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El páncreas también se enferma

Martes 04 de febrero del 2014, 03:27 pm, última actualización.

El páncreas tal vez no es tan popular como otros órganos, pero su importancia no debe dejarnos lugar a dudas, pues su eficiente funcionamiento se relaciona directamente con la buena nutrición y con el control de diabetes; ¿quiere saber por qué?

El páncreas también se enferma

Entre las funciones que desempeña la glándula llamada páncreas está la elaboración de las enzimas necesarias para realizar la digestión de los alimentos en el intestino delgado, con lo que se consigue degradarlos hasta sus mínimas expresiones para que puedan ser absorbidos y utilizados por el cuerpo. Asimismo, se encarga de producir hormonas como la insulina, responsable de mantener los niveles normales de glucosa (azúcar) en sangre.

Por ello, si el páncreas tiene mal funcionamiento se generan alteraciones a todos los niveles del organismo; imagine usted los problemas causados por la falta de nutrimentos como consecuencia de mala digestión o lo que sucede cuando se eleva la cantidad de glucosa, es decir, el desarrollo de lo que conocemos como diabetes y sus terribles derivaciones.

Ahora bien, la glándula es susceptible de sufrir un proceso inflamatorio, lo que los médicos llamamos pancreatitis, que puede deberse a diferentes factores, entre los que podemos mencionar infecciones (causadas por bacterias o virus), golpes de severa magnitud sufridos en la espalda a la altura de los riñones (traumatismos lumbares) o en el abdomen (como el que ocurre con el volante del automóvil durante un choque); asimismo, puede originarse como consecuencia de cálculos o piedras en la vesícula biliar (pequeña bolsa donde se almacena y concentra la bilis segregada durante la digestión) que obstruyen los orificios del páncreas, además del consumo excesivo de alcohol.

Síntomas y soluciones

Cuando el páncreas se inflama pierde control sobre las mismas enzimas digestivas que produce, de forma que comienzan a desgastarse los tejidos del órgano, produciendo infección, formación de abscesos (acumulación de pus) y quistes, y, en algunos casos, sangrado por rompimiento de venas y arterias (se denomina hemorragia glandular). El problema puede producir mayores estragos si enzimas y toxinas ingresan a los vasos sanguíneos, lo que les permitiría llegar a otros órganos -como corazón, pulmones y riñones- y causarles graves daños.

La principal manifestación de una persona con inflamación de páncreas es dolor intenso e incapacitante en la región central y superior del abdomen, que se extiende a la espalda pero que se alivia flexionando el tronco hacia delante hasta llegar a posición fetal, partiendo de estar sentado. Generalmente inicia súbitamente, acompañado de náuseas, vómito, fiebre e importante malestar general; no es raro que aparezca tras comer abundantemente y se prolongue durante horas o días.

Los anteriores son síntomas de pancreatitis aguda, cuyos principales detonantes son litiasis biliar (presencia de cálculos o piedras en la vesícula biliar) y alcoholismo, responsables de más del 80% de los casos. Para hacer un diagnóstico es preciso recurrir a un estudio de laboratorio que determine la presencia de las enzimas pancreáticas amilasa y lipasa en sangre.

La pancreatitis aguda es considerada una urgencia médica y, por tanto, requiere de atención inmediata. El tratamiento consiste en mantener al paciente en ayuno absoluto y colocarle una sonda para aspirar el contenido del estómago. Como parte del proceso de recuperación se administran potentes analgésicos-antiinflamatorios por vía intravenosa o intramuscular para disminuir el dolor, así como suero para recuperar líquidos perdidos por la enfermedad y, por último, si no se observa mejoría en las primeras horas y se sospecha la posibilidad de complicaciones, será necesario el traslado a la unidad de cuidados intensivos.

Cabe destacar que la inflamación en un caso agudo puede controlarse, a diferencia de la del tipo crónico, donde los cambios estructurales son permanentes y traerán problemas más severos, como dolor, baja producción de enzimas digestivas (con las subsecuentes deficiencias de nutrientes) y elevación en los niveles de glucosa (diabetes).

Aunque la pancreatitis crónica puede aparecer si los conductos biliares están dañados al haber presencia de cálculos, es más común que sobrevenga luego de muchos años de consumo exagerado de alcohol (entre 70% y 80% de los casos en adultos), sobre todo en hombres entre 30 y 40 años de edad. El afectado puede no sufrir síntomas durante muchos años, pero repentinamente experimentar un ataque de pancreatitis, con síntomas similares a los del tipo agudo.

No la deje pasar

En etapas tempranas, es difícil diagnosticar si la enfermedad es crónica o aguda, pues los síntomas son similares. No obstante, siempre debe considerarse que este padecimiento es grave y puede complicarse si no se recibe atención oportuna y adecuada. En ocasiones, la pancreatitis provoca daño cardiaco o en los riñones, problema que puede derivar en insuficiencia respiratoria (imposibilidad para que los pulmones realicen el intercambio de gases que requiere el organismo) o renal, en cuyo caso no se podrían desalojar las toxinas del cuerpo a través de la orina. En casos extremos, puede haber muerte súbita como consecuencia de choque vascular (descenso brusco de la presión arterial).

Como siempre, la prevención es la mejor defensa, por lo que es bueno recordarle que ante cualquiera de los síntomas antes descritos debe acudir rápidamente en busca de ayuda especializada, ya sea con un médico internista o un médico general.

SyM - Dr. Eduardo Ramírez J.

 

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