Cómo vivir con cáncer de seno - SyM
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Sobreviviendo al cáncer de mama

Lunes 19 de octubre del 2015, 04:24 pm, última actualización

El diagnóstico de cáncer de mama causa angustia, depresión y temor, entre otras emociones. ¿Cómo enfrentar la vida tras este duro golpe a la salud?

Vivir con cáncer de seno, Impacto emocional del cáncer

Impacto psicológico del cáncer de mama

El cáncer de mama ha aumentado dramáticamente en México, al grado de ser actualmente la principal neoplasia (formación anormal de tejido nuevo de carácter tumoral) que presenta la población mexicana de 20 años y más, afección que a nivel mundial cobra la vida de 458 mil personas, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Aunque estas cifras reflejan la gravedad del problema y el reto que implica para los especialistas en salud, no muestran uno de los aspectos más importantes que acompañan a la enfermedad: cómo se siente la mujer después del diagnóstico, qué cambios se generan en su vida y de qué manera se transforman su actitud ante el futuro y la relación con sus seres queridos.

El principal problema que enfrenta una mujer recién intervenida por cáncer de mama es la sensación de angustia, depresión y, sobre todo, el miedo de volver a tener la enfermedad después de someterse a tratamiento, según establece Grupo de Recuperación Total, A.C. (Reto), formado hace 33 años por mujeres que han sido sometidas a cirugía debido a esta afección y que, entre otras funciones, brinda apoyo a quienes han sido diagnosticadas recientemente o están en tratamiento.

La mujer que se somete a procedimiento quirúrgico para eliminar una tumoración en el seno, refiere la citada asociación, piensa en un principio: "ya me salvé, ya pasé por esta", pero cuando se le informa que puede regresar el cáncer (hay recurrencia), surge un choque emocional, sufrimiento y preocupación. Es ahí donde interviene Grupo Reto, a sabiendas de que la paciente requiere gran apoyo para superar la situación.

Cáncer de mama: enfermedad compleja

El cáncer de seno es padecimiento que se debe al crecimiento anormal de células y, aunque varía en cada caso, puede clasificarse de acuerdo al lugar en que se origina: ductal (se presenta en los conductos por los que viaja la leche en caso de amamantamiento) y lobulillar (se genera en los lóbulos donde se produce el alimento del lactante).

Asimismo, la distribución del tejido canceroso da motivo a una segunda denominación: cuando se concentra en un solo lugar se dice que el tumor es in situ o no invasor, en tanto que cuando se extiende a regiones cercanas es infiltrante o invasor, de modo que podemos encontrar carcinomas (tumores) ductales o lobulillares de tipo invasor y no invasor.

Un tumor maligno suele extenderse al tejido circundante, y aunque lo hace lentamente, la falta de diagnóstico y tratamiento permiten que con el paso del tiempo se desprendan algunas células cancerosas y viajen por el torrente sanguíneo y vasos linfáticos (conductos por los que son transportadas sustancias y células de defensa contra enfermedades) hasta alojarse en axilas, huesos, hígado y pulmones, dando lugar a nuevos tejidos anormales.

Dependiendo del momento en que se lleve a cabo el diagnóstico de cáncer de mama y la intervención médica se puede recurrir a los siguientes tratamientos:

  • Tumorectomía o lumpectomía. Extracción quirúrgica de la masa tumoral, respetando al máximo la glándula mamaria.
  • Mastectomía simple. Extirpación de todo el seno y ganglios (lugar donde se producen células de defensa, conectados a los vasos linfáticos) de la axila.
  • Mastectomía radical. Se sigue el mismo procedimiento que en la cirugía anterior, pero se amplía a los ganglios del brazo.

Ante el impacto emocional del cáncer derivado del cambio de imagen en un seno o la falta de éste, se han creado prótesis de seno (también llamadas formas del seno) con amplia variedad de tamaños y colores, lo que permite ajustarlas a los requerimientos de cada paciente de acuerdo a la cantidad de tejido removido.

Por ejemplo, algunas prótesis de seno se fabrican con materiales que simulan la textura y peso de la mama (silicona), lo que ayuda a prevenir problemas de mala postura y balance, mientras otras más ligeras están elaboradas de hule espuma o fibras, por ello son ideales para usarse durante la práctica de ejercicio, al nadar o cuando hace calor. Otro tipo es el modelador o caparazón, que es pequeño, ligero y útil cuando el tejido retirado es mínimo, y brindan apariencia más llena y redondeada del seno.

Las piezas pueden ser autoadheribles, gracias a que cuentan con bandas que se sujetan a la piel de la pared torácica o bien, se fijan con ayuda de brassier especial; otras se sostienen mediante una camisola (prenda suave que se estira y cuenta con tiras de encaje elástico) y suelen emplearse durante los días posteriores a la intervención quirúrgica.

Generalmente, el cirujano indica el momento adecuado para que se comience a usar prótesis y el modelo más conveniente, dependiendo del proceso de recuperación; igualmente, recomienda sitios donde pueden adquirirse y extiende una receta médica u otro documento especificando las necesidades de la mujer.

Tratamiento con medicamentos, indispensable

Una de las mayores inquietudes en Grupo Reto consiste en divulgar que después de una intervención por cáncer de seno, la paciente debe ser fiel al tratamiento con medicamentos (quimioterapia) o radiaciones (radioterapia), no abandonarlo ni dejar de asistir a revisión periódica con el ginecólogo, porque si resurge el problema se gana tiempo en su atención.

La quimioterapia consiste en la administración de medicamentos orales o intravenosos para la eliminación de células cancerosas que pudieran permanecer luego de la operación; en caso de que el tejido tumoral tuviera amplia extensión, se apoya con radioterapia, cuya aplicación consiste en la aplicación directa de radiación o al introducir en los tejidos pequeño fragmento de material radioactivo.

Por lo general, las reacciones secundarias de la quimioterapia son fatiga, náuseas, cansancio, pérdida de cabello y bajo deseo sexual, lo que hace comprensible que se presenten impedimentos emocionales en la mayoría de los casos, por lo que es muy importante que la mujer con cáncer de mama externe toda su angustia y miedo, y vea que no es la única con el padecimiento.

Impacto psicológico del cáncer de mama

El adecuado tratamiento emocional del cáncer de seno también demanda atención y apoyo para las personas cercanas a la mujer. El cáncer de mama, como otros padecimientos tumorales, puede considerarse un problema familiar: la pareja y los hijos son a veces los más asustados porque la mente les dice que la palabra cáncer es sinónimo de muerte.

Por tanto, especialistas en Grupo Reto aseguran que a través de conversaciones, se debe explicar a los seres queridos la importancia de su apoyo, qué tipo de cáncer es el que enfrentan, cuál es el tratamiento y cómo pueden ayudar a la paciente a reintegrarse a sus actividades.

Aunque muchas mujeres reciben notable apoyo del núcleo familiar, hay ocasiones en que esto no sucede así y, por ejemplo, el esposo lejos de animar a la paciente, la ofende y denigra. Sin embargo, se sabe que estas circunstancias se dan cuando el matrimonio tenía fracturas antes de aparecer la enfermedad, de manera que el cáncer se convierte en una excusa para terminar la relación.

Cuando esto ocurre es indispensable que la mujer recién intervenida por cáncer de mama se acerque a grupos de apoyo o consulta psicológica para superar su problema. De esta manera evita estados de ánimo depresivos y obtiene una nueva oportunidad para desarrollarse como ser humano y manejar de manera adecuada y sin prejuicios su enfermedad.

En todo caso, la mejor terapia para no pensar en la enfermedad es tener una actividad, siempre y cuando no sea contraindicada (una persona que se ha sometido a quimioterapia y radioterapia debe mantenerse lejos del fuego) y no requiera levantar cosas pesadas; con esto se impide que la mujer se quede sola o en casa y se entristezca.

Cambio de hábitos después del cáncer de seno

Una alimentación balanceada es vital para una sobreviviente de cáncer de seno, especialmente después de la cirugía y durante el tratamiento con fármacos y radiación, ya que le ayuda a mantener energías y a reconstituir el tejido que la intervención quirúrgica pudo haber dañado.

En contraparte, una dieta ineficiente obliga a que el organismo utilice los nutrientes almacenados como fuente de energía; el resultado de esto es que el sistema inmunológico (que defiende de enfermedades) se debilita y, por tanto, se pierde eficiencia en el combate contra microorganismos que generan infecciones.

Por otra parte, la mujer que se ha sometido a intervención quirúrgica debe realizar ejercicios encaminados a rehabilitar los músculos de pecho y brazos que se han visto afectados. Estos movimientos buscan crear flexibilidad y fortalecer poco a poco la región afectada, por lo que deben ser ejecutados de forma suave, progresiva y sin brusquedad, con el fin de evitar la acumulación de líquidos (edema) en el brazo que corresponde al seno intervenido.

Aunque luego de la cirugía de mama hay falta de sensibilidad y ligero entumecimiento, las rutinas de movimientos pueden iniciar, siempre bajo vigilancia de un fisioterapeuta o ginecólogo, entre 24 y 48 horas después de la intervención; en ellas se incluyen distintos estiramientos, rotaciones y flexiones que llegan a requerir el uso de una pared o puerta y de pequeños aditamentos como cuerdas y una vara.

Otros cuidados generales de la mujer recién intervenida por cáncer de mama incluyen evitar hacer esfuerzos al abrir o cerrar puertas, cajas, frascos o llaves de agua, tampoco debe apretar demasiado la manija de puertas o mango de herramientas ni levantar objetos pesados.

Asimismo, la falta de sensibilidad del brazo correspondiente al seno intervenido obliga a evitar en él todo tipo de heridas (ocasionadas por objetos, insectos e incluso inyecciones) y a mantenerlo elevado al dormir para mejorar la circulación; debe también aplicarle filtro solar cuando lo exponga al Sol y suspender durante la rehabilitación el uso de cadenas y anillos.

Conforme pasa el tiempo, la mujer recuperará la fuerza y podrá realizar alguna rutina de ejercicio que resulte conveniente y le ayude a manejar el estrés y a reducir la sensación de fatiga, además de que le mejorará el funcionamiento de los sistemas circulatorio y respiratorio, e incrementar en general la resistencia del organismo ante alguna recaída.

Como es de imaginarse, el tratamiento emocional para cáncer de seno, al igual que la terapia con fármacos, requiere seguimiento médico para evaluar avances y solucionar dudas acerca de la práctica de ejercicio y su intensidad, consumo de alimentos, duración de terapia con fármacos o radiación, así como la atención de efectos secundarios, por ello es importante que la mujer acuda puntualmente al ginecólogo que la atiende y que, por su propio beneficio, respete los tiempos convenidos para tal fin.

En un principio las visitas son frecuentes, al grado de que pueden ocurrir más de una vez a la semana, sobre todo para evaluar la efectividad de los medicamentos (es posible que se requiera ajustar la dosis) y para supervisar la recuperación de la zona intervenida.

Las consultas se vuelven más espaciadas conforme se muestran avances (una cada 2 o 3 meses) y de acuerdo a la gravedad del tumor extirpado, aunque hay que mencionar que en cualquier caso la supervisión del médico será de por vida.

Prevención, vital contra el cáncer de mama

La mejor manera de combatir este padecimiento es a través de la prevención. Especialistas en Grupo Reto señalan que "las mujeres de más de 40 años deben acudir a su ginecólogo para realizar su primera mastografía de control, aunque si han existido mujeres con cáncer en su familia (madre, tía, abuela), conviene que asistan antes (entre los 30 y 35 años). Desafortunadamente, las tumoraciones en el seno, así como las cervicouterinas, son cada vez más frecuentes en México y se presentan a una edad más temprana, ya que ahora encontramos pacientes incluso de 20 o 24 años".

Asimismo, existen hábitos preventivos que toda mujer puede llevar a cabo, como efectuar una rutina de ejercicio constante, realizarse cada mes una autoexploración de senos, mantener alimentación balanceada, baja en grasas y rica en frutas y verduras, así como erradicar el consumo de alcohol y tabaco.

Ante todo, lo más importante es que la población esté al tanto de la enfermedad, sus factores de riesgo y consecuencias, ya que de esta forma se puede dar mayor comprensión y participación en el combate a este enemigo de la salud.

Si requieres más información o apoyo, consulta:

http://www.gruporeto.org/

SyM - Rafael Mejía

 

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