporeto.com) y sus teléfonos en la Ciudad de México (5277-7874, 5216-5964 y 5272-7514), Enriqueta Peña opina que difundir información sobre el cáncer de mama es una labor que debe realizarse no sólo a través de organizaciones gubernamentales y civiles, sino también en los medios de comunicación, concluye.

SyM - Rafael Mejía

 

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